Hoy Abelardo representa ese cambio que muchos colombianos siguen buscando. Pero esta vez no como una promesa de transformar todo, sino como la posibilidad de recuperar aquello que nunca debimos perder: la seguridad para vivir tranquilos, la salud para cuidar a nuestras familias y la confianza para creer que las cosas pueden volver a funcionar.
Ambos obtuvieron las mejores posiciones en la tabla de la Liga. Primero y segundo, así quedaron registrados en las estadísticas oficiales. Es un dato incontrovertible. El juego de ambos fue más irregular en el terreno que en esa tabla.
Hoy las encuestas, los sondeos y hasta el pulso del voto en el exterior empiezan a dibujar una tendencia difícil de ignorar. Y aunque en política no hay nada escrito hasta que se cuentan los votos, hay momentos en que el país habla antes de tiempo...y este es uno de ellos.
El próximo presidente heredará algo más complejo que un desequilibrio contable. Recibirá la urgencia de reconstruir la confianza económica de la nación. Sin credibilidad fiscal, las mejores promesas de campaña encontrarán, muy rápido, su límite.