No se dejen robar la esperanza. Que nadie se las robe. Que nadie los engañe”, fueron las primeras palabras del papa Francisco a su llegada a Colombia. El jefe de Estado visita al país en un momento crucial y de transición. Su mensaje de reconciliación, perseverancia y respeto es necesario para el futuro que comienza a trazarse.
La fe llena de ilusión a millones de personas por todo el mundo. La Iglesia católica ha sido protagonista a lo largo de la historia y su poder ha definido varios capítulos de la condición humana.
Juan María Laboa Gallego, en su libro Historia de los papas, afirmó: “En la colina vaticana han vivido papas santos –como León I el Magno, que se enfrentó a Atila–, reformadores –Gregorio VII fue el gran defensor de la independencia de la Iglesia frente el poder laico–, mecenas de las artes –a Julio II se debe la decoración pictórica de la Capilla Sixtina y el aspecto actual de la basílica vaticana–, pero también papas considerados herejes –Juan XXII fue declarado tal por Luis de Baviera–, nepotistas –Alejandro VI, el papa Borgia, favoreció de forma escandalosa a su familia–, sometidos a gobernantes –Napoleón mantuvo prisionero a Pío VII– o que murieron asesinados o en extrañas circunstancias –Juan Pablo I amaneció muerto en su lecho tras solo treinta y tres días pontificado”. Han existido 266 papas en toda la historia. El más reciente es Jorge Mario Bergoglio, quien eligió llamarse ‘Francisco’ en honor al santo de Asís. Es el primer Papa de orígenes jesuitas y nacido en América Latina.
Bergoglio le ha dado un giro radical a las prioridades que prevalecieron durante siglos en la Iglesia católica. Se enfoca en los verdaderos problemas de la humanidad y de la naturaleza. Ha criticado los escándalos de la Iglesia y no los ha justificado o tratado de esconder. Es el primer Papa en hablar de la homosexualidad con respeto y aceptación. Poco a poco ha construido un mensaje de tolerancia. Es un Papa distinto a todos los anteriores: es un revolucionario de paz, igualdad y amor.
Aunque la religión habla de fe y perdón, la realidad es que la Iglesia católica no ha sido el mejor ejemplo. Se han cometido atropellos escudados en la palabra de Dios. Las atrocidades que se vivieron en la Edad Media son inaceptables. El populismo –que en ocasiones utilizan para manipular a las masas– debe transformarse en un mensaje renovador. Un Papa que protege la justicia social y los derechos de todos es un verdadero líder, demuestra que hay esperanza y que la Iglesia no es una acumulación de episodios desafortunados.
Sin importar la cultura, las creencias o percepciones de cada individuo, un mensaje de respeto y tolerancia siempre será bien recibido, sobre todo en un país con tanto dolor. ¡Bienvenido, papa Francisco! La Iglesia católica y la humanidad deben aprender de personas como usted.
Y recuerden: “La juventud es capaz de algo muy difícil en la vida: perdonar. Perdonar a quienes nos han herido; es notable ver cómo no se dejan enredar por historias viejas, cómo miran con extrañeza cuando los adultos repetimos acontecimientos de división simplemente por estar atados a rencores. Ustedes nos ayudan en este intento de dejar atrás lo que nos ofendió, de mirar adelante sin el lastre del odio, porque nos hacen ver todo el mundo que hay por delante, toda la Colombia que quiere crecer y seguir desarrollándose; esa Colombia que nos necesita a todos y que los mayores les debemos a ustedes. Que las dificultades no los opriman, que la violencia no los derrumbe, que el mal no los venza”.
@mariamatusv








