Quizás el mayor error fue hacernos creer que la transición energética consistía únicamente en cambiar una fuente por otra. La transición real es sustituir riqueza, empleo y productividad sin empobrecer territorios, y esa conversación apenas está comenzando, por eso ojo con que gobierno nos representará los próximos cuatro años.
Ya no es el momento para votar únicamente pensando en quién nos cae mejor o quién representa una pequeña diferencia ideológica. Es el momento de decidir si quienes creen en la democracia y las instituciones van a seguir divididos… o si van a adelantarse a la segunda vuelta antes de poner todo en riesgo.
Debemos preservar lo que sirve del sistema actual, pero también impulsar la investigación propia, la producción de medicamentos y vacunas, y garantizar una atención preventiva y curativa de alta calidad. Necesitamos un liderazgo fuerte —un verdadero “Tigre”— para hacer realidad el sistema que el país merece.
Hoy la realidad es contundente: la mayoría del país está cansada. Cansada de la improvisación, de la retórica ideológica, de las promesas incumplidas y de los pactos a puerta cerrada. Ese sentimiento lo capitalizan “Los Nunca”: los que nunca se sintieron representados, los que nunca tuvieron voz… hasta ahora.
Por ello, el Caribe esta vez debe actuar monolítico, nada de veleidades, que si Paloma, que si ningún otro. Emocionados, todos a una vayamos a elegir presidente propio, a no repetir el error de desechar la oportunidad de que nos gobierne uno de nosotros. Tenemos al ‘Tigre’ a punto de imponerse, y está en nuestras manos movilizarse a las urnas para lograrlo.