Para el próximo 26 de julio se organiza una movilización en varias ciudades de Colombia y en otros lugares fuera del país. La razón no podría ser la más consecuente: la gente está hastiada de que sigan asesinando líderes sociales mientras el ministro de Defensa dice que el peor de los problemas colombianos es que se roban las pantaletas que las señoras ponemos a secar bajo el sol en los patios.
En noviembre de 2017 asesinaron a Mario Jacanamijoy en Belén de los Andaguies, era consejero departamental de salud en la mesa departamental de pueblos indígenas del Caquetá. Por esos mismos días, mataron a Mario Castaño, en Belén de Bajirá, en el Chocó. Era reclamante de tierras. Luego fueron por Edison Marcial Ortiz, en Nariño. Luis Giraldo era el presidente de la Junta de Acción comunal de la vereda Brasilia de Puerto Asís. A él también lo asesinaron.
Luego al líder reclamante de tierra Hernán Bedoya. Le dispararon cuando iba en su caballo. El 16 de diciembre de 2017 mataron a José de la Hoz a machete, según las heridas profundas que tenía su cuerpo, era de la mesa de víctimas de Pivijay, Magdalena. En el corregimiento Pan de Azúcar, en el cauca, encontraron el cuerpo sin vida de Alfonso Pérez, integrante de la Junta de Acción comunal. A Pablo Oviedo, a Guillermo Artuz, a Mario Dumar, a Víctor Manuel Morato también los mataron. En el primer mes de 2018 fueron por Plinio Pulgarín, en San José de Uré, Córdoba. Hombres armados lo fueron a buscar a la puerta de su casa y allí lo asesinaron. Era agricultor. Siguieron con Fares Carabalí, Eleazar Tequia Bitucay y luego mataron a Don Temi. Con el homicidio de Temístocles Machado se asesinó la esperanza de muchos también. Era un líder respetado, había sido parte del comité del paro cívico de Buenaventura y estaba amenazado.
Luego mataron a Nixon Mutis, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Chaparral, del municipio Cantagallo, en el sur de Bolívar. En febrero de 2018 asesinaron a María Yolanda Maturana, en Risaralda. A Sandra Yaneth Luna la encontraron muerta con impactos de bala en su cuerpo después de haber durado 5 meses desaparecida. Era la presidenta de la Juan de Acción comunal de la vereda Totumito Carbonera. Luego mataron a Jesús Orlando Grueso, a Elkin Fabián Toro, a Tomás Barreto y a Juan Mena. A José Herrera lo asesinaron en marzo de 2018, en la vereda Filadelfia, Ituango. Luego mataron a María Magdalena Cruz, a Belisario Benavides, a Wilson Arnuflo Quetama y a James Luis Jiménez. Fueron por la señora María del Carmen Moreno en Arauquita y por Hugo Albeiro George Pérez en Puerto Valdivia. Ramón Ascue y otros, otros nombres y otros rotros, otros lugares de la geografía nacional, una lista que no acaba. Si el gobierno no implementa con seriedad lo acordado en los acuerdos de paz, la masacre seguirá. La empezará así, los violento irán por gente que no conocemos, y luego el caos se apoderará de todo el territorio nacional y no irán por unos o por otros, sino que vendrán por todos nosotros. Esta guerra tiene que parar.
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