Al final de cuentas, la ciudadanía deja de creer en la justicia. Y cuando la justicia pierde credibilidad, el sistema deja de funcionar. Sin independencia real no hay Estado de derecho posible. Y cuando eso ocurre, la justicia deja de ser un límite al poder para convertirse en su instrumento.
La tragedia es encontrarse con personas que no buscan debatir, sino imponerse. Frente a ellas, vale la pena exponer razones, pero también entender que a veces lo más sensato es retirarse en silencio.
Tal vez valga la pena preguntarse, antes de votar, si la emoción es lo que necesita el país para pensar en su futuro, o si hace falta algo de razón para que podamos construir una agenda de desarrollo viable, con criterio y con algo de confianza.
Hablar de sostenibilidad en microfinanzas no es una tendencia; es una necesidad estratégica. Implica integrar criterios ambientales en cada decisión crediticia, fortalecer los sistemas de gestión de riesgo climático y diseñar productos financieros que respondan a nuevas realidades productivas.