El fútbol callejero fue no solo la manera de divertirnos y olvidarnos por un par de horas de las obligaciones escolares, era lo más importante en ese momento en nuestras vidas. Era el fútbol en su estado más puro.
Aquí no hay nostalgia por la sustitución de importaciones. Por el contrario, persiste una advertencia clara: proteger industrias puede terminar aislándolas de cadenas globales y debilitando su competitividad.
La mejor manera de demostrar tu potencial es midiendo el nivel de tu capacidad para escuchar. Grita para ilustrar, no para ofender. Hazlo de la manera más cordial o respetuosa y seguramente les harás reflexionar, aunque no estén de acuerdo. La verdad no se impone, se demuestra. Su fuerza es innegable.
Aquí no hay una discusión entre derecha o izquierda, ni entre capitalismo o cambio climático. Hay una discusión mucho más básica: coherencia. Porque un gobierno puede tener la mejor narrativa global, pero sí en lo local no hay resultados, esa narrativa pierde fuerza.