La corrupción en todas sus manifestaciones debe ser perseguida y extirpada de la administración pública. El saqueo al erario debe parar. No es posible que se haya normalizado en todas las instituciones estatales la coima como medio de enriquecerse a costillas de la Nación.
De lo que se trata es de elegir ¡ahora! al candidato Caribe, y que la región conteste ¡presente! Porque seguro todos los antipetristas, o sea todo el país sensato, se unirán para derrotar a quien representa un grave peligro para la democracia, alguien mucho peor que Petro.
Nos encontramos en la otra vida, porque estoy segura de que ya nos vimos en las anteriores y tal vez hubo cortos circuitos energéticos que nos abrumaron y confundieron (y que nos quedaron grandes). Gracias por existir no fue poco o mucho, fue el tiempo perfecto.
No podemos seguir ignorando el deterioro de la capacidad operativa del Sistema Penal Acusatorio en Barranquilla. Hay que actuar. Es un tema que debería estar en el primer plano de las preocupaciones públicas, porque el colapso operativo de este sistema nos afecta y concierne a todos. Para esta columna me apoyé en unos estudios muy serios de la Fundación Protransparencia.
Según la Corte Constitucional las inhabilidades son aquellas situaciones creadas por la Constitución o la ley que impiden o inhabilitan que una persona sea elegida o designada en un cargo público. Tiene como objetivo lograr la moralización, idoneidad, probidad e imparcialidad de quienes van a ingresar a cargos del Estado.