Si queremos equivocarnos menos a la hora de escoger nuestros amigos, elegir nuestros vínculos más estrechos y acompañar a referentes o líderes debemos entender que el cuerpo, el alma y el espíritu tienen una característica común; no pueden ser sin la existencia del otro. No existe apuesta sin riesgo.
Lo que preguntan por ahí
Creer que la seguridad se mide solo en números es el mayor error de este Gobierno. Porque esas cifras no son producto de autoridad, sino de concesiones. No son reales. Son prestadas. Y como todo lo prestado, se puede perder en cualquier momento. Lo del traslado lo demostró: el ritmo de esta paz falaz no lo impone el Estado, lo imponen los delincuentes. Y cuando eso pasa, no hay paz: hay sometimiento silencioso.
Y es que una emergencia económica no es un asunto menor. Se trata de una herramienta que permite al Gobierno expedir decretos con fuerza de ley, desplazando temporalmente al Congreso. En un Estado social de derecho, esto solo se justifica en situaciones extremas, porque el equilibrio entre las ramas del poder público no es un formalismo, es garantía y un contrapeso para que nadie gobierne sin freno.