Columnas de opinión |

Una contra un millón

Los economistas definen como “bien público” aquel cuya utilización o consumo no es divisible, por lo que puede ser utilizado o consumido por todos los miembros de la comunidad y cuyo uso “no rivaliza”, es decir que el acceso de un individuo adicional no impide el uso a los demás. El canal navegable del puerto de Barranquilla, los parques y el alumbrado callejero son bienes públicos. Generalmente su existencia o producción no sería rentable para que se produzcan en la cantidad y calidad requerida para satisfacer a toda la población, por lo que suelen requerir intervención estatal. En algunos bienes públicos como las calles hay algo de rivalidad, pues aunque pueden ser utilizadas por tantos conductores como quieran, llega un momento en que un conductor adicional afecta la velocidad y seguridad de los demás. Y también los hay “excluyentes”, en los cuales se puede impedir que un individuo consuma el bien si no paga por él, como en las carreteras con peaje.

Desde principios de los años 90 se permitió en Colombia concesionar terminales portuarios y aeroportuarios, que también son bienes públicos. Ello tuvo consecuencias positivas en la eficiencia y calidad de sus servicios. Pero también hubo una disminución de la solidaridad colectiva hacia la defensa y cuidado de esos bienes. Actitudes que varían según sea el grado de amistad o animosidad de los ciudadanos, e incluso de diversas autoridades, no hacia el bien o servicio mismo sino hacia las personas o empresas a quienes se haya encomendado su operación. Reacción explicable pero inconveniente. Al fin y al cabo, la concesión de su administración no hace esos bienes menos “públicos” que cuando eran administrados, de mala manera, por entidades estatales.

Nuestro aeropuerto Ernesto Cortissoz está hace varios años incurso en un costoso proyecto de modernización y ampliación tanto de su lado aire, pistas y elementos de seguridad de vuelo, ya concluido; como del lado tierra, terminal de pasajeros y carga, que incluye el llevar su estructura a cumplir con nuevos estándares de sismo resistencia, inexistentes cuando se construyó. Exigencia engorrosa dada la existencia de largos muros de carga a los que es necesario forrar en un sándwich de concreto. 

A ese reto técnico se ha agregado la intransigencia de la dueña de la peluquería L’image Deluxe que durante 15 meses se ha negado a colaborar con el traslado de local necesario para continuar las obras, utilizando toda clase de argucias legales. Con ello ya se han acumulado 5 meses de atraso en el cronograma total de la entrega del terminal. Como el aeropuerto mueve 240 mil pasajeros mensuales, la señora ya ha perjudicado a 1.200.000 personas que por cinco meses más de los necesarios tendrán que aguantarse la incomodidad de los trabajos. Y los días siguen pasando. Y los perjudicados aumentando. Indignante. Muy indignante.

rsilver2@aol.com

 

Has disfrutado de todos los contenidos gratuitos del mes que ofrecemos a nuestros visitantes

Te invitamos a registrarte en EL HERALDO

¿Ya tienes una cuenta?

Disfruta de los siguientes beneficios:

Acceso ilimitado
Imagen de jesika.millano
X

Hola,

Bienvenido a tu cuenta de EL HERALDO.

Con tu cuenta de EL HERALDO vive una nueva experiencia. En este momento nuestros usuarios registrados disfrutan de:

Acceso Ilimitado

Bienvenido a EL HERALDO

Bienvenido, puedes ingresar con tu correo electrónico y contraseña registrada.

Si todavía no tienes una cuenta, puedes registrarte aquí, es gratis.

Conéctate con tu cuenta de Facebook ó Google

Registrate en EL HERALDO

Crea tu cuenta en EL HERALDO y vive una nueva experiencia. En este momento nuestros usuarios registrados disfrutan de:

Acceso Ilimitado

* La contraseña debe ser mayor de 5 caracteres, contener una mayuscula y un numero

x

Reestablecer tu contraseña

Ingresa el correo electrónico con el cual te registraste, te enviaremos un enlace para que puedas restablecer tu contraseña y acceder de nuevo.

La sesión ha sido cerrada con exíto
Por favor, complete su información de registro aquí
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1) Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2) Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3) EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4) Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.
Ya soy suscriptor web