¡Uf! ¡Qué susto! ¡Qué alivio! En la agonía, en el último suspiro, ‘in extremis’. Cuando la esperanza se extinguía, la crisis tocaba la puerta y otro empate con sabor a derrota se asomaba, Jean Pestaña pasó de villano a héroe y anotó el gol que le dio la victoria a Junior 2-1 sobre Fortaleza FC, en el estadio Romelio Martínez, en la undécima jornada de la Liga I.
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Pestaña, que había metido la mano con la que Andrés Arroyo marcó de penalti el empate 1-1 para el visitante, se levantó ante el cobro de tiro de esquina de Yeison Suárez y propinó un certero cabezazo al balón que infló, por fin, la red de la escuadra bogotana. Nada pudo hacer el arquero Silva para ahogar el grito de desahogo de los jugadores rojiblancos y las 3.755 personas que los acompañaron en el escenario de la 72, según el dato oficial de asistencia.
Ya corría el séptimo minuto de los 8 adicionados por el árbitro Jairo Mayorga, ante la larga revisión en el VAR de la jugada que significó el penalti y la constante marrullería de los visitantes, cuando Pestaña se quitó un peso de encima para él y todo el equipo.
Segundos antes Bryan Castrillón había desperdiciado un mano a mano que derivó el córner que terminó en gol.
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Junior pegó primero en el Romelio con un golazo de Teófilo Gutiérrez, en el minuto 14, pero Arroyo, tras una mano tan clara como accidental de Pestaña, consiguió la paridad desde los doce pasos a los 69 minutos.
Hubo pellizco tras el empate 1-1 con Alianza de Valledupar y la derrota 4-0 ante Nacional. El equipo rojiblanco empezó despierto, activo, ganoso, deseoso. No había distraídos ni dormidos.
De la mano de Teófilo, que corría y presionaba hasta donde le alcanzaban los bríos, Junior elaboró varios acercamientos y jugadas de gol.
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El ídolo de La Chinita pedía la pelota, invitaba al toque y de repente profundizaba con cambios de frente hacia la derecha, donde rompía Canchimbo con su velocidad y habilidad
El veterano, gran sorpresa en la titular elegida por Alfredo Arias, exhibía una ve luz más que todavía tiene dosis de su talento y jerarquía para darle posesión del balón y creación al equipo.
En comparación con lo visto en los dos últimos compromisos, Junior hacía un buen primer tiempo. Juan David Ríos volvía a derrochar energía y agresividad en el mediocampo, respaldando a una zona posterior que procuraba mantenerse vigilante y segura. Pestaña y Monzón solo parpadearon en la recta final de esa etapa inicial, cuando Fortaleza, con Andrés Arroyo como individualidad más destacada, se aproximó con peligro un par de veces.
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Arroyo casi anota con un balazo que se estrelló en el travesaño y, literalmente, estremeció la portería de Mauro Silveira.
El mismo Arroyo sirvió un balón que el lateral derecho, Martínez, resolvió sin buena dirección.
Antes de esa reacción visitante, Junior mandó en el compromiso y en varios momentos logró largas tocatas con peligro de gol.
Rivera, que se tomó más confianza y dejó ver más de sus capacidades con el balón; Barrios, hasta que se golpeó en un choque con Teo; Canchimbo, que era una amenaza constante por derecha, Teo, que era el eje de las acciones grupales; Muriel, con un par de remates que calentaron los guantes del guardameta; y Herrera y Suárez, apoyando la salida y los ataques.
En el segundo periodo, ya con Sarmiento en la cancha en lugar de Barrios, que salió lesionado, Teo, Rivera y Muriel empezaron a sentir el desgaste.
Justo cuando Arias se dispuso a mover el banco y refrescar a su equipo, apareció el penal, el empate, la angustia y el desespero.
Guillermo Paiva entró con las pilas puestas y protagonizó los principales acercamientos de Junior con Castrillón, Rivas y Suárez en medio de las permanentes interrupciones y quemadera de tiempo de ‘los Amix’. Bacca merodeó, se desmarcó y procuró contar con una oportunidad, pero no se le dio. Bajó una pelota que Paiva remató sin contundencia.
La tuvo Castrillón, pero no la aprovechó. Al menos consiguió el tiro de esquina que se transformó en grito y suspiro de alivio: ¡uffff!



























