Muy diferente es la solicitud formal del Distrito de Barranquilla para que la Aerocivil contrate con nuestra alcaldía y gobernación del Atlántico, la responsabilidad de esa terminal, que aquí ya se ha demostrado que el Distrito cuando anuncia un proyecto, cumple lo que promete y lo ejecuta bien, aunque no debemos ser tan optimistas porque su actual infraestructura no da para grandes transformaciones.
Yo además de preferir sin titubeos lo que propone Abelardo para enderezar el país, tal como hoy lo destaco en el título de esta columna, votaré a la Presidencia pensando también en lo más conveniente para la costa y para Barranquilla.
El próximo 31 de mayo, durante esa primera faena los testigos de Abelardo y de Paloma deberán considerarse aliados, y para la segunda vuelta esa tarea deberá repetirse con igual o mayor responsabilidad aún porque al igual que en Venezuela solo así se podrán demostrar los verdaderos resultados ante Colombia y el mundo.
Lo que sí me desubica mentalmente son aquellas personas inteligentes, cultas, honestas, exitosas, agradables, sin intereses insanos, sean estos de cualquier posición económica o social, que coinciden en sus preferencias políticas y obviamente de candidato a presidente, con los impresentables grupos antes descritos.
Supongo que después de todo lo anteriormente comentado cualquier lector sabrá que yo quisiera que Abelardo De La Espriella fuese nuestro Presidente, y sí, porque deseo un viraje total hacia una forma de gobernar diferente a la diseñada para la corrupción, que es la que he conocido desde siempre, y me niego a aceptar que en nuestro país no haya forma de hacerlo de otra manera, reconociendo que no sería nada fácil.
Todos esperábamos que ese anuncio se convirtiera en una feliz realidad, pero a fecha de hoy 7 de abril de 2026, no se ha vuelto a tocar ese tema ni visto movimiento alguno que haga suponer que allí se está trabajando, y como los recursos dependerán del par de costosos y muy cercanos peajes, no se le podría echar la culpa al gobierno central.
La conclusión ya conociendo esta inobjetable situación es que la Avenida del Río, además de la proyectada prolongación de la calle 84 con futura glorieta en la Vía 40, requiere varias o muchas vías adicionales de acceso y salida, cada una con un muy buen diseño tanto sobre la Vía 40 como sobre la misma Avenida del Río.
Son múltiples las obras ya ejecutadas y en ejecución por la actual gobernación en el muy extenso y complejo departamento de Bolívar y en cada población cuando da inicio o inaugura una obra, aprovecha para filmarse en un video regularmente costumbrista que refleja su personalidad. Yamilito Arana, el auténtico.
Considero que lo más importante de ese proyecto, además del obvio beneficio para la seguridad de esa gran ciudad, es que queda demostrado que sí es jurídica y económicamente viable la utilización de la figura de la APP para dotar y operar una cárcel metropolitana a una ciudad como Barranquilla y al departamento del Atlántico.
También analizo que a diferencia del conocido dicho “Segundos períodos no son buenos”, en el caso de las alcaldías presididas por Alex lo que se aprecia es, que ha ido ganando experiencia y esa realidad genera mejores resultados y mayor capacidad de gestión.