Juan Fernando Quintero anotó los dos goles con los que su equipo, River Plate, venció a Gimnasia y Esgrima en la pasada fecha del torneo argentino. Fue, además, considerado la figura del partido y todos los medios elogiaron la calidad y belleza de las dos anotaciones. Se explayaron en reconocer la clase y el talento del volante colombiano. Aparecieron todos los adjetivos para describir su fino catálogo futbolístico.
No nos sorprende que eso suceda, porque (casi) todos nos regodeamos con el juego del fútbol cuando Quintero decide prestarle su adiestrada zurda y sus creativas decisiones. Lo que lamentan - lamentamos esos mismos admiradores de Quintero es su irregularidad, su inconstancia. A veces, incluso, esa sensación que nos deja de que tiene menos interés en el fútbol de lo que su talento merecería.
No tengo dudas de que si Quintero se hubiera caracterizado por replicar esta clase de actuaciones con mucha más frecuencia, en River su actual equipo, y en la selección Colombia, la actual situación de inactividad e incertidumbre que hay alrededor de James Rodríguez, porque no hace parte de ningún equipo a unos meses del mundial, preocuparía mucho menos. Pero, la realidad es que James, aún con toda su negligencia y su inestabilidad en los últimos equipos, llega a la Selección y, además de toda la confianza ilimitada que le tiene el técnico Lorenzo, de la adaptación táctica grupal para el beneficio de su actualidad, él tiene la mentalidad y el carácter para sentirse el líder de la selección.
Ni Quintero, ni ningún otro futbolista de los convocados que tenga las características de un volante ofensivo, con mejor momento, más ritmo y dinámica han tenido la personalidad para ser el conductor de la Selección. A James le sobra. Ya no tiene el cambio de ritmo para eludir adversarios o para acelerar en una combinación. Tampoco una mínima dosis de contribución defensiva. Pero, aún conserva la exactitud en los pases y su visión de juego. Y, sobre todo, se siente y actúa como el jefe de la Selección.
¿Hasta dónde llegará la espera de Néstor Lorenzo por su ‘jefe’ futbolístico? ¿Cuánta falta de competencia le es permitida y no perder su capitanía? Ya veremos.












