Cuando la salud se convierte en angustia nacional, no está fallando un modelo administrativo: está fallando el deber más sagrado del Estado.
Si Camilo viviera se habría convertido en símbolo de la inutilidad de la lucha armada y hubiera sufrido la profunda decepción de ver cómo del idealismo se pasó al negocio de la droga, la minería ilegal, el secuestro y la extorsión.
En un mundo de tensiones geopolíticas, guerras energéticas y precios volátiles, la autonomía energética no es un lujo, es un seguro y debe primar sobre la transición.
Regreso al lugar del que nunca me aparté: el legado de Álvaro Gómez en Salvación Nacional, donde lucharé contra la continuidad de la izquierda en el poder.
Votar no es solo marcar un tarjetón. Es poder hacerlo en libertad. Es poder elegir sin miedo. Es que quienes compiten lo hagan en condiciones justas, sin amenazas abiertas ni silencios impuestos.