La realidad es que al presidente le ha funcionado la estrategia del discurso de exoneración, según el cual todos los funcionarios —nombrados directamente por él— son los únicos responsables de lo que sale mal, mientras él no asume ni reconoce responsabilidad alguna por las actuaciones del gobierno que él mismo ha conformado.
La pregunta no es si Barranquilla quiere progresar, sino si el entorno nacional le permitirá sostener lo ganado. El salario justo no se decreta: se construye con productividad, inversión y crecimiento real. Mientras eso no ocurra, Barranquilla seguirá siendo una ciudad que avanza a pesar del contexto, no gracias a él.
La decisión establece que quien ocupa un cargo de elección popular con período coincidente no puede eludir la inhabilidad constitucional mediante la renuncia. El mensaje de la Corte es claro: los períodos son institucionales, no personales; no dependen de la voluntad del elegido.
La convicción es una característica infaltable en un técnico de fútbol. Quien no está convencido difícilmente logra convencer. La convicción le da seguridad, firmeza a las razones que soportan las decisiones.