Mientras en buena parte del país suenan los despertadores para iniciar la jornada laboral, en Barranquilla el lunes sigue teniendo sabor a Carnaval.
Desde las 11:30 de la mañana, el Rumbódromo de la Vía 40 vuelve a latir al ritmo de tambores, metales y potentes bajos con la Gran Parada de Comparsas, uno de los desfiles más esperados de las carnestolendas.
Bajo el concepto ‘Aquíiii suenan los picós… en las comparsas’, la Vía 40 se convirtie en un gran homenaje a esas máquinas sonoras que han marcado generaciones y han sido bandera de identidad en los barrios populares.

Más de 100 grupos, entre comparsas de fantasía y de tradición popular, comenzaron a desfilar en cinco bloques temáticos que exaltan la memoria musical del Caribe y su capacidad de reinventarse.
Las sirenas e la policía se escuchan en la Vía 40, avisando a los barranquilleros y extranjeros presentes en el evento, que están a punto de ver el talento cultural de la ciudad. A los barranquilleros y lejos se escuchan música africana que trae la primera comparsa de la mañana, Selva Africana.

El desfile avanza entre coreografías, vestuarios cargados de brillo y propuestas escénicas que mezclan ritmos propios como la cumbia, el mapalé y el chandé, con sonoridades foráneas que también han encontrado en los picós su mejor vitrina. El público, apostado desde temprano en los bordillos y palcos, responde con aplausos y baile a cada puesta en escena.





















