El reciente brote epidemiológico causado por melones con listeria demuestra que este tipo de casos relacionados con alimentos contaminados se han vuelto más comunes en Estados Unidos con el paso de los años, en parte porque toma mucho tiempo y un largo proceso para que muchos productos lleguen de la granja a la mesa.
Un melón cultivado en Colorado toma de cuatro a cinco escalas antes de llegar a la mesa. Un procesador puede cortar o embolsar la fruta. Esos melones son enviados al centro de distribución para ser entregados a diferentes tiendas. Al final son puestos en exhibición en los anaqueles de las tiendas.
Los vegetales y frutas importados, que representan casi dos tercios de los alimentos cultivados y consumidos en Estados Unidos, tienen un proceso aún más largo.
Los melones de Colorado que han estado relacionados con 84 casos de intoxicación y hasta 17 muertos en 19 estados norteamericanos han viajado tan lejos y a tantos lugares que el productor, Jensen Farms, ni siquiera sabe con exactitud a dónde fueron a parar sus productos.
La empresa dijo la semana pasada que no podía ofrecer una lista de menudistas que vendieron los frutos contaminados porque algunos de esos melones son vendidos y revendidos. Identificó por lo menos a 28 estados a los que envió la fruta, pero hay personas en otros estados que se han reportado enfermas.
'La cadena de distribución de alimentos es muy compleja', afirmó Sherri McGarry, una asesora de alto nivel de la Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos.
'Hay muchos pasos y entre más pasos haya es más difícil relacionarlos para identificar cuál es la fuente común' de la epidemia, dijo la asesora.
Sin embargo muchos agricultores buscan garantizar el bienestar de sus clientes. AP





















