Colombia necesita un gobierno con autoridad, con objetividad, sin populismo ni promesas incumplibles. Un gobierno que entienda que la verdadera política social no se basa en subsidios eternos, sino en generar oportunidades reales para que las personas puedan salir adelante por sus propios medios.
Así que mañana métele Perrenque. Si estudias o trabajas en comunicación, marketing, publicidad, medios, eventos, contenidos, tecnología, academia o empresa, esta cita es contigo.
Yo además de preferir sin titubeos lo que propone Abelardo para enderezar el país, tal como hoy lo destaco en el título de esta columna, votaré a la Presidencia pensando también en lo más conveniente para la costa y para Barranquilla.
La reforma que Colombia necesita no empieza por cambiar quién paga, sino por transformar cómo se administra. Esto implica tres decisiones estructurales: una historia clínica verdaderamente unificada a nivel nacional, incentivos financieros ligados a la calidad del uso de datos, y una automatización masiva de los procesos administrativos con inteligencia artificial. No es ideología, es eficiencia.