Desafortunadamente, un gran número de padres y profesores creen ciegamente que los colegios, y la sociedad en general, deben encargarse de transmitir conocimientos y verdades absolutas, antes que enseñarles a los niños a pensar por sí mismos y sacar sus propias conclusiones.
Como padres y/o figuras cuidadoras en los niños, debemos tener en cuenta que enseñarle a un niño a creer a ciegas en “las verdades absolutas”, sin cuestionarlas, implica robarles una de las cualidades más valiosas e interesantes con las que cuenta el ser humano: la capacidad de autodeterminación.
La autodeterminación se podría definir como la elección que tenemos como individuos en ser lo que elijamos ser, y en ser los únicos protagonistas de nuestra vida. Tener autodeterminación, no implica ‘No’ cometer errores y/o arrepentirnos de algo; por lo contrario, en el camino de la vida, los conflictos y las adversidades pueden convertirse en oportunidades y en momentos de crecimiento. Es muy probable que todos nos equivoquemos a lo largo de la vida; sin embargo, lo importante es aprender del error y salir adelante.
Las adversidades que surgen a lo largo de la vida, a nivel cognitivo, nos demandan esfuerzo y un proceso de cambio y adaptación. Enfrentarnos a una dificultad implica “encender y hacer funcionar” todos nuestros recursos cognitivos, generando una reorganización de nuestro esquema mental.
Basado en lo anterior, reitero la importancia de plantearle a nuestros hijos desafíos y situaciones para pensar, antes que darle verdades absolutas para memorizar y poco racionalizar. Como padres, o figuras significativas para nuestros hijos, resulta fundamental potenciar su capacidad de reflexión, observación y toma de decisiones; por el contrario, si les enseñamos a los niños a aceptar sin pensar, dicha información no será significativa ni implicará algún cambio a nivel cerebral.
Los niños que se acostumbran a pensar, entender, cuestionar y buscar soluciones por sí mismos, comienzan a confiar en sus capacidades y enfrentan la vida con mayor seguridad.
De acuerdo a la teoría de la Autodeterminación, no es necesario recurrir a recompensas para motivar a las personas a dar lo mejor de sí; tan solo con brindar un entorno adecuado, que cumpla con los tres requisitos mencionados a continuación es suficiente.
1. Sentirnos competentes y dignos.
2. Ser independientes y autónomos teniendo en cuenta nuestra etapa de desarrollo; es importante sentir que de alguna forma tenemos el control sobre algunas cosas y que tenemos la capacidad de buscar soluciones y ejecutarlas.
3. Desarrollar interacciones con los demás y tener relaciones interpersonales satisfactorias y positivas.


