El Heraldo
Opinión

2 tazas de agua por 1 de arroz

Ante tanta circunstancia en el contexto local de los servicios fundamentales requeridos para un buen arroz volao con cucayo dorado, la electricidad, el gas y el agua, queda muy difícil disfrutar en la cocina jugando al cocinero en pos de la recreación de un arroz criollo con un sabor inconfundible que degusté en la infancia y quiero reproducir en mi caldero, ojalá con poca energía, la llama bajita y el agua clara.

Aunque resulte difícil de creer, se me ha vuelto un asunto serio aprender a hacer el arroz que me quede “volao” y con el cucayo dorado, y eso que me precio de preparar platos con cierto nivel de sofisticación. Soy el clásico chef postmoderno que aprendió a cocinar hace casi 40 años y en un país con una cultura gastronómica diferente a la mía, de tal manera que cada ida al supermercado era una aventura buscar ingredientes conocidos para inventar cualquier plato con lo que encontrara.

No se imaginan la cantidad de versiones que he escuchado para algo que se supone simple, pero ha resultado de una complejidad absoluta que va desde las proporciones clásicas de dos por una, pasando por el acto circense de lograr que la cuchara se sostenga vertical en el equilibrio de agua y arroz, hasta estar atento a bajarle la llama cuando el arroz empiece a hacer chi chi chi.

Me han recomendado todo tipo de caldero, hasta la freidora de aire. A quien me la recomendó le pregunté si pretendía que yo me arruinara con un caldero que funciona con electricidad, ¡imagínense! Si, a pesar de todo el control obsesivo que tengo en mi casa con la energía, si sólo dejo conectada la nevera cuando no hay nadie en casa, si el manejo de la temperatura es con abanico y no con aire acondicionado, me llega un recibo que me sume en la impotencia total ante el infame aumento de la tarifa de la luz mes tras mes, ¿se imaginan lo que me aumentaría la luz mientras experimento? Sería dar un papayazo a estos señores para que me aumenten la tarifa a placer.

He aprendido, por fin, lo que es bajar la llama cuando se seca el arroz. Uno de mis problemas era que yo ponía la llama al máximo para que secara rápido para no gastar tanto gas, porque es otro que también se está tornando impagable, por lo que me apresuraba y se quemaba el cucayo. Luego, le bajé la llama para mi sufrimiento, contando los minutos de encendido el fogón y preocupado por lo que se escucha en la emisora que tengo sintonizada en el celular escuchando música, porque hasta me han dicho que el arroz queda mejor en esa nota; lo barro es todo lo que se escucha entre las canciones: que si lo vamos a importar, que si le suben o le bajan a la tarifa, que si lo seguimos explotando o no. Termina uno revisando la billetera para ver si alcanza.

Ahora le salió la quinta pata a la mesa. Hierve el agua y lava el arroz, me aconsejan, bota el agua y pon a hervir más para que mates los bichos que pueda tener, la cuelas y luego echas el arroz; el agua está saliendo de color café. Es una variable que no aparece en ningún libro de culinaria, ni en tik tok, ni en kwai, ni en ningún sitio web.

Ante tanta circunstancia en el contexto local de los servicios fundamentales requeridos para un buen arroz volao con cucayo dorado, la electricidad, el gas y el agua, queda muy difícil disfrutar en la cocina jugando al cocinero en pos de la recreación de un arroz criollo con un sabor inconfundible que degusté en la infancia y quiero reproducir en mi caldero, ojalá con poca energía, la llama bajita y el agua clara.

haroldomartinez@hotmail.com

Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp

Más Columnas de Opinión

El Heraldo
Carlos O'Rian

La tienda del futuro

Los sueños futuristas del retail ya hacen parte de la realidad con el Streaming Shopping. Esta estrategia de ventas genera conversiones de entre y hasta un 20% -en algunos casos incluso alcanza el 40%- a comparación del e-commerce tradicional qu

Leer
El Heraldo
Yamid Amat Serna

La sombra de la imaginación

La facultad de imaginar es un bien superior, la imaginación de forma espontánea es el fundamento de una de las capacidades más valiosas del ser humano, pues nos permite crear, soñar, comprender y encontrar soluciones en momentos adversos o cua

Leer
El Heraldo
Álvaro De la Espriella

Dos millones mínimo

Nuestro apreciado amigo y magnífico columnista vecino Horacio Brieva manifestó recientemente en uno de sus escritos que creería que Barranquilla se encuentra actualmente con una población de un millón trescientos mil habitantes aproximadament

Leer
Ver más Columnas de Opinión
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1. Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2. Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3. EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4. Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.