Tal vez este año no necesite más promesas, sino más honestidad. Menos metas desconectadas y más decisiones posibles. Menos autoengaño y más coherencia entre lo que queremos y lo que estamos dispuestos a cuidar, interna y colectivamente.
No porque él lo haya inventado, sino porque lo dijo de frente y lo aplica sin complejos. Trump convirtió en doctrina lo que muchos ya venían practicando en silencio: si quieres algo, presiona; si no funciona, castiga.
Se deben garantizar los pagos oportunos, las condiciones dignas, el respeto por su rol y un rediseño real de su remuneración y cargas. Defender derechos no puede seguir siendo un acto heroico.
Lo que preguntan por ahí