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—Ay mamá para que el mundo sepa del porqué de nuestro sabor, ¡cubana vamos pa’ allá!
—Guararárara —le contesta otra voz, entonando un juego de sílabas.

—En 1400 llegó Colón y descubrió esta hermosa isla…

A mitad de canción, luego del coro de 'bruca maniguá, negro cimarrón', Ninita Sosa del grupo La colmenita, de Cuba, repicó los timbales con el par de baquetas que le torcían las muñecas.

Los ojos de la niña de aproximados 10 años se agrandaban con sorpresa; mientras algunos músicos de la famosa agrupación Los Van Van se reían admirados del show con el que varios niños cubanos les rendían homenaje.

La fuerza con la que le pegaba a los toms (tambores) de la batería le impulsó el cuerpo hasta que aterrizó en el juego de platillos. Nina sacó la lengua, la repasó por sus dientes mientras tocaba y dibujó una sonrisa pícara en su rostro.

Durante el espectáculo percutivo una voz proveniente de la sala de la casa del músico cubano Pachalo Gavilán Caña, radicado en Barranquilla desde hace 10 años, desvió la atención de la escena televisiva.

'¡No me canso de verla!', dijo Rafael Gavilán, el padre de Pachalo.

Se levantó del sofá y se acercó más a la pantalla.

'Esos son los niños de mi país, mira que talento. Eso es Cuba', expresó soltando una carcajada. Gavilán, el Pachalo original, como se hace llamar, tiene 74 años y dos de estar en Colombia. Tenía 14 años cuando triunfó la revolución cubana, que el pasado 1 de enero cumplió 60 años.

A pesar de que está de acuerdo con varias de las reformas que se hicieron en la Isla, asegura que se cometieron 'graves errores', entre los que destaca la intervención masiva de pequeños negocios.

Por su parte, Aida Caña, madre del músico, resaltó que la educación fue uno de los logros más grandes de su país. En aquella época fue alfabetizadora, y según afirmó, en un año Cuba erradicó el analfabetismo.

Diáspora musical

La diáspora de cubanos se ha hecho visible en varios países del mundo. Hasta 2017, según un informe de la ONU, han emigrado 1.558.312 personas (el 13% de la población de la isla).

El país que más migrantes ha recibido es Estado Unidos con 1.251.037 hasta 2017. Colombia, en cambio, es uno de los países con menos flujo de migrantes cubanos, 1.945 personas, según datos de la organización.

En diferentes continentes la música cubana se ha llegado a conocer, consolidando así una gran diáspora musical de cubanos. Inclusive, dos de sus ritmos musicales fueron declarados por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad: La tumba francesa y la rumba cubana, mezcla festiva de baile y música, y todas las prácticas culturales inherentes.

EL HERALDO habló con tres músicos cubanos que llegaron a Barranquilla y decidieron quedarse en la ciudad.

Entre música y viajes

En 2005, los trompetistas Basilio Márquez y Pachalo llegaron a Barranquilla por primera vez, bajo el auspicio de la Fundación Mario Santo Domingo para trabajar en la cooperativa de músicos del Carnaval, lo que después conllevó a la formación de la orquesta del Carnaval. Sin embargo, varios años pasaron para que se radicaran definitivamente

'Venía 15 días a trabajar y me devolvía a Cuba, luego pasaba seis meses allá y otros seis en Barranquilla. Hasta que ese periodo se fue acortando cada vez más', relató Basilio, quien nació en un pueblo llamado Las Tunas, en Cuba, y no fue hasta 2013 cuando se radicó en Barranquilla.

'Sí, la verdad es que los músicos y los deportistas teníamos más fácil la salida de Cuba —relató Pachalo y siguió contando­—. Salíamos con la ayuda gubernamental a trabajar, teníamos la posibilidad de viajar, una o dos veces al año'.

Ambos músicos refirieron que la razón de emigrar a otro país fue por trabajo y oportunidades musicales en el mundo.

Pachalo es oriundo de Yara, un pueblo en la provincia de Granma. Desde el año 89 empezó a salir de Cuba a varios países del Caribe, Europa y África. Para la época de los 90 se fue a vivir a España por tres años y a Barranquilla llegó en el 2008.

Vestido con una camisa de figuras abstractas y colores amarillo, negro y blanco, Pachalo dijo con un tono sabroso, característico en los habitantes de su terruño: 'Y como el Joe, en Barranquilla me quedo'.

Heydy Tartabull es otra cubana que llegó a Colombia acompañada de su música.

'Yo ya soy colombiana', soltó la expresión en medio de carcajadas.

'Llevo 12 años de estar en Colombia, primero en Bogotá y en febrero cumplo 6 años de estar en Barranquilla'.

Heydy inició desde los siete años su carrera musical, fue flautista de la Banda Nacional de Conciertos de Cuba y corista en el Club Tropical de Cuba. Ha participado además en diferentes presentaciones en vivo o grabaciones de grandes artistas internacionales como Emir Boscán y Los Tomasinos de Venezuela, Nelson Pinedo y Javier Vásquez, de la Sonora Matancera, Eliades Ochoa, entre otros.

Actualmente toca en la orquesta Sabor Cubano, dirigida por Pachalo, y es docente de música.

—Yo soy de aquí −dijo mientras señalaba con su dedo índice la punta de un mapa de Cuba que decora una de las paredes de su casa−: de Manzanillo, en la provincia de Granma, pero me crié en La Habana.

Un ron cubano decora la barra de su cocina y varios cuadros de artistas de su país se asoman en las paredes de la sala. Entre ellos sobresale el de una mujer de rizos espolvoreados y sonrisa espontánea que se pierde entre las figuras de diversos colores.

Influencias caribeñas

Heydy continuó explicando la geografía de donde nació y señaló un lugar fuera del mapa.

'Aquí está el mar. Es el mismo que tiene Barranquilla. Creo que por eso tenemos muchos puntos en común'.

'Somos Caribe —intervino Pachalo— . Al final, venimos de lo mismo aunque estamos en países diferentes'.

El trompetista cubano mencionó varios géneros que guardan similitud a pesar de que sean de dos países distintos. Habló del son de cumbia, el merencumbé, la rumba y el guaguancó.

El intercambio cultural producto de los desplazamientos migratorios ha puesto a dialogar la música de Cuba y la de Colombia, logrando, incluso, la creación de grupos colombianos que interpretan música cubana y viceversa.

'En la parte oriental de Cuba, de donde yo soy, se escucha cumbia y música colombiana. En alguna época, tengo entendido, llegaron cartageneros a Cuba y creo que fue así como se conoció el folklore colombiano y el vallenato en mi país'.

Sobre la formación musical

A donde quiera que vayan los músicos cubanos, en el gremio artístico son muy respetados. En ocasiones, como dice Basilio, creen que es algo que está asociado a la sangre o a la cultura.

El maestro Basilio, como lo llaman, ha tenido una trayectoria musical de gran nivel. Una de las distinciones que carga como músico es haber sido miembro de la famosa banda cubana de jazz Irakere, la que se destacaba por las improvisaciones e innovaciones 'atrevidas' que le abrían paso a géneros modernos, en especial, al latin jazz, de la mano del gran Chucho Valdés.

'Yo comencé a los cinco años con la viola y sobre los seis estudiaba clarinete con mi padre, quien también era músico'.

En Cuba, la iniciación musical en las personas comienza desde muy temprana edad. A los siete años se empiezan las carreras largas como la de los instrumentos de cuerdas frotadas (el violín, la viola, el piano, el contrabajo, entre otros) y a los nueve la cortas, donde estudian instrumentos de viento, percusión y guitarra.

'Una de las cosas más difíciles de ser músico es que no todo el mundo toma en serio las carreras artísticas. Uno dice soy músico y hay personas que preguntan qué más estudié. Me toca explicar que hice 11 años de carrera, un diplomado y una maestría', expresó Heydy.

La flautista cubana, entre risas, dijo que no hubiera tenido tiempo de estudiar otra cosa, aunque tampoco hubiera querido algo más. 'La música lo ha sido todo'.

Asimismo, el maestro Basilio señaló que el estudio de la música en Cuba se hace por niveles y realizan dos pruebas nacionales que sirven como filtro hasta llegar a la educación superior.

Por otro lado, Basilio calificó como una ciudad de progreso a Barranquilla, en especial, porque ha crecido el campo académico y hay mayor número de músicos que ejecutan diferentes instrumentos y son de gran calidad profesional.

'Los barranquilleros no tienen que decir: ahh, miren a los cubanos. No, en Barranquilla también hay mucho talento', dijo Pachalo.

¿Año nuevo o revolución?

En la víspera del año viejo, el pasado 31 de diciembre, sentado en una silla en la sala de su casa, Pachalo se refirió al amor que le tiene a Barranquilla así como a su pueblo, al que quisiera regresar para también dejar un legado artístico allá.

El padre de Pachalo interrumpió la conversación para mostrar el pavo que pensaban comer en la última cena del 2018.

Leyanet, la hija de Pachalo, gritaba desde el cuarto por la felicidad de ver, aunque sea por internet, a parte de la familia que dejó en otros países.

El estuche de la trompeta de Pachalo estaba abierto en un extremo de la sala, esperando que fueran las 12 de la noche, no para conmemorar los 60 años de la revolución cubana que sí se celebró en la Isla, sino para recibir el año nuevo tocando El manisero, mientras por su balcón entraban los pitos y la brisa barranquillera.