El Heraldo
Ernesto McCausland se caracterizó tras su llegada a EL HERALDO por escribir sus crónicas a mano. Archivo
Sociedad

40 años del debut del versátil Ernesto McCausland en EL HERALDO

Desde este jueves, hasta el 21 de noviembre, se publicará una serie de reportajes sobre el legado que dejó este inquieto hombre en el periodismo, el cine y el teatro. Se conmemora una década de su partida.

El siempre recordado periodista, escritor y cineasta barranquillero Ernesto José McCausland Sojo, quien falleció el 21 de noviembre de 2012, hace casi una década, hizo gala de su talento en las distintas secciones del periódico EL HERALDO, casa editorial en la que debutó hace 40 años.

Su arribo ocurrió en medio de la llegada al trono del presidente conservador Belisario Betancur y la salida del liberal Julio César Turbay Ayala. También se anunciaba a la sueca Kristina Wayborn como la nueva Chica Bond; era la víspera del Campeonato Mundial de Baloncesto que se organizó en el país, y la Procuraduría mantenía en la mira a varios funcionarios de la Empresa Municipal de Teléfonos que cobraban hasta cuatro veces el valor de los materiales.

La comunicadora social Patricia Escobar, que hacía parte de la redacción, recordó su llegada a inicios de agosto de 1982.

“La redacción era un playón, no había divisiones, solo los escritorios ubicados al estilo colegio, con sus sillas y máquinas de escribir. En la mañana vimos subir por las escaleras a un joven altísimo, delgado, algo encorvado, con una sonrisa de oreja a oreja y unas gafas que lo hacían ver como intelectual. Todos se preguntaban quién era y él se presentó como Ernesto McCausland, dijo que venía de Estados Unidos y que era amante del baloncesto”.

Escobar explicó que Ernesto era un joven muy inquieto que empezó a involucrarse en distintas áreas, y al que le encantaba conversar con los más experimentados para aprender todo lo referente al arte de contar historias.

Alejandra Jaramillo, Marco Schwartz, Juan B. Fernández Renowitzky y Ernesto.

“Guillermo Valderrama, periodista de la sección Generales, que tenía la chispa para colocarles apodos a los nuevos, lo bautizó como ‘Puya nubes’, debido a que era demasiado alto. Se hizo amigo de todos y logró brillar en todo lo que hizo, amaba el cine, la televisión, y siempre utilizó un lenguaje universal, lograba que sus entrevistados desnudaran su alma, por eso la gente lo adoraba”.

Manuel Pérez Fruto, con quien hizo dupla en la crónica judicial, recordó que el joven Ernesto apareció con un maletín grande, tipo portafolios, y que no le gustaba redactar en la máquina de escribir, sino a mano. 

“Las notas se las transcribía a máquina Sonia Pedroza, que era la secretaria de dirección, ese era su estilo de trabajo”. 

La primera nota que apareció con su firma data del viernes 6 de agosto de 1982 en la página 7A, de la sección Generales. Se tituló ‘Para recaudar “La Bolita”, nombran funcionario con $70 mil mensuales’. 

La decisión fue polémica, debido a que el salario mínimo de la época equivalía a $7.410, por lo que Roque Julio Barbosa, director del Servicio de Salud, ente que regulaba los juegos de azar, asumió una posición crítica, argumentando que para dicho cargo existían personas que ya trabajaban en la Beneficencia con el mismo sueldo. 

El martes 10 de agosto publica su primer tema a página completa, para mostrar la importancia de la construcción del Centro Auxiliar de Servicios Docentes (Casd), que en su época fue el más grande del país.

Su paso por el mundo deportivo

Ernesto, que contaba con solo 21 años, venía procedente de Estados Unidos, país en el que se convirtió en un apasionado por el baloncesto, deporte que practicó y que conocía a la perfección. Por ello, fue escogido por el director Juan B. Fernández Renowitzky para unirse a la sección deportiva, y le asigna la misión de ser el enviado especial al Mundial de Baloncesto que tuvo como sede principal la ciudad de Cali. 

Desde la capital vallecaucana empezó a demostrar su amplio dominio desde el maderamen.

“Hizo un gran cubrimiento. Recuerdo que la final la jugaron Estados Unidos y la Unión Soviética, considerada la más épica de la historia con un marcador apretado (95-94). Ernesto supo transmitir todas las emociones que se generaron. A su regreso fue promovido como editor de Deportes, cargo en el que solo duró 20 días, porque sentía que era poco lo que hacía”, recordó William Vargas Lleras, quien integraba el equipo deportivo de esta casa editorial y hoy goza de su pensión.

Vargas Lleras contó una anécdota que le saca risas aún, y está ligada a un partido benéfico que realizó Carlos ‘el Pibe’ Valderrama en Sabanalarga, pero McCausland consideró que se le había dado mucho despliegue a todo lo que venía generando el futbolista y no envió a nadie a ese municipio.

“Al día siguiente ‘el Pibe’ apareció en El Tiempo, El Espectador y nosotros no teníamos el registro. Eso causó malestar en Olguita Emiliani, que era la asistente de dirección. Ella preguntó qué había pasado y Ernesto asumió la culpa. De paso expresó que se sentía improductivo como jefe de un poco de ‘monstruos’ del periodismo deportivo, y le pidió que lo enviaran a la calle a buscar noticias”.

Arriba: Leonor De la Cruz, Martha Guarín, Tatiana Paola Escárraga, Gladys Gary. Abajo: Lisette Díaz, Ernesto McCausland, Alix López, Milena Fernández, Roxana Castillo y Rosario Borrero.
Sumergido en la crónica judicial

La sugerencia fue escuchada y lo asignaron como dupla de trabajo del tomasino Manuel Pérez Fruto, quien lo llevó a descubrir los secretos detrás de los homicidios, hurtos y hechos de orden público. 

Su primer tema de portada de corte judicial lo publicó el sábado 4 de septiembre y lo firmó junto a Pérez: Un muerto y ocho heridos al desplomarse techo de edificio en construcción, fue el titular.

De la mano de Manuel Pérez cubrieron hechos de gran resonancia como el asesinato de indigentes en la Universidad Libre; el de Las Kaled, tres hermanas que murieron en extrañas circunstancias en el Carnaval de 1983, y la muerte a balazos del cantante de música vallenata Rafael Orozco, voz líder del Binomio de Oro. 

“Era muy astuto, yo le presentaba las fuentes o a cualquier familiar de un fallecido y empezaba a preguntarles hasta lo más mínimo, obteniendo datos únicos. Incluso, yo le filtraba alguna información que utilizaba para lucirse con sus crónicas”.

En lo personal Pérez Fruto dijo que era muy humilde y que en varias ocasiones le agradeció públicamente por haberle enseñado muchos trucos en la reportería.

“Estuve con él en un seminario en el Círculo de Periodistas de Bogotá. Tengo unas anécdotas muy jocosas a su lado, ya que ese era mi primer viaje en avión y por los nervios me tuvo que amarrar con cinta en la silla. Él me decía ‘pelado’, y al llegar al hotel me dijo: ‘Ve pelado para que te bañes con esta pluma para que te salga el agua caliente’, y vamos a ver que me hizo la maldad y me salió un chorro de agua bien helado”.

McCausland fue el periodista que más notas publicó sobre el homicidio del cantante Rafael Orozco.
Empoderando a las mujeres

Loor Naissir, que se desempeñó como redactora de Entretenimiento, expresó que McCausland les dio un alto valor a las mujeres.

“Había pocas mujeres en la redacción, pero en las distintas épocas en que tuvo liderazgo, ingresaron muchas periodistas y mujeres fotógrafas, porque él valoraba mucho la sensibilidad, el cuidado y la delicadeza que aporta nuestro género”.

Esta idea la refuerza Patricia Escobar, quien sostiene: “Fue muy respetuoso con las mujeres, y nos dio un valor único, nos empoderó”.

Debido a sus amplios conocimientos de la música country y americana, incursionó en la Revista VSD (Viernes, Sábado y Domingo), en la que también abordaba la música tropical, convirtiéndose en el coordinador de este producto. “Tras irse a presentar el noticiero QAP, me designó para reemplazarlo y yo le metí mucho el componente de vallenato, algo que a él le terminó gustando mucho porque se convirtió en una vitrina para los músicos costeños”. 

Así registró la final del Mundial de Baloncesto.
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