Hace veinte años esta ciudad estaba bajo la Ley 550, intervenida, en quiebra, incapaz de invertir en nada. Los responsables de ese desastre no desaparecieron: hoy quieren regresar con el petrismo, convencidos de que Barranquilla les debe una segunda oportunidad.
El vacío está aquí, en la Costa, donde todavía no logra el fervor que debería despertar. Y ahí está la paradoja: no está siendo profeta en su tierra. Porque si lo fuera, la Costa no estaría solo empujando una candidatura; estaría escogiendo a un hijo que la priorice y la ponga de primero.
Lo que preguntan por ahí
Si se logra un equilibrio entre innovación, competencia y regulación inteligente, esta misma concentración inicial podría dar paso a un ecosistema más abierto, seguro y dinámico. Porque el desafío no es detener la inteligencia artificial, sino gobernarla bien.