Que los defensores públicos terminen el año sin recibir sus honorarios no es solo un problema administrativo; es un mensaje peligroso. Como si la defensa de derechos pudiera esperar, como si quienes garantizan el acceso a la justicia fueran prescindibles, como si la estabilidad económica de ellos y de sus familias no importara.
Eliminar o al menos moderar las actitudes egoístas, puede ser un buen propósito para este año que comienza. Tal vez baste con eso: con pensar dos veces antes de actuar, preguntarnos a quién afecta lo que hacemos y aceptar que vivir en sociedad implica, en ocasiones, renunciar a una comodidad personal.
En tiempos desafiantes los actos de amor propio son la demostración de que todo puede ser mejor y la salida no es resignarnos a la desesperanza aprendida. Siempre se puede hacer algo para vivir en plenitud.
El 2026 no es un año más. Muchas decisiones definidoras del siglo se tomarán en los próximos 360 días. No te quedes por detrás de los acontecimientos. Ve a la par de los sucesos, para que puedas tener mejor perspectiva y mayor capacidad de maniobra.