El Heraldo
Hansel Vásquez
Colombia

PMU por la vida: ¿la solución a la inseguridad en Barranquilla?

La “emergencia humanitaria” prioriza la realización de estos encuentros para que  las autoridades actúen de manera descentralizada dentro de lo establecido por la ley.

La actual ola de inseguridad por la que atraviesa Barranquilla, –y su área metropolitana– la han situado dentro de los territorios priorizados con “emergencia humanitaria” para la realización de los Puestos de Mando Unificados por la Vida con el fin de enfrentar este tipo de riesgos.

Estos PMU se vislumbran como escenarios de diálogos donde las autoridades locales convoquen a la fuerza pública, entidades del Estado y sociedad civil para leer y analizar los riesgos que permitirán tomar decisiones inmediatas para prevenir los hechos de violencia que se vienen registrando en la ciudad. 

Se contempla que de manera semanal se le puedan hacer seguimientos a las acciones, pero también abrir espacios para que las autoridades conozcan de boca de las comunidades lo que ocurre en sus espacios y, por otra parte, hacer seguimiento a las estrategias emprendidas que se medirán a partir de la disminución de las acciones criminales y de violencia. 

Estos encuentros periódicos se contemplan sean de carácter descentralizado, dentro de lo establecido por la ley, pues el alcalde podrá convocar a las unidades de Ejército y de fuerza pública para actuar de inmediato, no de forma militar, sino humanitaria.

¿Podrán resolver de fondo la situación?

Ante esta estrategia recién anunciada por el presidente Gustavo Petro, EL HERALDO consultó a expertos de seguridad y miembros de la sociedad civil para conocer qué tan viable podrían ser estos encuentros para resolver de fondo la inseguridad, al tiempo que varios exmandatarios ofrecieron sus opiniones.

Reynell Badillo, investigador del Centro de Pensamiento UNCaribe, considera que estos PMU por la vida deberían partir desde el entendido de que en Colombia “no hay una, sino muchas guerras”; por ende, para acabar esas dinámicas es necesario desactivarlas una a una.

“Eso es complicado, costoso y necesita de mucho personal conocedor de cada dinámica territorial. Cualquier paz negociada se debe territorializar. Los grupos armados tienen dinámicas muy locales, relaciones con élites regionales y ejercen violencias de maneras muy distintas. El primer paso de este gobierno debería ser empezar a comprender cómo funcionan todas esas guerras y buscar negociar en los territorios afectados”, explicó el experto.

Por otra parte, considera que hablar en términos humanitarios, por parte del Gobierno “es una decisión acertada”, no solo porque se habla de acciones anticipatorias, sino porque visibiliza escenarios que, por no ser territorios con confrontaciones militares abiertas, no se consideran dignos de atención humanitaria.

Barranquilla es un caso particular: no hay combates militares, pero los grupos armados desmiembran personas, desplazan, queman casas, hacen masacres, asesinan constantemente y extorsionan a gran parte del comercio local. Aun así, siempre se suele negar que haya una emergencia humanitaria o que haya crimen organizado. Introducir estos espacios en la discusión con el propósito de proteger a la población era una tarea pendiente y puede que genere buenos resultados”, dijo Badillo.

Más recursos. Luis Fernando Trejos, profesor e investigador de Ciencia Política de la Universidad del Norte y experto en temas de seguridad, indicó que hasta ahora los diálogos regionales se dan con el fin acoger las demandas y necesidades de las comunidades.

“Acá se entiende que el problema de la seguridad no es solo militar, sino que tiene una amplia dimensión social. De estos espacios, al estar decretada la emergencia humanitaria, se espera que se destinen recursos nacionales con cierta rapidez. Además que les dará mayor protagonismo a los mandatarios locales para que prioricen los recursos que requieran para lograr la disminución de los ciclos de inseguridad”, manifestó Trejos.

En esa misma línea, Néstor Rosanía, quien además es investigador corresponsal de conflictos director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, indicó que los diálogos regionales pueden “dar algún resultado, sacando algunos grupos o gente armada”, pero una solución total “no va a existir por ahora”.

“La estrategia busca que haya una posibilidad de que se agilicen recursos públicos para que la estrategia del Estado se pueda canalizar más rápido, porque la situación realmente es dramática en muchos municipios del país”, expresó Rosanía.

Entre tanto, Isaac Morales, coordinador de Convivencia y Seguridad Ciudadana de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), indicó que los diálogos regionales que ha propuesto el gobierno del presidente Petro “pareciera que estuviesen orientados” a reconocer cuáles son las dinámicas particulares de cada territorio no solamente relacionados con temas de seguridad ciudadana, sino también con cuáles son las afectaciones generales que están viviendo en las diferentes partes del país.

“Decretar la emergencia humanitaria significa dar un mayor enfoque a las particularidades de estos territorios para poder tener acciones mucho más amplias por parte de la institucionalidad del Estado en términos de lo nacional, lo local, incluso en lo departamental que permita tener una respuesta mucho más efectiva a la institucional frente a las situaciones que se vienen registrando”, indicó Morales.

Son necesarios los encuentros

El exgobernador del Atlántico Eduardo Verano considera que estos ejercicios, de crear unos PMU por la vida, permiten evidenciar, por encima de las diferencias, criterios en materia la seguridad de una sociedad.

“Es totalmente necesario y plausible que se hagan todos los esfuerzos necesarios para conversar y buscar acercamientos entre las diferentes fuerzas de la sociedad para llegar a una convivencia sana y total y en paz. En mi época yo propuse el no a las armas, como una estrategia que nos obligaba a abrir más diálogos y menos armas más diálogo para buscar dirimir los conflictos”, dijo Verano.

El exmandatario señaló que estos PMU se deben dar en toda la región y el país completo. “Yo creo que eso debe ser algo del país y obviamente nosotros aquí tenemos una mayor tendencia a la convivencia pacífica, al diálogo. Esa es nuestra naturaleza, por lo que estoy seguro que esto puede ser un buen ejercicio”, dijo.

Una alerta por el aumento de los casos de sicariato

La priorización de Barranquilla se ha dado por los hechos relacionados con las extorsiones, amenazas a conductores, cantidad de hurtos y aumento de los homicidios.

Precisamente, Omar Oróstegui, director del centro de ideas Futuros Urbanos, señaló a EL HERALDO que de acuerdo con las cifras de la Policía, en promedio por cada riña se presentan tres hechos de sicariato.

“Es un tema que no se puede subestimar. Eso denota quizás la presencia de negocios criminales de alta rentabilidad económica y de otras actividades ilegales que pueden estar interesándoles a los delincuentes; eso debería encender las alarmas porque yo me atrevería a decir que, de continuar la tendencia, es posible que la ciudad llegue a registrar datos históricos a finalizar este año”, dijo el también profesor e investigador.

Según cifras que maneja el centro, en la capital del Atlántico los hombres siguen siendo las principales víctimas y son los fines de semana los que más acumulan este tipo de crimen.

“Los sábados y domingos concentra el 44 % de los casos; ahora, por tasa, lo que se evidencia es que en los últimos cinco años subieron los casos de sicariato. Lo que también preocupa es que Barranquilla es la tercera ciudad del país con mayor número de homicidios por cada 100 mil habitantes. Hasta el 22 de agosto, se registraban 158 homicidios en la ciudad”, dijo Oróstegui.

Indicó el experto que las autoridades deben prestarle atención a este fenómeno que está reconfigurando la violencia en los entornos urbanos. “Hay que prestarle atención, la tendencia es al alza y quizás las acciones que se están tomando no son las más acertadas”.

Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp
Convierta a El Heraldo en su fuente de noticias
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1. Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2. Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3. EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4. Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.