El hallazgo de un menor en condiciones infrahumanas ha sacudido a la pequeña localidad de Hagenbach, en el noreste de Francia. Tras una alerta ciudadana, las autoridades descubrieron el pasado lunes a un niño de nueve años que, según las investigaciones preliminares, permaneció secuestrado por su propio padre dentro de un vehículo durante más de un año.
Lea también: Bukele dice a Petro que la “oferta” de enviar presos salvadoreños a Colombia “sigue abierta”
El fiscal de Mulhouse, Nicolas Heitz, confirmó este viernes 10 de abril que el menor presentaba signos severos de desnutrición y abandono.
La intervención policial se produjo después de que una vecina informara haber escuchado “ruidos de niño” provenientes de una furgoneta estacionada en un patio privado. Al ser interrogado inicialmente, el padre —un hombre de 43 años— intentó desviar la atención asegurando que el cierre del vehículo estaba bloqueado y que los ruidos correspondían a una de sus hijas pequeñas que se había encerrado accidentalmente.
Sin embargo, al lograr el acceso, los agentes se toparon con una escena dantesca: el menor estaba desnudo y en posición fetal sobre una montaña de basura. Además, se encontraba rodeado de excrementos y botellas con orina.
Lea también: Noche mágica en la tierra de Rafael Orozco con el lanzamiento del Festival Vallenato
Debido al confinamiento prolongado en posición sentada, el niño había perdido la capacidad de caminar. Su estado fue descrito como “pálido y manifiestamente desnutrido”, siendo trasladado de urgencia al hospital de Mulhouse.
Según el relato que el pequeño entregó a los investigadores, su cautiverio comenzó en noviembre de 2024. El niño explicó que la pareja de su padre “ya no lo quería en el apartamento” y presionaba para que fuera internado en un hospital psiquiátrico. Ante esto, el padre decidió ocultarlo en la furgoneta bajo la cuestionable premisa de “protegerlo” de dicho internamiento.
Para mantener este aislamiento, el hombre implementó una rutina estricta y vigilada: le llevaba comida dos veces al día y le suministraba agua embotellada; debía hacer sus necesidades en bolsas y botellas y su padre no lo bañaba, la última ducha del menor dataría de finales de 2024.
Lea también: Vigilante confronta a sus compañeros de trabajo que hurgaron su WhatsApp en busca de fotos íntimas
Para evitar cualquier alteración de su plan, el hombre instaló cámaras de seguridad apuntando hacia la camioneta para monitorear al niño constantemente.
Solo en una ocasión, afirmó el acusado, a mediados de 2025, permitió que el niño entrara al apartamento mientras el resto de la familia estaba de vacaciones, entregándole un celular para indicarle cuándo debía volver a esconderse.
Uno de los puntos más alarmantes del caso es cómo el menor “desapareció” del sistema sin levantar sospechas inmediatas. El niño asistió al colegio hasta el curso 2023-2024; en ese momento, la familia informó a la institución que sería escolarizado bajo otra modalidad, lo que llevó a la escuela a archivar su expediente.
Lea también: Agresor del metro de Nueva York decía ser Lucifer: la Policía dice que fue un “acto aleatorio de violencia”
Los vecinos, aunque notaron su ausencia, declararon a medios como Le Parisien que creyeron la versión de los padres: que el menor había sido trasladado a un centro psiquiátrico. No obstante, el fiscal Heitz subrayó que no existe “ningún elemento médico” que respalde la existencia de problemas psiquiátricos en el menor.
Actualmente, el padre se encuentra en prisión preventiva enfrentando cargos por secuestro y privación de cuidados. Su pareja, una mujer de 37 años con quien vivía junto a otras dos niñas de 10 y 12 años, también enfrenta cargos por no denunciar malos tratos y privación de cuidados, a pesar de que ella niega haber tenido conocimiento de la presencia del niño en el vehículo. Los otros tres menores que integraban el núcleo familiar han quedado bajo la protección provisional de las autoridades.


