Le pido a Dios, que me acompañe en esta tarea y que pueda hacer todo de sí, en beneficio de mi país. Y como dicen en la linda tierra que me acogió cuatro años, “arrieros somos y en el camino nos vemos”.
La Gran Consulta, que se convirtió en la más votada en la historia del país, demostró ser un gran acierto tanto para Colombia como para quienes la impulsaron.
Tendremos un Congreso dividido entre dos grandes fuerzas, muy parecido al actual. Esa división, contrario a lo que muchos creen, no debilita la democracia; por el contrario, puede fortalecer el Estado de derecho al impedir hegemonías y obligar a la deliberación.
Dios no está en la vida para estrellarnos contra nuestros defectos y limitaciones; ellas se imponen en nuestra cotidianidad sin reflexión.