Una indignación más que justificada ha desatado en Colombia la venta, por parte del gigante del retail Walmart, de un suéter pretendidamente divertido que vincula a nuestro país con la cocaína.
La prenda, promocionada en internet por la filial canadiense de la multinacional estadounidense, muestra a un Papá Noel sentado frente a una mesa con tres líneas blancas, con el mensaje: “Let it snow” (en español, “Que nieve”).
El producto estaba acompañado de la siguiente descripción: “Todos sabemos cómo funciona la nieve. Es blanca, polvorienta y la mejor nieve viene directamente de Suramérica (...) Es por eso que a Papá Noel le gusta realmente saborear el momento en que tiene en sus manos algo de nieve colombiana de calidad, grado A”.
La compañía ha retirado el producto de su catálogo y ha ofrecido disculpas a Colombia, pero esta reacción es insuficiente. Así lo ha entendido acertadamente la Agencia de Defensa Jurídica del Estado, cuyo director, Camilo Gómez, anunció ayer una demanda contra Walmart por el daño causado a la imagen al país.
Walmart no es una empresa cualquiera. Es la mayor generadora de empleo privado en el mundo –dos millones de puestos– y cuenta con 11 mil tiendas en 28 países. Resulta difícil entender que un conglomerado de estas dimensiones haya permitido la comisión de semejante despropósito, que nos retrotrae a las épocas más terribles de nuestra historia reciente.
Este incidente nos enseña que hay diseñadores de ropa y publicistas con aserrín en vez de cerebro. Y que incluso en compañías de gran envergadura fallan los controles sobre los productos comercializados (si eso es, como sostienen los responsables de Walmart, lo que sucedió en este caso).
Pero nos muestra, por encima de todo, la pervivencia de viejos prejuicios contra nuestro país por cuenta de la sombría pesadilla del narcotráfico. Hace apenas un par de días, en el concurso de Miss Universo, el presentador Steve Harvey, pretendiendo ser chistoso, afirmó que “los del cartel estaban molestos” porque cuatro años atrás proclamó por error a la colombiana Ariadna Gutiérrez ganadora del certamen.
No vamos a tapar el cielo con las manos y afirmar que somos ajenos al tráfico de drogas. Pero al mismo tiempo somos uno de los países que más sufren por ese flagelo y que más muertos han puesto en la lucha contra las mafias.
Esta trágica realidad es la que tenemos que hacer entender al resto del mundo. En especial a los países que más generan consumo de drogas y que son, con frecuencia, los que con más descaro nos critican o nos intentan humillar. Utilizando, para sus infamias, si hace falta, hasta al bonachón Papá Noel.








