Irán es un país de mayoría aria y chiita, rodeado de países árabes y sunitas, con un régimen que no oculta su propósito de imponer su cavernaria visión de la sociedad y su ambición de potencia nuclear.
Defender la democracia no significa apoyar ciegamente a ningún candidato ni silenciar críticas. Significa exigir evidencia. Significa comprender cómo funcionan las instituciones antes de concluir que todo está diseñado para engañarnos. Significa hacer una pausa antes de compartir.
Entre tanto, quienes creemos en la democracia, la propiedad privada y el emprendimiento, salimos a votar para defenderlos.
La tragedia humanitaria que se desprende de estos enfrentamientos suele ser devastadora ya que implica el aumento de la violencia, la pobreza, el hambre, y la destrucción de infraestructura vital.