Rincón Juniorista

“Volver y no ver a mi madre es duro, es llorar en silencio”: Carlos Bacca

El delantero porteño se confesó y habló de todo en el programa ‘En La Jugada de EL HERALDO’.

Carlos Bacca disfruta su presente en Junior. Ni la molestia en la rodilla, que no le ha permitido rendir al 100%, le borra la felicidad que significa para él volver a vestir los colores del equipo de sus amores.

El gol ante el Cali lo llena de confianza de cara al tramo decisivo de la temporada, donde espera ser determinante, para ayudar a Junior a pelear por los títulos.

El porteño fue el invitado especial del programa ‘En La Jugada de EL HERALDO’, donde habló de todo lo que ha vivido en su regreso a Barranquilla y al Junior.

P.

¿Qué considera que ha sido lo bueno y lo malo de su regreso a Junior?

R.

Voy a empezar por lo malo. Cuando me sentía al 100% para aportar, aparecieron unas molestias en la rodilla, de una lesión vieja, que se dieron, quizá, por el tipo de terreno donde se juega y se entrena, y por otras cosas. Me estaba generando líquido y no me permitía hacer impacto ni entrenar los días previos al partido. Eso para mí fue un paso atrás. Pero ya en las últimas dos semanas, gracias a Dios, se ha podido extraer el líquido, vengo mejorando, entrenando con normalidad y avanzando en el tratamiento, así que esperamos que ya eso quede ahí y pueda volver a encontrar el nivel que se me conoce. Lo positivo, el seguir disfrutando de la gente, seguir marcando goles y seguir cosechando victorias con este club que tanto quiero.

P.

Este percance de la molestia, imagino, lo obliga a trabajar el doble para poder estar en cada partido…

R.

A veces hay que hacer ese sacrificio, de entrenar dos, tres y hasta cuatro veces por día. Es un entrenamiento invisible, que llaman. Es un esfuerzo que se hace para llegar en las mejores condiciones al partido. Se trabaja con la presión del profe Julio (Comesaña), que siempre quiere que estés al 100%, porque a él no le sirve un jugador que no esté a tope. Porque me conoce y sabe lo que le puedo dar, él hace una excepción conmigo, pero te digo la verdad, el profe me ha apretado bastante, sabe que debo estar bien y para eso trabajo y me esfuerzo. Ahora me siento mucho mejor de la rodilla y con mucha más confianza, gracias al gol anotado ante Millonarios.

P.

Esto que cuenta acá es algo que por ahí mucha no sabe, del esfuerzo que usted viene haciendo en las últimas semanas para poder jugar...

R.

Sí, así es. No es una excusa, es una realidad que hay que superar para estar bien. También es verdad que a veces puedo estar bien y no anotar ningún gol, porque eso depende de muchas cosas, depende del equipo, del rival. Yo quisiera en cada partido anotar dos goles, eso sería lo mejor, pero si empiezo a marcar de a dos goles por partido me iría otra vez de aquí (risas).

P.

¿Qué autoevaluación hace de su rendimiento en lo que va de la temporada?

R.

Cuando me encontraba en perfectas condiciones y venía marcando, me pondría un 8 o un 9 de calificación. Pero en las últimas semanas no he venido bien, ni futbolística ni físicamente por el tema de la lesión. No es ninguna excusa, porque si estoy dentro del campo debo aportar. Yo siempre quiero jugar, por eso trato de dar lo mejor para poder estar a tope en cada partido. Por el nivel irregular que he mostrado últimamente, dejemos la calificación en un 7. Espero terminar la temporada de la mejor manera.

P.

¿Qué tanto ha influido en lo que va de la temporada el hecho de no haber tenido regularidad el año que estuvo en el Granada de España?

R.

Nooo… Yo no jugaba, pero me entrenaba bien, tanto con el equipo como de forma personalizada, y lo hacía para poder estar casi a la par de los compañeros a nivel de metros, de intensidad, de preparación. No jugaba ya por decisiones técnicas. El entrenador pensaba que no estaba bien, que había un compañero que estaba mejor o que le servía otro por otras características, y eso hay que respetarlo. Yo siempre me preparo para ser titular, así que no creo que eso esté influyendo ahora. Sí ha influido el tema de la molestia que les vengo comentando, que muchas veces no me ha permitido entrenarme a la par de los compañeros.

P.

¿Qué rodilla es?

R.

La derecha. Ahora la encuentro en las mejores condiciones, pero a veces se me inflamaba después de los partidos. Por ejemplo, jugábamos miércoles y no podía entrenar jueves y viernes. Entrenaba el sábado y de una jugaba el domingo. Esa venía siendo la dinámica en las últimas semanas. En un principio de pronto no lo sentía, pero a medida que iban pasando las semanas mis condiciones iban mermando, porque no tenía regularidad de entrenamiento.

P.

¿Influye el tema de encontrarse acá con un campo de entrenamiento más duro de lo que usted estaba acostumbrado en Europa, donde las canchas son más blandas?

R.

Sí, claro, se siente la diferencia en las articulaciones al momento de entrenar. No solo yo lo siento, también los compañeros. Se está trabajando para mejorar las canchas. Pero no es solo las canchas de entrenamiento, también cuando vas a afuera a jugar en algunos estadios, donde la cancha no está en buenas condiciones. A mí, por ejemplo, me volvió el problema luego de jugar con el Unión en Santa Marta, que estaba la cancha seca, dura… eso lleva a que aparezcan las lesiones.

P.

¿Cómo vivió usted el cambio de pasar de Europa nuevamente a Barranquilla y el asedio de la gente?

R.

Yo me manejo natural. Yo siempre he pensado que soy una persona normal, soy diferente es cuando estoy dentro del campo, porque ahí soy un jugador. Pero afuera soy un padre, soy un hijo, llevo a mis niños al colegio, llevo a mi hijo al fútbol, a mi hija a montar caballo, que es lo que le gusta. Trato de compartir con mi familia, porque esto de las concentraciones y los viajes es difícil. Y cuando salgo siento el cariño de la gente. Cada 100 metros, hay cuatro o cinco fotos; donde voy a comprar, fotos, pero ese es el precio de ser futbolista. Quisiera uno a veces que no le pidan, pero el día que no me pidan me voy a preocupar (risas), porque ya pensaré que no cuento. A mí me gusta que me pidan fotos, yo agradecido, porque para mí serán 10 segundos, pero para esa persona será una alegría de mucho tiempo.

P.

¿Y la familia se ha adaptado a la ciudad, especialmente sus hijos, que han vivido toda su niñez en Europa?

R.

Mis hijos se adaptan a donde yo voy. Y mi esposa, contenta, porque ella ya llevaba años queriendo volver. Ella quería estar con la familia, me decía que ya era momento. Incluso, el año antes de llegar al Granada pasó lo del fallecimiento de mi mamá y fue una de las cosas que nos llevó a decir que nos quedábamos. Salió lo del Granada y ella no estaba muy contenta de que me fuera, pero lo de Junior se daba, no se daba y al final no se llegó a un arreglo porque no era el tiempo de Dios. Se oficializó lo del Granada y nos fuimos. Pero estando allá yo no la veía feliz, porque en su cabeza estaba el quedarnos en Barranquilla y Junior. Veía después que no jugaba pese a que yo me esforzaba, el equipo no ganaba, no marcaba goles y yo no jugaba. Yo llegaba a la casa y no veía a los míos felices y si ellos no son felices, busco rumbo, busco a donde irme. Ahora llego a la casa y la veo contenta, entusiasmada, disfrutando de la familia y eso me deja a mi tranquilo para salir a trabajar.

P.

El hecho de volver y no encontrar a su madre, tuvo que ser duro. ¿Cómo asimiló eso?

R.

Es duro, es llorar en silencio, es pedirle a Dios que te de fuerzas para esos momentos, porque no es fácil. Yo siempre antes de cada partido recibía la llamada de mi mamá. Iba en el bus hacia el estadio y mi mamá me llamaba. ‘Hijo cómo estas, que te vaya bien, Dios te bendiga, entrégalo todo’. Esa era mi mamá en cada partido, esa llamada no faltaba. Esos días después de su fallecimiento iba en el bus y no me sonaba el teléfono, mi mamá ya no me llamaba, después pensaba es que ya no está. Es un momento difícil que uno supera creyendo en Dios, con oración y arropado en la familia. Ver a mi papá solo haciendo las actividades es duro, no es fácil.

P.

¿En ese último tiempo que la tuvo con vida, su mamá le pidió en algún momento volver a Barranquilla, al Junior?

R.

Siempre me lo pedía. Me decía que quería que volviera a Junior, que marcara muchos goles, que disfrutara, porque ella siempre vio que yo disfrutaba en Junior. El último año que estuve en el Villarreal, cuando tenía poca continuidad, fue difícil y ella no estaba contenta, porque no me veía feliz. Menos mal que no me vio en el Granada, porque no me deja ni terminar el año (risas), me obligaba a devolverme.

Jennifer Blanco
P.

¿Esa celebración del serrucho a qué se debe?

R.

No es un serrucho, esa es mi hija Karla que me pone a bailar lo que se le ocurre. Tengo como siete celebraciones. Son pases de ella. Me dice, ‘papi baila esto, papi baila lo otro’. Ella es la que está más apegada a mí, me acompaña a todos lados, hasta se quiere venir al entrenamiento conmigo.

P.

¿Qué va a bailar ante el Bucaramanga?

R.

Esta semana le pregunto a ella (risas). Si tengo la oportunidad de marcar, lo primero es agradecerle a Dios, que fue el que me dio este talento y me tiene en pie cada día, con trabajo. Y después si veo que bailo, si el serrucho, si el caballito, o cualquiera de las cinco celebraciones que mi hija me tiene preparadas (risas).

P.

¿Qué le pasó a Juan Cruz Real en Junior?

R.

El fútbol es de resultados, de jugar. Aquí la gente también es muy exigente. La gente quiere que Junior gane, pero que juegue bien también. El otro día ganamos (risas), pero el hincha no se fue contento del estadio. La gente quiere que el Junior juegue un fútbol bonito de pases, de posesión del balón, que arrolle al rival y de pronto con el profe Juan (Cruz Real) teníamos un equipo que presionaba arriba, que en todo momento era vertical, que no hacía dos o tres pases, pero era su forma de ver el fútbol y cada uno tiene sus maneras. Al principio las cosas se estaban dando, éramos los mejores, le ganamos a Nacional, al Medellín, al América, pero apenas los resultados dejaron de acompañarnos todo se fue al traste. Pero es un gran entrenador, que por ahí va a seguir creciendo, es joven y que, como todo ser humano, tenía sus equivocaciones.

P.

Acá el fútbol que ha identificado al equipo históricamente es el de toque, de posesión, y de pronto el tratar de imponer un juego más vertical costó un poco…

R.

Lo que pasa es que tú tienes que ver los jugadores que tienes y lo que quiere Barranquilla, tu gente, tu hinchada, la que paga la boleta, la que hace un sacrificio para ir. El profe Comesaña por eso pega acá, porque conoce el gusto de la gente, tiene claro a qué se juega acá, qué funciona, por eso él nos exige a nosotros jugar bien, tener la pelota, desgastar al rival y ser contundentes. Son dos caras distintas, en comparación con el profe Juan, que es joven y de pronto se dejó llevar por la presión de obtener resultados rápidos, porque este equipo te lo exige. Sin duda, son dos maneras diferentes de ver el fútbol las que tienen Comesaña y el profe Juan Cruz Real.

P.

¿Cómo fue el reencuentro con Teo?

R.

Cuando llegó ahí me dio un abrazo, nos felicitó por lo que estábamos haciendo, nos invitó a que fuéramos campeones y que lo diéramos todos. Luego hablamos de la familia y de lo que nos une a Junior. Después en la cancha creo que hizo un buen partido. Pasan los años y no pierde su calidad. Es un vivo para jugar. Por ahí vio que Viera estaba con un dolor y le tiró a hacer un gol olímpico (risas). Otros leen una cosa y Teo lee algo diferente, porque marca diferencia.

P.

¿Le gustaría volver a jugar con Teo en Junior?

R.

Todo el mundo quiere estar con grandes jugadores, como lo es Teo, pero yo no soy quien toma esas decisiones. Hay un cuerpo técnico que decide qué jugadores encajan en su idea y hay unos directivos que contratan.

P.

¿Cuál es su mejor amigo hoy en Junior?

R.

Yo soy amigo de todos, soy muy abierto, pero evidentemente siempre hay más química con unos que con otros. Desde que llegué tengo un buen feeling con el loco de (Wálmer) Pacheco, aunque a veces me hace coger rabia, porque hace cosas que de pronto yo hacía cuando era joven y me toca apretarlo. A veces se molesta conmigo, pero él sabe que lo quiero mucho, que es por su crecimiento. Con Gordillo me la llevo bien, con Viera, con Hinestroza, con Haydar, con Yesus (Cabrera). Pero en general, me la llevo bien con todos.

P.

Cuándo usted ve a un jugador que hace las cosas que usted hacía cuando era joven, ¿qué pasa por su cabeza?

R.

En su momento, como veían que yo hacía goles, dejaban que yo hiciera esas cosas, pero ahora trato de que compañeros no hagan eso porque no viene bien para su futuro, para el rendimiento. Entonces trato de aportar a los más jóvenes a través de esa experiencia que tengo y que he vivido.

P.

¿Les echa el cuento del ‘¡tírate! ¡tírate!’?

R.

Ellos lo saben, si yo se los he contado, que por el ‘tírate, tírate’, por la fiesta, por el trago y por el desorden me perdí mi primera oportunidad de ir a Europa, al Chievo de Italia, donde finalmente se fue (Fernando) Uribe. Lo que trato es de ayudarlos, de sumarles, no de criticarlos, ni de ponerlos en mal puesto. Solo quiero que crezcan. Mira a (Wálmer) Pacheco, hoy está en un microciclo de la Selección, y eso es porque tiene condiciones. Por lo menos que algún día diga, este loco (Bacca) tenía razón. Yo creo que ya ni me quiere ver de todo lo que le digo (risas).

P.

¿Revisa redes sociales?

R.

Yo no gusto de nada de eso. A veces las veo, porque es jodido no hacerlo en el mundo que estamos, pero si es por mí, si se pueden quitar, mucho mejor. El otro día marqué un gol y uno va a ver las redes sociales y ‘Bacca el mejor’, ‘Bacca goleador’, ‘este era el que queríamos’, ‘a esto vino’. Cuando no marqué ante Millonarios salieron de una con: ‘que se devuelva’, ‘este vino fue a robar’ (risas). Uno lo que tiene que hacer es tener los pies sobre la tierra, confiar en Dios, en mi trabajo y arroparme con mi familia, eso es lo que hago cuando estoy en momentos buenos y malos.

P.

¿Qué jugadores ve con proyección en el Junior o, incluso, en el Barranquilla FC?

R.

He visto muchos jugadores del Barranquilla FC, como por ejemplo el Chino Sandoval, que si sigue haciendo lo que tiene que hacer, que todos sabemos las condiciones que tiene. Los problemas del ‘Chino’ son fuera del campo, ojalá haya madurado, haya crecido y pueda volver a la primera división, porque realmente marca la diferencia en la ‘B’. El muchacho John Vélez juega bien. Caraballo, a pesar de sufrir una dura lesión, ha vuelto y marca diferencia. En Junior me gusta el nivel de Pacheco, pero creo que puede dar mucho más, especialmente en ataque. Esparragoza tiene que volver a encontrar su nivel que lo llevó el año pasado a ser titular, porque las condiciones las tiene.

P.

Si Junior queda fuera de los ocho, pero termina como campeón de la Copa, ¿usted cree que salva el semestre?

R.

Yo creo que no. Te quedas con la tranquilidad que fuiste campeón y que vas a la Libertadores, pero no, este equipo está obligado a estar siempre en las finales de la Liga. No es una presión, es una responsabilidad.

Bacca señalando las dos estrellas en las que fue protagonista con sus goles. Jennifer Blanco
P.

Uno ve durante los partidos que los rivales se acercan a usted para saludarlo con respeto y hasta con cierta devoción. ¿Le han pedido muchas camisetas en este regreso?

R.

Sí, claro. Estoy recibiendo el cariño de muchos jugadores del fútbol colombiano. Hay un respeto por la trayectoria y por lo hecho en Europa. Muchos me agradecen por volver, por ayudar al crecimiento del fútbol colombiano. Me han pedido muchas camisetas. Me da pena a veces, porque me piden tres o cuatro y solo tengo dos por partido (risas), también pide la familia, los amigos, en fin, no es fácil. Pero para mí es una alegría que me la pidan, porque yo cuando enfrentaba a los mejores en Europa yo las pedía. Tengo camisetas de muchos.

P.

¿De quién tiene?

R.

De Messi, Cristiano, Luis Suárez, Cavani, Villa, Rakitic… tengo de muchos. Tengo una colección de camisetas que espero conservar. Tengo como estilo de un museo en mi casa en Valencia y tengo otras acá en Colombia. Cuando ya me retire y sepa dónde me voy a ubicar, voy a armar un buen museo donde ubicaré a todas.

P.

¿Piensa radicarse a futuro en Valencia, España?

R.

Tengo mi casa allá. Fueron cuatro años muy bonitos. Una de mis niñas nació ahí. Fuimos felices viviendo allá jugando para el Villarreal. Si Dios permite, algún día volver, por qué no. Yo no descarto nada.

P.

¿Ha pensado en convertirse en entrenador?

R.

Ya hice el primer curso, me gusta, sé que voy a estar pegado al fútbol porque mi vida es el fútbol. Estoy en mi casa y veo en la TV un partido, en el ipad pongo otro, en el celular otro, y así. Soy un apasionado. Hice el curso B en Valencia, me faltó el A, que no lo pude hacer por el tema de que no me coincidía con las vacaciones, porque tenía que hacer unas prácticas. Va a llegar el tiempo de prepararme, pero sí me gustaría ser o técnico o director deportivo.

P.

¿Usted se ve un Cortuluá- Pasto?

R.

Sí, claro, me lo veo. También veo partidos de la B, como un Leones-Tigres. Veo fútbol colombiano, argentino, europeo, lo que se mueva. La Champions también. Yo aprendí que uno vive para esto y Emery, que es uno de los mejores entrenadores que he tenido, me dijo que uno tiene que vivir para el fútbol. El fútbol 80% y 20% para la vida, y es así, porque yo vivo de esto, mi entorno se mueve por el fútbol. A veces la niña se quiere ver unos mulecos y la mandamos para el salón (risas). No se ve películas, a menos que vayamos al cine, pero en la casa ver una novela o algo así, muy difícil, porque la Tv es mía (risas). Mi esposa se acostumbró y le gusta, mis hijos también.

P.

A usted lo vemos hasta en los partidos del Barranquilla FC, ahora ya uno entiende por qué…

R.

Sí, porque me gusta. Voy también a ver los partidos de mi hijo. En fin, vivo para el fútbol.

Jennifer Blanco
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