La Altillanura no necesita discursos; necesita decisiones. Y, sobre todo, liderazgo para convertir su enorme potencial en una realidad productiva que beneficie a todo el país.
Un temor común es creer que participar en una consulta genera una afiliación obligatoria a un partido político. Nada más alejado de la realidad, el voto es un ejercicio de soberanía individual que no crea vínculos de militancia ni compromisos legales futuros.
Los errores en muchas ocasiones se pueden explicar como un país enfermo que, con indiferencia ya se acostumbró, a vivir en la deshonestidad, la corrupción y la pérdida del respeto por la vida.
En tiempos de cambio vertiginoso, el bambú nos enseña que la verdadera fortaleza es flexible y que la raíz es invisible pero determinante. Nuestra raíz son nuestros valores. Nuestra flexibilidad es nuestra capacidad de aprender.
Me honra hablar de mujeres de la nueva generación que asumen con responsabilidad y disciplina el propósito de sus vidas e inevitablemente convierten sus acciones en referentes para la sociedad, así defino a Nelra una mujer con expresión de ternura, con una narrativa esperanzada y dispuesta a servir y apoyar las buenas causas.