El Desfile de Joselito, en el barrio Abajo, donde se oirá de nuevo el grito de “¡ay, Jose!”, en el entierro de este personaje que representa el final de la fiesta y, al tiempo, marca el punto de partida de la venidera. Démosle alegre sepultura a Joselito Carnaval y un recochero pésame a sus viudas.
Afortunadamente esta celebración llega en un ambiente distinto al del centenario cuando tuvimos que llorar a muchos de nuestros profesores, absurdamente sacrificados en la todavía impune tragedia del palacio de Justicia.
Después del costoso ajuste al mínimo, el impuesto al patrimonio para algunas pequeñas empresas y todas las medianas, puede llevar a muchos cierres y perderán el empleo miles de personas sin influencias para contratar con el Estado, así toque votar por quien sea.
La IA no puede ser presidente, pero sí exige mejores presidentes: con juicio, límites y comprensión de que gobernar no es ejecutar algoritmos sino cuidar una comunidad. Si falla, el problema no es tecnológico sino humano.