El Heraldo
La necesidad de que los niños interactúen con maestros y pares debate con el miedo al contagio.
Jhon Robledo
Colombia

¿Se debe o no volver a las escuelas en el país?

EL HERALDO habló con expertos del sector educativo y representantes de padres de familia para conocer sus opiniones.

Uno de los más duros dilemas de la pandemia está planteado en la decisión de padres, colegios, Gobierno y expertos de enviar o no a los niños a las escuelas y jardines infantiles.

¿Qué tanto pueden contagiarse y llegar a fallecer, contagiar a sus familiares de edades y/o comorbilidades de riesgo? ¿qué tan bien están aprendiendo en la virtualidad?, ¿qué pierden al no tener interacción con sus similares?, ¿qué pasa con los estudiantes de sectores vulnerables o de lo rural que no pueden acceder a la internet o a un dispositivo para conectarse?

EL HERALDO conversó con la ex viceministra de Educación Isabel Segovia; con Carlos Ballesteros, presidente de la Confederación Colombiana de Padres de Familia y con el médico epidemiólogo Jorge Martín, quienes tienen visiones muy distintas sobre estos y otros interrogantes que deja esta crisis mundial por la pandemia del coronavirus en el sector educativo.

Las cifras oficiales. Por covid-19, confirmados por el Ministerio de Salud, han muerto 142 menores de edad con corte al pasado 28 de enero: 35 que aún no cumplían el año, 36 que tenían hasta los 9 años y 71 hasta los 19 años.

Este número de 142 niños muertos; sin embargo, puesto en perspectiva con el de los 52.523 colombianos fallecidos por coronavirus, representa solo un 0,2% de los decesos.

Entre tanto, con corte a la misma fecha, han resultado contagiados en el país 196.833 menores: 7.489 bebés, 56.611 niños hasta los 9 años y 132.733 hasta los 19 años.

“Sopesar males”

Para Segovia “hay un tema de desinformación muy grande, porque la evidencia cada día muestra más que los niños no son vectores, se contagian mucho menos y cuando les da, les da muy suave. Normalmente cuando los niños se complican son niños que tienen otro tipo de comorbilidades, y esos niños pues obviamente en este momento todavía no deberían estar asistiendo a las instituciones educativas, pero no por unos pocos los demás deben quedarse en sus casas”.

La exviceministra agrega que al inicio de la pandemia el miedo reinó y no se tenía claridad sobre las consecuencias del virus sobre los niños: “Siempre se asumió que eran iguales a las de otras condiciones respiratorias, que les dan muy duro a los niños, y en que los niños sí son vectores de contagio. Me parece que el tema es de actualizar la información, de leer, de empezar a tranquilizarse y sobre todo de sopesar males: el mal que les hacemos a los niños al dejarlos encerrados y no llevarlos a las instituciones educativas es mucho mayor que el riesgo que tienen de enfermarse, contagiarse o enfermar a otros. En este momento hay que empezar a cambiar el chip mental que tenemos de esa angustia y ese miedo, y personalmente creo que la única forma de lograrlo es abriendo las instituciones”.

La excandidata a la vicepresidencia también señala que “se comprobó en los pilotajes que se hicieron en varias ciudades a finales de año, en donde cada día llegaban más niños, y no contribuyeron de ninguna manera al aumento de casos que se genera en este momento, que realmente están relacionados con el tema de diciembre”.

Por covid-19 han fallecido 142 menores de edad.

“Miles de contagiados”

Ballesteros, en cambio, prefiere ser más cauto con la situación: “Recientemente los medios dieron a conocer la noticia de que en Bogotá había 28 niños en las UCI por efectos de la covid, en Bucaramanga unos 22 y en Cúcuta 16, y así. Tengo entendido que de acuerdo a las estadísticas del Ministerio de Salud en el país, desde marzo pasado, son aproximadamente 140 mil niños los que han sido afectados con el tema de la covid y de ellos obviamente una cifra significativa de fallecimientos”.

Además, advierte el representante de los padres de familia que él mismo se contagió dos veces con el virus, en abril y en diciembre: “Ahora estoy con secuelas, y también se contagiaron mi esposa, mis hijos y mis nietos. La situación no es fácil, y creemos, por experiencia, que cuando no han ido a la guerra no saben cómo se pueden curar las heridas. Y en el sistema escolar más del 35% de los maestros están en edad de 60 para arriba y tienen enfermedades de base como hipertensión y diabetes”.

“Unos sí y otros no”

Martín advierte que “aunque estamos generando mayores brechas, porque hay diferencias para acceder a la virtualidad entre los estudiantes de estratos altos y los de estratos bajos o en la ruralidad, y lo ideal sería volver a la presencialidad, este pico de la epidemia es muy alto, tenemos un 30 o 40% más de celeridad del pico que hubo entre agosto y septiembre, y hay riesgos”.

Para el epidemiólogo, fue “mentira” resolver que cumpliendo todos los protocolos en aulas  y grupos pequeños “el contagio no se iba a dar: la presencialidad debe garantizarse generando un proceso de distanciamiento y  haciendo cadenas de supervisión, de preparación del niño desde la casa, el transporte, la interacción entre sí en las horas libres y de clase, y el riesgo es que puede ser un agente transmisor para sus papás o abuelos, así que quienes tengan comorbilidades o sean adultos mayores, no envíen a sus niños por ahora”.

No obstante, considera que en sitios apartados donde haya poco contagio y la virtualidad no sea muy buena “se pueden evaluar ambientes al aire libre o grupos más pequeños, pero en ciudades en este momento es innecesario hasta que haya vacunación y una inmunidad más alta”.

Conciliar

Olga Alicia Carbonell, psicóloga javeriana y experta en desarrollo infantil y familia, señala que la dilación en el reingreso de los estudiantes a las aulas ha agudizado problemáticas de acceso, socialización de los niños con compañeros y adultos por fuera del medio familiar, violencia en casa y vulneración de derechos a los niños.

Carbonell le dijo a medios universitarios que “es una necesidad apremiante volver a la escuela, pero para esto también se debe preservar el derecho a la salud, por lo que hay que conciliar medidas de bioseguridad que protejan tanto a estudiantes como a docentes”.

“Le imploramos al Gobierno que dote de conectividad y computadores al sector escolar”

Ballesteros considera que las condiciones de bioseguridad “no están dadas todavía” en los colegios públicos ni privados. “En los públicos porque no hay baterías sanitarias suficientes, no hay lavado de manos, no hay una sala de enfermería, no están los suficientes insumos y equipos para poder atender la bioseguridad, el personal no ha sido contratado y no se ha flexibilizado el currículo para poder hacer más fácil la tarea”.

Dice el presidente de la Confederación Colombiana de Padres de Familia que en los colegios privados “seguramente los de estratos 4 alto, 5 y 6 habrán hecho mucha inversión, mucho sacrificio y habrán adecuado las instalaciones por lo que podrán hacer alternancia, pero en los estratos 4 medio hacia abajo, 3, 2 y 1, no tienen las necesarias coberturas”.

Cuenta en este sentido que hay jardines infantiles “que son casas antiguas donde levantaron un jardín con una o dos baterías sanitarias donde albergan de 60 a 120 niños, y no están dadas las condiciones de distanciamiento, de bioseguridad, para garantizar la vida y la integridad de los miembros de la comunidad educativa”.

Afirma que desde 2020, en audiencias tanto en Senado como en Cámara, “le imploramos al Gobierno, al Ministerio de Educación, que dotara a las instituciones escolares de conectividad y de computadores para que los niños tuvieran acceso a la información y poder desarrollar sus labores académicas. Y el Ministerio se comprometió con padres de familia de colegios privados y jardines a hacer un desembolso de $51 mil millones para cubrir las pensiones a través de créditos condonables que los padres estaban adeudando con los colegios”.

Solicita por ello el dirigente sindical que el Gobierno haga “un esfuerzo y le apropie a la educación unos recursos adicionales, por ejemplo tomando de las reservas nacionales del Banco de la República y de las internacionales de la moneda que está reservada, para que podamos solventar con $5 o $7 billones esta crisis. Y creería que la única manera de hacer un control social real responsable, para que no se expanda el contagio de la pandemia, pues es entregarles un salario mínimo a los colombianos para que puedan subsistir dos o tres meses y mantenemos en un toque de queda a toda la población y evitamos el contagio”.

Y pide que el primer semestre de este año se desarrolle en la virtualidad “y reglamentar entre todos la alternancia educativa”.

“Es una tragedia social, sobre todo, en el largo plazo”

Segovia explica que hace un par de semanas, “con un grupo de ciudadanos muy plurales”, están moviendo un tag que se llama ‘La educación presencial es vital’, “para motivar a las autoridades y maestros a regresar al aula lo antes posible. Nadie está diciendo que toca abrir masivamente y sin responsabilidades: hay que abrir con bioseguridad en los municipios que se encuentran con la covid controlada, como Barranquilla en este momento, o que nunca han tenido covid”.

Esto, porque, advierte, “la pérdida de aprendizaje, de derechos, la brecha que estamos abriendo entre los estratos sociales en Colombia, que de por sí ya venía siendo absolutamente aguda, pues es gigantesca”.

Sobre la formación en la virtualidad, asevera que “hay un tema de aprendizajes inmediatos perdidos, los niños realmente han aprendido muy poco, los estudios cada vez lo muestran más, y su acceso a la conectividad ha sido muy diferenciada. A través de la conectividad o guías no es lo mismo que de manera presencial, el aprendizaje en la escuela se hace de manera colaborativa, con el docente y con los otros niños”.

Finalmente, señala que en el tema psicosocial la afectación es “tremenda”, porque “el encierro, la estigmatización sobre qué son vectores y pueden contagiar a sus familias, la falta de movilidad, que una cosa que tienen que tener los niños, porque sus conexiones neurosensoriales se dan con el movimiento sobre todo en los chiquitos. Y se ha agudizado el embarazo juvenil, el maltrato infantil y la nutrición, porque muchos reciben sus raciones nutricionales en el colegio. Es la tragedia que en el largo plazo le va a costar más al país”.

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