La Gran Consulta, que se convirtió en la más votada en la historia del país, demostró ser un gran acierto tanto para Colombia como para quienes la impulsaron.
Tendremos un Congreso dividido entre dos grandes fuerzas, muy parecido al actual. Esa división, contrario a lo que muchos creen, no debilita la democracia; por el contrario, puede fortalecer el Estado de derecho al impedir hegemonías y obligar a la deliberación.
Dios no está en la vida para estrellarnos contra nuestros defectos y limitaciones; ellas se imponen en nuestra cotidianidad sin reflexión.
La dupla de Oviedo y Paloma es ganadora, para ellos y para Colombia, siempre que sean capaces de derrotar la narrativa de infundios y falsedades que les están montando desde ambos extremos.