El futuro del medio ambiente se encuentra amenazado por el temido cambio climático, pero estamos cerca de una gran reunión de la ONU en París, la COP21, que posiblemente represente un viraje decisivo para frenar los riesgos de este fenómeno ambiental que se opone al desarrollo sostenible, un modelo de desarrollo con menos impactos sobre nuestra casa común: el planeta Tierra.
Este cambio climático es el resultado del calentamiento global causado por los llamados gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, óxido nitroso y ozono, entre otros), generados por la actividad humana desde el comienzo de la era industrial. En nuestro planeta siempre ha existido un efecto invernadero natural, pero ahora, y desde finales del siglo XIX, se han presentado más gases de origen industrial que influyen en el clima. La mayoría de nuestros científicos ambientalistas confirman que las presentes condiciones climáticas variables y fuertes son la causa de muchos desastres naturales y de muchos cambios en nuestros ecosistemas terrestres y acuáticos.
Dadas estas condiciones, las empresas y organizaciones privadas y públicas deben preocuparse y moverse hacia el control y reducción de este cambio climático, pero son muy pocas las que se sienten realmente comprometidas. Por eso es conveniente recordar que estamos a las puertas de la Convención Mundial COP21 que se reúne en París este diciembre para tratar de conseguir un nuevo acuerdo sobre el clima, guiado por los Objetivos de Desarrollo Sostenible que fueron propuestos en la reciente Asamblea de la ONU en Nueva York, y que consideran las dimensiones sociales, económicas y ambientales requeridas para mejorar nuestras condiciones de vida y proteger las futuras generaciones.
Después de esta gran reunión de París todas las empresas, gobiernos y organizaciones del mundo podrán trabajarle a su reducción hasta conseguir 2 grados centígrados menos para el año 2030; pero hasta la fecha no hay muchos acuerdos en las reuniones preparatorias que se han realizado, como la reciente de Bonn, donde se presentaron muchos disensos.
Uno de los propulsores de esta reunión sobre cambio climático, el papa Francisco, con su encíclica ‘Laudato Si’, hizo una formal petición en la Asamblea General de la ONU, urgiendo a los países miembros para lograr acuerdos fundamentales y efectivos en París. El Papa ha sido muy incisivo en criticar el sistema económico actual que, hasta cierta medida, influye en la indefinición y dificultades que han tenido algunos grupos políticos, financieros e industriales con respecto a la fragilidad que está sufriendo nuestro planeta y el necesario apoyo al desarrollo sostenible. En Colombia, algunas organizaciones empresariales están trabajando en el cumplimiento de las normas ambientales. Recientemente, por ejemplo, Ecopetrol y tres empresas de Medellín obtuvieron reconocimientos del Índice Dow Jones por su comportamiento frente a estos problemas ambientales. También el puerto de Santa Marta obtuvo en 2012 la certificación ambiental Ecoports, que lo convirtió en el primer puerto marítimo ‘Verde’ fuera de Europa. Finalmente, Medellín fue reconocida por el Fondo Mundial para la Naturaleza como la urbe más sostenible del planeta en 2014.
Los científicos consideran que existe una relación entre el calentamiento global y el aumento de los gases de efecto invernadero generados por las actividades del homo sapiens. Requerimos, por lo tanto, el liderazgo de todos los gobiernos, la acción de las empresas y el apoyo de las universidades. ¡Hay mucho por hacer!








