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Una de las mayores preocupaciones es el deterioro en el goce de los derechos humanos para las mujeres en el gobierno extremista. EFE
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Lo que vendrá para Afganistán bajo el terror del régimen talibán

Exdiplomáticos en oriente medio y expertos en seguridad internacional analizan para EL HERALDO las perspectivas de la región.

¿Qué va a pasar en Afganistán con el regreso al poder de los extremistas talibanes?

Para el ex embajador de Colombia en Emiratos Árabes, Faihan Alfayez, las repercusiones no solo tendrán lugar en la geopolítica asiática, sino también en medio oriente, por la percepción sobre el poder de Estados Unidos. Aliados y enemigos de los estadounidenses en esa región interpretan lo ocurrido y calculan los efectos en su propios intereses. Desde luego, para quienes requieren un EE. UU. fuerte en la región nada de esto es conveniente y para los grupos que se le oponen resulta inspirador.

Y por el lado de lo que sucede para Norteamérica con la retoma talibán, advierte Alfayez que “los últimos hechos, sin duda, afectarán la visión y estrategia de EE. UU. en materia de intervenciones militares en otras regiones del mundo".

A su vez, Mauricio Jaramillo, experto en seguridad internacional y geopolítica, pone de presente que hay que ver cómo será la salida de EE. UU. “y sobre todo su injerencia en este nuevo Afganistán: si negocia con los talibanes, si apoya la contrainsurgencia en la provincia de Panjshir, que aún no controlan los talibanes; si va a integrar un gran frente internacional con Europa y hacer presión para que respeten los DD. HH., pero el país más importante en todo esto es EE. UU. y de él depende que Afganistán sea viable”.

Entre tanto, Óscar Palma, doctor en relaciones internacionales y catedrático del Rosario, sentencia que lo que ahora viene es un periodo de incertidumbre: “El talibán a va a hacer lo posible por constituir un gobierno y por demostrar la capacidad de administrar Afganistán y muy seguramente eso lo va a llevar a buscar la legitimidad frente a su población –que está en entredicho– y el reconocimiento internacional, tratando de mostrarse más moderado que el de los noventa, pero ya sabremos si es así o un discurso”.

Hay expectativa por la salida el martes de Estados Unidos de la región.

Manuel Rayran, experto en diplomacia y resolución de conflictos y docente del Externado, opina que “los talibanes no la tienen fácil y tendrán que negociar con otros actores internos, buscando una legitimidad política, o tenderá a haber otra guerra civil como en los noventa. Además, están invitando a otros países a que inviertan y exploten sus materias primas”.

Y el investigador en conflictos internacionales, Carlos Patiño, es pesimista: “Lo que va a pasar es que los talibanes volverán a ser tan radicales como en los noventa, habrá sometimiento y pérdida de derechos para mujeres y niños, volverán las restricciones en los medios, pero lo peor va a ser Afganistán convertida en refugio de terroristas sunitas”.

¿Qué pasó en estas semanas?

En el ingreso de los EE. UU. a Afganistán, tras lo de las Torres Gemelas, recuerda Rayran, “los objetivos eran reducir a Al Qaeda y el terrorismo, liberar a las mujeres del régimen talibán e implementar instituciones democráticas. No obstante, vimos que casi ninguno se logró. Hubo más de 20 mil heridos y más o menos 2.300 muertos en las tropas estadounidenses. Uno de los errores fue que EE. UU. no estuvo en las provincias de Afganistán, que era donde estaban los talibanes. Además, el 70% del presupuesto afgano venía de la coalición y el gobierno afgano se robó bastante de eso”.

Jaramillo analiza lo sucedido indicando que Afganistán "tiene unas condiciones que hacen que sea más fácil tumbar a los gobiernos, ejercer la insurgencia que gobernarlo, y demuestra el fracaso de los EE. UU, en lo que ellos llamaron democratizar el medio oriente”.

Sostiene por su parte Patiño que todo parece indicar que Afganistán cayó mucho más rápido de lo que todo el mundo se imaginaba, “porque el acuerdo de Donald Trump significó una especie de derrota anticipada. En medio de este contexto se pone la cosa complicada y el ejército quedó en imposibilidad de reacción por diversos mecanismos que los talibanes usaron, lo que se sumó a las regiones y la geografía complicada”.

Y Palma observa que Afganistán no tiene buenas condiciones socioeconómicas y se cree que esto pueda empeorar, sumado a las sanciones que puedan venir más adelante y las migraciones.

Se presume que las minorías disputarán el poder con el régimen.
¿Podrán gobernar los talibanes?

Patiño, catedrático de la Universidad Nacional, considera que los talibanes tienen el poder suficiente para controlar Afganistán. “Lo que están tratando es de no tener una visibilidad radical de su gobierno frente al mundo occidental, pero los talibanes parecen tener la fuerza suficiente a pesar de que hayan pequeñas resistencias, y tratarán de hacer una unificación pese a ello”.

Palma cree que es muy temprano para llegar a establecer si los talibanes serán exitosos en gobernar el país: “La realidad hasta ahora es que si bien es un movimiento que logra cierto dominio territorial tiene muchos enemigos, hay por lo menos una alianza fuerte que se opone a su dominio y eso puede desembocar en una guerra civil un poco más profunda de la serie de combates que vemos en este momento, y está también la agenda de los grupos terroristas tipo Al Qaeda y el Estado Islámico. Si bien puede hacer un control de ciertas provincias, el dominio soberano de todo el territorio está en entredicho”.

Y Jaramillo, docente del Rosario, al contrario, no cree que los talibanes puedan controlar Afganistán: “En los noventa se daban el lujo de hacer lo que quisieran porque a la comunidad internacional no le importaba, y en la medida en que los talibanes habían expulsado a los soviéticos había como un beneplácito tácito de los EE. UU. Hoy tienen los ojos de occidente encima, y los de Rusia y China, a quienes les preocupa el secesionismo islámico. E internamente va a ser muy difícil controlar a algunas minorías, y los mismos grupos extremistas que apoyaron a los talibanes para combatir a occidente van querer participar del reparto de poder y eso está pasando con el Estado Islámico, pero es prematuro para saberlo”.

Refugiados a Colombia

El viernes pasado el director de Migración Colombia, Juan Francisco Espinosa, se encontraba en Washington ultimando los detalles de lo que será el arribo de un número aún indeterminado de refugiados y migrantes afganos –se ha hablado en la prensa estadounidense de 4 mil–, que estarán en el país mientras resuelven su situación migratoria en Estados Unidos. Así lo ha afirmado el Gobierno, que coordina esta gestión humanitaria con el país del norte.

También se ha asegurado que se trata de exfuncionarios que trabajaron con los norteamericanos en oriente medio, o que laboraron en entes multilaterales, son activistas o perseguidos por el régimen.

Así mismo, Cotelco ha dicho, luego de que el Ejecutivo explicara que es mejor tener a los refugiados en una sola ciudad, que Bogotá tendría la capacidad de alojar en sus hoteles a los 4 mil migrantes que llegarían.

Los costos de la estadía de los afganos será sufragada por los Estados Unidos, les serán practicadas pruebas PCR y serán vacunados.

¿Cómo se mueve la geopolítica regional alrededor de Afganistán?

Alfayez comenta que lo que ocurre en Afganistán “es tan importante para la política internacional que no solo EE. UU. sino también Rusia, India, Pakistán, China e Irán, entre otros, que tienen grandes intereses en esa región, están muy atentos a lo que pueda ocurrir en adelante. La comunidad internacional está pendiente no solo de la situación de DD. HH. en el país, sino también de los cambios en el balance de poder regional y muy especialmente de las posiciones que adopte el nuevo régimen frente a otros estados y grupos como el Estado Islámico y otros”.

Los poderosos China y Rusia, indica Jaramillo, son importantes para los talibanes no solo porque están interesados en el litio, oro, gas, y el petróleo, sino porque son interlocutores: “Y lo que van a pedir estos países a cambio va ser que los talibanes abandonen el discurso de apoyo al secesionismo islámico de Asia central”.

En el concepto de Palma, aunque chinos y rusos no tengan unas relaciones muy positivas con los talibanes y en el pasado hayan tenido diferencias, “de confirmarse una estabilidad es posible que busquen mantener relaciones cordiales para mantener un flujo económico y una influencia sobre la región: no es una buena idea para ellos un talibán que permita el desarrollo de redes terroristas porque ellos mismos enfrentan amenazas similares dentro de su territorio”.

Patiño resalta que los talibanes tienen tres apoyos fundamentales: “Pakistán, Catar y Arabia Saudita, y a partir de ahí van a construir otros apoyos en otros estados sunitas, y también los Emiratos Árabes le dan un reconocimiento diplomático importante, y de hecho Catar fue la sede de las conversaciones durante la era de Donald Trump”.

Y Rayran advierte que China y Rusia han estado hablando con los talibanes porque ya tenían la sospecha de que con la salida de EE. UU. iba a entrar en inestabilidad, y Rusia, Turquía, Irán, Arabia Saudita y los países del Asia central están compitiendo por el liderazgo de la región, como lo vimos en la guerra de Siria. Además, a China le interesa que haya paz en Afganistán porque tiene interés en generar inversión en infraestructura y que se le permita el comercio.

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