El Heraldo
Shutterstock
Sociedad

Los ‘likes’: ¿beneficio o peligro para los ‘influencers’?

Expertos ponen sobre la mesa algunos de los riesgos que implica el afán de generar contenido para llamar seguidores. 

Ponerse implantes de seno, perseguir a una mujer para hacerla creer que la iban a secuestrar, exponerse a caídas por lograr “la foto perfecta”, o hasta rellenar de crema de dientes galletas y ofrecerlas a habitantes de calle son algunos hechos que han marcado la historia de las redes sociales en los últimos años. En estas plataformas digitales solo pueden pasar dos cosas: que la comunidad repudie estos actos o que prefieran imitarlos.

Uno de los hechos más recientes que tuvo gran impacto y que incluso alcanzó a ser publicado por algunos portales digitales, creyendo que el hecho era verídico, ocurrió la madrugada del pasado domingo cuando el cantante Engell Melody fingió haber sido baleado junto a su pareja. El artista subió a sus redes un video en el que apareció tendido en una calle de Barranquilla con la camiseta manchada de sangre al igual que su pareja, siendo auxiliados por un grupo de personas que los ayudaron a subir a un taxi.

El fenómeno de los influencers va en aumento. La necesidad constante de aceptación del público ha llevado a estas figuras públicas a promover retos y bromas absurdas y peligrosas.

Estos challenges se convierten fácilmente en moda en cuestión de días, se propagan por todo el globo a la velocidad de la luz por medio de las redes sociales, pero también desaparecen fugazmente dejando a su paso víctimas, incluso mortales.

En cuanto al lado oscuro de las redes sociales puede llegar a tener serios impactos generando problemas como la ansiedad, la soledad y la depresión.

El año pasado Unicef publicó un estudio llamado “Impacto de la tecnología en la adolescencia. Relaciones, riesgos y oportunidades”. Dentro de los hallazgos se encontró que el 98,5 % de los adolescentes está registrado en alguna red social y el 83 % lo está en tres o más.

La edad media del primer móvil es de 10,96 años. En cuanto a la supervisión parental el 23,9 % limita las horas de uso y el 13,2 % los contenidos a los que pueden acceder.

Alimentar la fantasía

María Eugenia Reátiga, psicóloga clínica y docente de la Universidad del Norte, señala que este parecería un fenómeno nuevo en cuanto a la forma, pero lo cierto es que desde siempre han existido eventos de comunicación que influyen sobre el actuar y la toma de decisiones de las personas.

“El psicoanalista Erich Fromm contaba por qué las historias de Disney nos fascinan y cautivan. Esto es porque en el fondo nos alimentan la fantasía de que alguna vez podríamos nosotros hacer lo que ellos hacen y que en nuestra realidad no podemos”, relató.

A su vez, Reátiga cita a la reconocida autora feminista colombofrancesa Florence Thomas, quien en uno de sus libros escribía el daño que le hacían las telenovelas a las mujeres ya que representaba la fantasía de la mujer latina de casarse con un hombre millonario que “la salvara”.

“Los influencers facilitan la identificación del público con ellos, recurren a la emoción, pero a veces algunos quieren hacer de la realidad algo supremamente simple como si todo fuera un juego, eso no nos exige reflexión ni análisis”, destacó la experta en conversación con EL HERALDO.

Para la psicóloga las redes sociales se nutren del narcicismo, la grandiosidad y lo inesperado, por lo que nubla la capacidad de juicio. A su vez, afirma que la educación es imprescindible para combatir las fake news, y entender y reconocer cómo trabaja la propaganda.

Su “jalón de oreja” va también para los padres, quienes deberían evitar las largas jornadas frente a los dispositivos. “La culpa no es del todo de los influencers, porque ellos a su vez responden a una sociedad que demanda todo lo inmediato”, apuntó.

Para los creadores de contenido este fenómeno también representa un riesgo porque la autoestima empieza a depender de cuántas personas reaccionan con likes a su publicación.

Por su parte, el analista de redes sociales y consultor de negocios digitales Omar Gamboa menciona que en Colombia no hay un ente que regule los contenidos de los diferentes creadores porque “no existe nadie que esté en capacidad de imponer un límite o decir cuándo se fue demasiado lejos, así que es subjetivo”.

“Si alguien arriesga su propia vida al final quien se está poniendo en peligro es este mismo, y que los seguidores lo hagan o no se sale de sus manos. Sí deberían haber advertencias como pasa en  televisión, donde se dice ‘no hagas esto en casa’ o ‘contenido para mayores de 18 años’. La única regulación que rige en Colombia es que debes avisar si estás publicando información publicitaria”, puntualizó el experto digital.

De acuerdo con Gamboa, los jóvenes son más susceptibles a estos mensajes porque están formando un criterio y están madurando.

Insta a los padres a supervisar más a los menores durante su estancia en las redes. “Ahora los papás son felices regalándoles a sus hijos celulares, tablets y computadores porque se convierten en un distractor”, aseguró.

Falta de juicio

Jair Vega, sociólogo y docente de la Universidad del Norte, se remonta a épocas anteriores para recordar que en los circos presentaban en los shows a personas que tenían algún tipo de discapacidad porque se salía de lo  “socialmente llamado normal” y era muy atractivo.

“El problema no lo veo solamente centrado en influencers, sino en las expectativas de consumo de la sociedad. Si lo que ellos produjeran no fuese de un interés para la gente ellos podrían hacer bromas pesadas, cosas agresivas o violentas y nadie lo consumiría”, analizó.

Según Vega, esto incide en los hábitos y las características de consumo cultural de la población que hacen que esos contenidos tengan muchos likes y circulación. El sociólogo considera que la sociedad “no está interesada en un consumo que le proponga reflexiones, hacer un ejercicio crítico o desarrollar criterios”.

El morbo y la sensación de peligro son los principales aspectos que motivan a los usuarios, en la mayoría de las veces, a consumir o querer replicar ciertas bromas y retos.

“Hay un desafío muy importante en el hecho de seguir trabajando en la formación desde las instituciones educativas en relación con el consumo cultural y sobre cómo generar una sociedad que tenga unas expectativas mucho más altas sobre los productos que consumen”, concluyó Vega.

Un compromiso con la sociedad

La influencer barranquillera y teniente Karen Mancera (@latenientebaq en Instagram) habló sobre este fenómeno.

“La responsabilidad social que tienen las personas que se consideran influencers es grande porque de cierta forma se está impactando directamente al futuro de una sociedad. Muchos jóvenes creen que lo que se muestra es 100 % real, por eso algunos los ven como figuras a seguir”.

Mancera advierte que esto puede generar que las personas deseen poner en peligro su integridad y hasta la de su círculo cercano.

Reconoce que hay influencers que tienen la precaución de advertir al público sobre el riesgo de un reto o una actividad.

Dice que “algunos creadores deberían considerar establecer límites”, pero esos límites también deben ponerlos los usuarios porque “si los influencers ganan por las reacciones y las reproducciones lo van a seguir haciendo al ver la acogida”.

El ‘Condom challenge’ fue un reto que se volvió viral entre 2013 y 2014.
Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp
Convierta a El Heraldo en su fuente de noticias
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1. Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2. Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3. EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4. Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.