Lo que está cambiando no es solo el mapa de poder, sino también la forma de ejercerlo. Antes, el instrumento privilegiado era el poder militar. Hoy, el arma principal es el poder comercial. Países que durante décadas defendieron los acuerdos de integración como ventajas competitivas ahora los usan, o los incumplen, como herramientas de presión política.
Las encuestas presidenciales son de resultado variable, pero se puede colegir que hay un lote de tres que pueden puntear: Cepeda el malo, nuestro Abelardo, y Paloma Valencia, quien ante la renuncia de la Cabal deja al C.D. medio mocho, y tal vez pidiéndole pista a Abelardo, que sería lo indicado.
Lo que tampoco me deja dudas es que la IA puede hacer la morisqueta que quiera, pero no podrá remplazar el factor humano. En un hospital no sólo el médico sana a los pacientes, también lo hace la enfermera, el camillero, la señora del aseo, la que toma las muestras. Infortunadamente, son los más amenazados para ser remplazados por la IA.
La Guajira también sintió el impacto. Menores exportaciones significaron menos regalías e impuestos, recursos fundamentales para impulsar programas sociales e infraestructura en una región que depende de estos aportes.
La transformación ha sido integral y continua. Puerto Mocho recibió más de 515.000 visitantes en su primer año, conectando a Barranquilla con el mar como nunca antes.