A quienes aspiran a la Presidencia y a quienes integrarán el nuevo Congreso: esta es la reforma estructural que Colombia ha esperado durante décadas. No una más, sino la que puede corregir el desequilibrio histórico entre centro y periferia, cerrar brechas, liberar capacidades regionales y darle al Estado la eficacia que hoy no tiene.
El próximo gobierno no recibirá margen de maniobra, sino una estructura desordenada, endeudada y sin credibilidad. Tendrá que tomar decisiones difíciles desde el primer día: recortar el gasto, ordenar las cuentas, recuperar la confianza y frenar el deterioro institucional.
Informar al trabajador sobre sus derechos, actuar de buena fe y cerrar los procesos de manera ordenada no solo reduce riesgos, sino que fortalece la reputación corporativa en mercados.
Es que el fallo reconoce algo más de fondo: que las redes sociales sí pueden hacer daño y que ese daño nace de herramientas creadas para volverte adicto.