El crédito no se otorga por condición social, étnica o ideológica, sino por la solidez del proyecto productivo y la capacidad de pago del solicitante. Convertir el crédito en un instrumento de inclusión simbólica, en lugar de desarrollo económico, es un error que compromete la sostenibilidad del sistema.
El pueblo venezolano ya percibió el cambio de aire. La idea de la libertad quedó sembrada y confiamos no será fácilmente erradicada. Un régimen tutelado, desprovisto de legitimidad, difícilmente podrá reprimir indefinidamente sin provocar una nueva ola de protestas. A largo plazo, la perpetuación de una dictadura atenuada es más desestabilizadora que una democracia imperfecta.
Venezuela no necesita únicamente una solución política. Necesita una reconstrucción ética. Un proceso que permita restaurar la confianza pública, revalorizar la ley y reconciliar a una sociedad erosionada por la sospecha y el miedo. Sin revanchas. Sin humillaciones. Sin reproducir el mismo autoritarismo con nuevos nombres.
Al aceptar la presidencia del jurado, el cineasta comentó con entusiasmo que “será una forma completamente nueva de ver películas en la Berlinale, y poder debatirlas en profundidad con personas inteligentes y amantes del cine.