Abuelas que vivieron la pérdida de la libertad que habían conseguido antes de 1979 y nietas que ya no están dispuestas a soportar la opresión vivida por sus madres. Eso explica el grito para la historia de una abuela ensangrentada cuando el régimen amenazó nuevamente con masacrarlas.
Ninguno de los hechos invocados por el Gobierno como fundamento de una presunta calamidad –con la cual se pretende justificar esta emergencia– tiene carácter sobreviniente, extraordinario, imprevisible o repentino.
Centrarnos en nosotros puede ser el punto de partida para establecer mejores relaciones con los demás, siendo más comprensivos con nuestros congéneres. Hablemos más frecuentemente con nosotros mismos y llenémonos de empatía.
La postura de los gobernadores no puede ser analizada de manera emocional ni con sesgos ideológicos. Sobre la base de que la excepción de inconstitucionalidad tiene límites y que no puede ser pretexto para desconocer la ley, debe mirarse con detenimiento si su argumentación es sólida o no.
Tal vez este año no necesite más promesas, sino más honestidad. Menos metas desconectadas y más decisiones posibles. Menos autoengaño y más coherencia entre lo que queremos y lo que estamos dispuestos a cuidar, interna y colectivamente.