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El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, habló por teléfono el sábado pasado con la entonces vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, poco después de la captura del líder chavista Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de Estados Unidos, informaron este lunes fuentes oficiales.

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Ambos conversaron “rápidamente” sobre “lo que estaba ocurriendo” en el país caribeño, que acababa de ser bombardeado por EE.UU. en el marco de una operación militar unilateral para capturar a Maduro y llevarlo ante la Justicia de Nueva York por “narcoterrorismo”, entre otros cargos, confirmaron a EFE fuentes de la Presidencia brasileña.

Lula, referente de la izquierda de América Latina, se ha mostrado crítico con la intervención estadounidense en Venezuela, pues a su juicio supone una “afrenta gravísima a la soberanía” de esa nación y sienta un “precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”.

“Atacar países, en flagrante violación del derecho internacional, es el primer paso para un mundo de violencia, caos e inestabilidad, donde la ley del más fuerte prevalece sobre el multilateralismo”, expresó el líder progresista en una primera manifestación.

Brasil reconoció el mismo sábado a Delcy Rodríguez como líder de Venezuela en ausencia de Maduro.

Rodríguez juró este lunes como presidenta encargada de Venezuela ante el Parlamento de ese país, controlado por el chavismo.

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El Gobierno brasileño solicitó, además, una reunión ministerial de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) para abordar el asunto, pero el encuentro terminó el domingo sin consenso ante las posiciones de otros países de la región, como Argentina, Ecuador y El Salvador.

Este lunes, en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Brasil, sin tener un asiento en la actual conformación del órgano, intervino para condenar la “intervención armada” estadounidense, recalcar que Latinoamérica es una “zona de paz” y rechazar la creación de “protectorados” en la región.

El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha dicho, tras la operación, que “controlarán” Venezuela hasta que haya que “una transición segura”, recuperarán los activos petroleros para las empresas estadounidenses y, además, amenazó con nuevos ataques, si el nuevo Gobierno de Delcy Rodríguez “no se porta bien”.