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Juana Acosta en la lucha de los no nacidos

En su carrera profesional la abogada ha trabajado por defender los DD.HH. Desde muy joven ha participado en la defensa de los que no tienen voz.

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Durante muchos años el aborto ha sido un tema polémico que ha generado diversos puntos de vista en la sociedad actual. Están quienes defienden el proceder y quienes están en contra de su total legalización. En esta edición de Gente Caribe la abogada y magíster en DD.HH, y en estudios internacionales de NYU,  Juana Inés Acosta López expone su postura contra la legalidad total de este hecho.

Pero antes la jurista, que de niña mostró su ímpetu para defender los derechos de quienes la rodean, manifiesta que se ha destacado desde quinto de primaria por enviar una carta al presidente Gaviria preocupada por ciertas políticas y proponiendo algunas ideas en aquel entonces. Y aunque en su familia no corre la vena jurídica, ella decidió estudiar leyes, un campo que le apasiona desde noveno grado, en el que leía sentencias de la Corte Constitucional para defender sus derechos.

Actualmente Juana, que preserva la dignidad y la vida, adelanta un Doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México; es directora de la Clínica Jurídica de Interés Público y de DD.HH de la Universidad de La Sabana, además de consultora en temas de derecho internacional y justicia transicional, en Bogotá.

P.

¿Cuál es su posición frente a la legalización del aborto?

R.

Como lo he dicho en otras ocasiones, mi postura es que el país ha caído en una trampa peligrosa al deliberar este tema exclusivamente en el marco del derecho penal. El tema va mucho más allá de la política criminal, y el problema ha estado en la trampa que nos ha polarizado obligándonos a elegir entre dos extremos incorrectos: cárcel siempre para las mujeres (en un extremo) y aborto como derecho fundamental de las mujeres (en el otro extremo). Mientras la discusión se mantenga en estos términos, es difícil acertar en lo que se debe hacer. Por esto se debe legislar para salirse de la trampa y mirar las otras aristas que no se han revisado y que son centrales a la discusión: política pública de prevención, consentimiento informado, tratamientos a la salud mental, educación sexual responsable y apoyo a la maternidad, entre otros.

P.

¿Qué piensa del argumento que sustenta que al fecundarse un espermatozoide y un óvulo hay vida?

R.

Fíjese que la controversia científica no está en si el no nacido tiene vida. Esto está absolutamente claro. Se trata de un ADN humano diferenciado, así que es vida humana. La controversia está en el valor de esa vida respecto de otros derechos involucrados. Ahí es donde están las diferencias de criterio. Así la discusión sobre términos médicos —si en medicina el nombre es feto o embrión—, no cambia la realidad: que el no nacido es un ser humano, ¿Será deseable que le otorguemos derechos a la naturaleza, a los animales, y en cambio neguemos que el que está por nacer es sujeto de derechos? 

P.

¿Por qué se debe paralizar la legalización del aborto?

R.

Por poner un ejemplo, no hay justificación alguna para permitir el aborto cuando el no nacido es viable, por fuera del vientre de su madre. Esto es lo que ocurriría si se legaliza el aborto sin límite alguno. Y no es justificable por varias razones. Uno, ya el no nacido puede vivir independiente de la mujer. Dos, los estudios científicos confirman que el no nacido puede sentir dolor. Tres, los procedimientos médicos en esta etapa no son solo altamente invasivos para la mujer, sino que, además, exigen darle muerte al feto antes de proceder a un parto, lo cual confirma que se trata de un ser por completo independiente y viable.

P.

¿Qué la llevó a formar su opinión sobre el aborto?

R.

Esta es una pregunta muy interesante porque a pesar de que yo he cambiado de posición en muchos temas, en el del aborto siempre he tenido una postura muy clara. También desde muy joven participé en grupos en defensa de la vida de los no nacidos y organicé y participé en debates académicos sobre este tema. Yo tengo una convicción muy profunda de la injusticia que encierra el hecho de que los que están por nacer no tienen voz y que no se les reconozca la dignidad intrínseca que tienen como seres humanos. Yo creo que todos debemos hablar por los que no tienen voz. Y creo que la mayor conquista de los derechos humanos es reconocer a todos su dignidad.

P.

¿Qué piensa de las tres cáusales de aborto?

R.

La C-355 afirmó que las causales son “casos extremos”. Lo que ha pasado después es algo muy distinto. El abuso de las causales es una realidad, especialmente de la causal salud. Se pretende que las mujeres puedan disponer de la vida del no nacido sin condiciones y en cualquier etapa de la gestación, incluso el mismo día del parto. Esto implica que uno de los valores, la vida, siempre tendría que ceder: esto no es ponderación, sino ejercicio arbitrario del derecho.

P.

¿Qué políticas deben instaurarse para prevenir los embarazos no deseados y evitar este tipo de decisiones?

R.

Se requieren abordajes integrales para proteger los derechos de las mujeres. Hay que trabajar en las alternativas que hoy le ofrecemos a una mujer que se encuentra en una situación desesperada: si el mensaje es que la única y mejor salida es el aborto estamos equivocados porque si en algo hay un consenso es en la necesidad de reducir el número de abortos y esto requiere una política seria de prevención. Por eso lo responsable es volcar los esfuerzos en abordajes más amplios, que contemplen todas las aristas, y no a quedarnos en los extremos que tanto nos han polarizado.

P.

¿Qué consejo daría a las mujeres para evitar llegar a esta decisión?

R.

Antes que nada, lo importante es seguir trabajando para que existan mejores políticas públicas para proteger los derechos de las mujeres. Ahora, si una mujer me pide un consejo porque está pensando en abortar, yo lo primero que le diría es que no la juzgo y que entiendo por qué pueden estar considerando tomar esta decisión. Sin embargo, le diría que esta no es su única alternativa y que hay fundaciones y personas que brindan apoyo integral a las mujeres para que lleven adelante la gestación. También le diría que, en última instancia, no está obligadas a ejercer la maternidad porque hay listas de espera en las casas de adopción, de personas y parejas que están esperando para recibir amorosamente a los bebés recién nacidos en sus hogares.

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