Me impresiona la rapidez del tiempo. Me cuestiona cómo todo se vuelve recuerdo rápidamente. Tengo miedo de que la vida se escape como agua entre los dedos. Este año he tenido el convencimiento de que la única manera de tener otra relación con el tiempo es actuar con mayor lentitud.
El mensaje general de Trump es claro: detrás de sus palabras vienen las acciones. Ocurrió en el Medio Oriente y ocurre ahora en Venezuela. Trump ladra y muerde. La izquierda carnívora latinoamericana, esa que gana en las urnas y después maniobra para quedarse permanentemente en el poder, queda también advertida.
El Estado, eso sí, creció. Se infló la burocracia y el empleo por rebusque, mientras el rigor técnico fue reemplazado por relatos. Se subieron impuestos a la comida y al emprendedor para cubrir una burocracia más grande y unos intereses de deuda hoy cerca de 50 % más caros que en 2022.
En este año, que será especialmente activo en términos políticos, la recomendación es informarse lo mejor posible, conversar con personas de distintos sectores y regiones, escuchar a los candidatos al Congreso y a la Presidencia, evaluar su experiencia y su conducta pasada, hacerse preguntas difíciles, cuestionar y cuestionarse y, por supuesto, ejercer el derecho al voto.