Por eso cada vez cuido más las palabras que uso. No solo en el espacio público, sino en la intimidad de la amistad, de la vida de pareja, de la experiencia laboral. Hay que ser conscientes del poder de la palabra. Porque una palabra que sale de nuestra boca ya no nos pertenece.
Están las madres viudas, por ejemplo. Mujeres que no solo tuvieron que aprender a criar en medio del duelo, sino también a reconstruir una identidad emocional después de perder a su compañero de vida. Muchas desarrollan una mezcla compleja entre fortaleza y agotamiento emocional.
El desafío, entonces, no es únicamente terminar unas obras. El verdadero reto consiste en garantizar que el Ernesto Cortissoz opere y se mantenga a la altura de la ciudad y del departamento que representa. Barranquilla necesita un aeropuerto pensado para el crecimiento, con visión de futuro y capacidad de responder a las exigencias de una región.
Propondría entonces, que el gobierno siga en su línea de acabar a Ecopetrol, cerrar las minas de carbón para quebrar las economías del Cesar y la Guajira, no abrir ni una sola mina nueva de cobre o cualquier otro mineral necesario para la transición energética, cerrar las termoeléctricas de carbón y gas para quedarnos sin respaldo cuando llegue el fenómeno del niño, quitarle el gas a la industria del níquel y el carbón a las cementeras y las acerías.
Las fábulas de Monterroso, aunque breves y cargadas de humor, no son un juego de niños. Su inofensiva apariencia es solo un eficaz artilugio, una fachada. Descienden de las más antiguas formas de la risa ritual y desacralizadora.