Colombia, se encuentra entre los países con alta posibilidad de sufrir, graves impactos por los cambios medioambientales.
Su geografía irregular, montañas, dos océanos sus grandes riegos por ríos caudalosos y ciénagas, el mal uso del medio ambiente, situación desordenada de viviendas y construcciones, con habitantes en zonas de alto riesgo que la empeoran cuando la prevención se olvida, y toca llegar a situaciones tan desastrosas, con un alto porcentaje de la población afectada, sumida en la miseria, y sin respuesta consecuente inmediata o a futuro. La situación de las inundaciones en el Departamento de Córdoba es crítica.
Más del 80% de los municipios han resultado afectados, con unas 50.000 familias damnificadas y más de 140.000 personas impactadas por el desbordamiento del río Sinú y otras cuencas.
No estamos organizados, ni siquiera para una respuesta que permita, al menos, llevarlos a unas condiciones de vida lamentable, en la que muchos se encontraban, trabajando para un mínimo vital, en medio de la desnutrición y condiciones sanitarias desfavorables.
Ahora, con las inundaciones, mientras se pasan la culpa de unos a otros, se muestra una situación, en las que, el abandono de los gobiernos ha mostrado que, los graves problemas están por resolverse. Situaciones estructurales e inequitativas, tierras ricas con desarrollo agrícola y pecuario, desordenado.
Es el momento de llevar a estos pobladores a zonas de seguridad, fuera de tierras y aguas contaminadas, infectadas con insectos y toda clase de animales y riesgos de accidentes. La población, debe ser atendida no solamente, metiéndolos en zonas provisionales, sino de una vez colocarlos en medios de vida para humanos.
Prevenir infecciones, tiene que ver primordialmente con el manejo estructural enunciado, pero, además, dirigido, ya al hecho causado. Se deben incluir, después de un diagnóstico preciso de la situación, soluciones inmediatas:
1.-Atención humanitaria: entrega de alimentos, agua potable, kits de aseo y elementos básicos como botas y ropa seca para los afectados.
2.-Refugios temporales: habilitación de albergues seguros para familias desplazadas.
3.-Censos y registro de damnificados: aunque actualmente se realizan, se han denunciado problemas de organización en Montería. Lo que requiere mejorar protocolos.
4.-Soluciones estructurales y de mediano plazo
Gestión del riesgo, el Plan Departamental de Gestión del Riesgo 2022–2031, que ya había identificado más de 300 puntos críticos en las cuencas del Sinú y San Jorge, debe acelerar obras de mitigación en estos puntos.
Atención sanitaria directa para detección de brotes, epidemias u otras enfermedades, Incluye dotación de agua potable.
Medios de limpieza, jabones, desinfectantes y ubicación de habitantes con más riesgos en forma sectorizada y, si es necesario, con normas de aislamiento. Uso de mascarillas, guantes, botas, ropa, toallas y todo lo que necesiten para su condición mínima como humanos. Hacer lo propio con los animales. Seguridad y acceso a servicios públicos. Apoyo mental y psicológico. Garantía de seguridad alimentaria. Vacunación. Necesidades de educación, urbanismo resiliente, para evitar asentamientos en zonas de alto riesgo y promover planes de vivienda segura.
En resumen: la clave está en higiene, vacunación, saneamiento, vigilancia y educación comunitaria, articuladas con políticas públicas sólidas y una gran solidaridad.
@49villanueva








