Entendí que siempre puedo dar lo mejor de mí y ese ha sido mi propósito diario. He sabido reconocer mis propias responsabilidades cuando no consigo todo lo que quiero y creo que merezco, y he evitado culpar a otros de ello.
Lo que está en juego no es solo el futuro de Venezuela, sino el modelo mismo de reconstrucción de un Estado colapsado: si primero la economía o primero la democracia. Y esa respuesta, que hoy parece estarse diseñando fuera de sus fronteras, terminará definiendo si el país sale realmente del ciclo autoritario o simplemente lo confirma.
La Constitución solo puede modificarse a través de un acto legislativo aprobado en el Congreso, un referendo o una asamblea constituyente. Le guste o no a la izquierda, no hay otro camino.
Los emprendedores, comunidades e inversores necesitan familiarizarse con lo que significa el cierre financiero y cómo crear modelos de negocio viables. No existe conservación duradera sin rentabilidad demostrada.