El ambiente en la Plaza de la Paz Juan Pablo II estaba prendido desde poco antes de las 2 de la tarde. El carnaval barranquillero se había adelantado y solo se esperaba que al final de los 90 minutos Junior ganara su octava estrella para pintar de rojo y blanco la Navidad de todos los barranquilleros y costeños.
Pero nadie esperaba que a los pocos segundos de iniciarse la finalísima del fútbol colombiano el Nacional marcara su gol e igualara la serie, pues en Barranquilla había perdido 2-1.
'El primer error para mí fue haberse dejado hacer el gol en el primer minuto porque este partido Junior tenía para empatarlo. Podía quedar cero a cero, o uno a uno, pero lamentablemente las cosas no se dieron, pero mi equipo nos va a dar una alegría el otro año', dijo Jorge Zambrano, habitante del Villa Carolina, mientras se secaba las lagrimas con su camiseta rojiblanca en la tarima Águila ubicada en la Plaza de la Paz.
'Me siento muy triste porque yo sé que este equipo tenía todo para salir campeón, lamentablemente las cosas no se nos dieron. Viera nos ha dado muchas cosas grandes, aunque en esta oportunidad no pudo', agregó.
Centenares de aficionados tenían puestas las esperanzas en el onceno barranquilleros que peleaba el título en el Atanasio Girardot, en Medellín. Y aunque las cosas no se daban, las esperanzas no se perdieron durante los 90 minutos del encuentro.
Los gritos de apoyo no se hacían esperar con cada atajada de Viera o con los acercamientos de Junior al arco de los ‘verdolagas. Las pocas opciones de gol del onceno rojiblanco retumbaron en un solo grito en toda la plaza de la Catedral.
Esa alegría la expresaba Yasmin Sarmiento, habitante de La Victoria: 'Este sentimiento no muere. Sin importar los resultados, Junior es mi vida'. Acompañada por su familia aseguró que 'a ellos les he transmitido este amor. Por eso la fiesta no para, así sea subcampeón, ¡Junior es tú papá!'.
Su hijo Miguel Junior, que no en vano lleva el nombre del equipo, también se encontraba apoyando a los tiburones.
'Le doy gracias a Dios por ser barranquillero, porque mi mamá me enseñó estos colores, me siento orgullo de ser juniorista, está pasión empezó desde que nací. Yo le voy a transmitir también a mi familia esta pasión, porque soy un joven optimista. Cada vez que juega Junior transmito toda esa pasión que siento. Esto no depende de títulos'.
Otro hincha que en el estadio virtual al aire libre no perdió su amor por su equipo, ni la alegría, fue Omar Cano Gambin. 'Los hinchas barranquilleros somos gente de paz y sabemos que el Junior es una satisfacción. El barranquillero es alegría, pasión y el que es hincha del Junior de verdad apoya a su equipo en las buenas y en las malas, y mucho más acá en este lugar que es un ícono de la ciudad'.
Al finalizar la tanda de cobros desde el punto penal en la que Nacional se coronó campeón, tras ganar por la mínima diferencia en los 90 minutos, la hinchada juniorista siguió festejando igual.
Cierto que había tristeza, pero igual mostraban su respaldo por la temporada que hizo el equipo. Una muestra más de que la pasión por el rojiblanco no muere, que perdurará para siempre en los barranquilleros que lo llevan en el corazón.
¡Junior del alma! Era el grito que se escuchaba anoche en la Plaza de la Paz.