El titulo es:Recordar para no repetir

Últimas noticias

Esta es la situación que se vive a diario en los corresgimientos de Sincelejo, arrear agua a lomo de burros.
11:09

De acuerdo con la Oficina de Gestión del Riesgo de...

11:09

El Jefe de Estado se reunirá con su homólogo chileno,...

Rosalía Solórzano, funcionaria del Ministerio de Vivienda, lidería en Sucre una reunión con miembros de la Mesa Departamental de Viviendas Gratuitas.
11:03

En Sincelejo están documentados 70 casos y solo 5 han...

10:47

La manifestación se cumple en el colegio Francisco José de...

10:40

La superintendente de Servicios Públicos dijo que la...

Momento de la captura del exfutbolista.
09:49

El exjugador de la Selección Colombia y del Junior era el...

El empresario cartagenero Rafael Del Castillo.
09:30

Indicó que los empresarios no están de acuerdo con nuevas...

09:28

Grandes figuras del balompié nacional, como René Higuita,...

El excandidato presidencial y senador cordobés Gustavo Petro.
09:16

“La Constitución exige que para conservar la personería se...

La superintendente de servicios públicos domiciliarios, Natasha Avendaño, durante el foro en Cartagena.
09:11

Así lo anunció la superintendente de servicios públicos...

Columnas de opinión
Actualizado hace 1 años

Recordar para no repetir

Por estos días, he disfrutado la película Adiós Muchachos de Louis Malle, que refleja los prolegómenos de la Segunda Guerra Mundial, paralelamente con el ambiente de un internado masculino y que refleja el mundo soterrado predecesor del holocausto que seguiría a una de las épocas más trágicas y bochornosas de la humanidad. Cuando dos proyectos políticos se disputaban la hegemonía mundial: el capitalismo liberal al estilo americano y el comunista al estilo soviético, dos concepciones del mundo irreconciliables con las que solo el gallego de El Pardo supo jugar sus cartas con astucia, su activo principal, que puede esgrimir para hacerse perdonar por los aliados con su “neutralidad” mantenida a lo largo de la guerra. No se recata de pregonar para que llegue a los oídos americanos que no solo ha liberado a los españoles de la terrible contienda, sino que su prudente actuación ha ayudado a las democracias. Porque “si él no hubiera frenado a Hitler”, la suerte de la guerra habría sido muy distinta porque los alemanes habrían tomado Gibraltar y dominado El Estrecho, y la situación de Inglaterra, sola y a punto de desplomarse, se habría agravado. Los aliados tenían que estar muy agradecidos porque él se había visto obligado a realizar sus gestos de simpatía hacia Hitler y al fascismo “por su delicada situación y solo por salvar a su patria, España, de la guerra, porque él solamente anhelaba la paz”. Inclusive estaba dispuesto a declarar la guerra a Japón para luchar contra los “demonios amarillos”, como llamaba a los japoneses. Esa era su defensa. Pero los aliados estaban informadísimos de como Franco colaboraba dejando repostar a los submarinos alemanes en los puertos españoles y de su colaboración aportando la División Azul. Y que, osadamente, declaró, olvidándose de la promesa que hizo en un discurso en Sevilla, que si alguna vez los soviéticos invadían Alemania “un millón de españoles se ofrecería para defender Berlín”. Y llegaría el 6 de agosto de 1945:

Todavía de noche, despega en las Islas Marianas el aparato que porta la bomba atómica en Hiroshima: una fortaleza volante B-29, rotulada Enola Gay, en honor a la madre del piloto, el coronel Paul Tibbets. Cuando el avión alcanza una altura razonable “tan alta que solo es minúsculas motitas en el cielo despejado”, a las 8 y 15, el Enola Gay abre sus compuertas sobre Hiroshima. Ferebee, el piloto, libera la bomba y por primera vez en el mundo, el Little Boy cae aplomado durante 50 segundos y, a 600 metros del suelo, estalla: “Una luz cegadora más que mil soles. Más de un millón de grados centígrados de temperatura”. El padre Arrupe, jesuita español que entonces estaba en el noviciado Nagutsaka, a seis kilómetros del centro de Hiroshima explicaría: “Fue como un fogonazo de magnesio, y, de repente, el aire se enciende en una bola de fuego. Una nube inmensa surge del suelo. Remonta hasta 12 kilómetros de altura y forma un inmenso hongo”. En el Enola Gay, el capitán Robert Lewis, exclama como para sí: “Dios mío, ¿que hemos hecho?”.

¿Cuántas veces tendremos que hacernos en el futuro una pregunta similar?

Imagen de jesika.millano

Recuerda que puedes usar tu cuenta de EL HERALDO en cualquiera de nuestros portales:

Inicia Sesión
Regístrate
sssssss
La sesión ha sido cerrada con exito
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1) Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2) Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3) EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4) Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.
Ya soy suscriptor web
#Rusia2018 ¿Cúal es tu marcador? Juega aquí
¿Quieres asistir a la inauguración? Compra tus entradas aquí
¡Estamos listos! marcadores en cero, inicia la segunda fase. Haz tus predicciones AQUÍ
Continuar al sitio
Noticias más leídas del 2017 1