La tecnología es un motor de desarrollo para Colombia, pero su verdadero impacto dependerá de nuestra capacidad para construir entornos basados en la confianza, donde lo digital no reemplace lo humano, sino que lo potencie.
Lo que preguntan por ahí.
Que los defensores públicos terminen el año sin recibir sus honorarios no es solo un problema administrativo; es un mensaje peligroso. Como si la defensa de derechos pudiera esperar, como si quienes garantizan el acceso a la justicia fueran prescindibles, como si la estabilidad económica de ellos y de sus familias no importara.
Eliminar o al menos moderar las actitudes egoístas, puede ser un buen propósito para este año que comienza. Tal vez baste con eso: con pensar dos veces antes de actuar, preguntarnos a quién afecta lo que hacemos y aceptar que vivir en sociedad implica, en ocasiones, renunciar a una comodidad personal.