Para mí es obvio que la causa de la pobreza rural, el narcotráfico y la violencia no es la tierra, como pretenden las narrativas de la izquierda para captar votos, incitar al odio y justificar la expropiación. La causa es el abandono de la Colombia rural.
La democracia no se fortalece únicamente depositando un voto cada cuatro años. También requiere ciudadanos atentos, instituciones confiables y mecanismos capaces de garantizar transparencia antes, durante y después de las elecciones.
En este momento está en manos del Ministerio de Salud asegurar que se implemente en el país la herramienta necesaria para proteger a los que más amamos, con una nueva advertencia de Ultraprocesado.
La utilización de la IA debe respetar la dignidad humana y servir realmente al bien común; es esencial que sea reglamentada bajo preceptos claros de ética que incluyan a quienes diseñan y programan estos sistemas hasta quienes los utilizan.
Abelardo de la Espriella continúa capturando adeptos, mientras sigue divulgando su proyecto político, su propuesta de país, fundando sobre la coherencia, la esperanza de cambio y con una mirada inalterable hacia el futuro. Ya son millones de colombianos los que ha conquistado y seguirá ganando el corazón de muchos más.