Precisamente por ello, esta reflexión se articula en tres dimensiones que no pueden confundirse ni relativizarse: los avances del sistema de salud en el manejo de la hemofilia, el verdadero propósito del tratamiento médico y el carácter inviolable de la confidencialidad de la historia clínica.
Por esto, es urgente restringir el uso de estos dispositivos a ciertas edades, espacios y momentos. Podemos hacerlo apoyados en los controles que la misma tecnología nos provee y construyendo un diálogo con las familias y los colegios.
Esto no es una gracia o una broma, es algo bien serio que requiere nuestra consideración y muchos análisis acerca de en qué se está convirtiendo la especie con tantos trans que han aparecido en este comienzo de siglo.
Todo el mundo está centrado en la elección presidencial que, claro, es muy importante. Pero nuestra principal defensa es el parlamento. Con un buen parlamento podemos capear un mal gobierno.