En tiempos de cambio vertiginoso, el bambú nos enseña que la verdadera fortaleza es flexible y que la raíz es invisible pero determinante. Nuestra raíz son nuestros valores. Nuestra flexibilidad es nuestra capacidad de aprender.
La Altillanura no necesita discursos; necesita decisiones. Y, sobre todo, liderazgo para convertir su enorme potencial en una realidad productiva que beneficie a todo el país.
Un temor común es creer que participar en una consulta genera una afiliación obligatoria a un partido político. Nada más alejado de la realidad, el voto es un ejercicio de soberanía individual que no crea vínculos de militancia ni compromisos legales futuros.
Los errores en muchas ocasiones se pueden explicar como un país enfermo que, con indiferencia ya se acostumbró, a vivir en la deshonestidad, la corrupción y la pérdida del respeto por la vida.
La única que posee las condiciones de conocimiento, experiencia, y talante es Paloma Valencia, líder del uribismo, alguien con peso propio y brillante hoja de vida, y quien se encuentra calificada para dirigir al país. Sobre todo con Uribe de asesor. Hay que votarla para que gane.