Nos encontramos en la otra vida, porque estoy segura de que ya nos vimos en las anteriores y tal vez hubo cortos circuitos energéticos que nos abrumaron y confundieron (y que nos quedaron grandes). Gracias por existir no fue poco o mucho, fue el tiempo perfecto.
No se trata de sembrar temor frente a la tecnología ni de adoptar posturas catastrofistas, como tampoco de negar los beneficios que la inteligencia artificial puede aportar. Se trata de introducir algo de prudencia y sensibilidad en todo este asunto, para equilibrar la poderosa influencia de los incentivos económicos como única guía para la toma de decisiones.
Era inenarrable el fervor y el entusiasmo expresado en los rostros y el andar de esa grande y diversa multitud, conformada por mujeres y hombres -y no binarios- jóvenes y adultos, de varios colores de piel, niveles culturales y estratos, buscando alegremente ingresar al escenario para unirse a la gran fiesta en desarrollo.
No podemos seguir ignorando el deterioro de la capacidad operativa del Sistema Penal Acusatorio en Barranquilla. Hay que actuar. Es un tema que debería estar en el primer plano de las preocupaciones públicas, porque el colapso operativo de este sistema nos afecta y concierne a todos. Para esta columna me apoyé en unos estudios muy serios de la Fundación Protransparencia.
Después de casi cuatro años, muchos sienten que Petro y su gobierno no hicieron nada de lo que prometieron. Al final, recordando al Chavo del Ocho, podemos decir que este gobierno gobernó “sin querer queriendo”.