Un joven paquistaní, detenido menos de una hora después de haber agredido a dos periodistas de una sociedad de producción de televisión que tiene su sede en ese edificio, ha reconocido que fue él quien llevó a cabo los hechos y ha dado a su acción una dimensión política, revelaron este sábado fuentes de la investigación. Al ser interrogado, ha señalado que su objetivo era 'Charlie Hebdo', lo que parece indicar que no estaba al corriente de que la publicación se mudó tras el atentado de 2015 por razones de seguridad (su dirección actual no es pública). En cuanto a sus motivaciones, ha argumentado que el semanario volvió a publicar las polémicas caricaturas de Mahoma al inicio del juicio que se celebra desde comienzos de septiembre en el Tribunal de París por aquel ataque yihadista. Las mismas caricaturas por las que los hermanos Chérif y Said Kouachi, los dos terroristas que mataron en aquella ocasión a doce personas, justificaron la carnicería. En ese tiempo, la administración del departamento de Val d'Oise en la región de París que se ocupaba de él no detectó signos de radicalización islámica, por lo que no estaba fichado por los servicios secretos. Sí que tenía antecedentes por hechos de delincuencia común: había sido detenido en París por llevar un arma ilegal (un destornillador), lo que le valió una amonestación del Tribunal de Menores en junio. De los primeros individuos, todos paquistaníes, cinco de ellos compartían el que ha sido su último domicilio conocido en Pantin, ciudad limítrofe con París, y el sexto había convivido con él cuando era formalmente menor en una residencia social de Cergy, otra ciudad de la región. Además, hoy quedaron bajo arresto un hermano menor del agresor y otra persona de su círculo de relaciones. Otro hombre fue detenido en una estación de metro muy próxima del lugar del ataque poco después de que ocurriera, pero quedó en libertad sin cargos al cabo de unas horas tras unas comprobaciones que lo exculparon. El ministro francés de Interior, Gérald Darmanin, calificó lo ocurrido junto a la antigua sede de 'Charlie Hebdo' como 'un acto de terrorismo islamista' contra el que 'seguimos estando en guerra'. También reconoció que se había infravalorado la amenaza que había en la antigua dirección del semanario satírico. Luc Hermann, uno de los dirigentes de la productora Premières Lignes en la que trabajan las dos víctimas, que evolucionan de las heridas favorablemente, indicó que el edificio es 'un lugar simbólico' y que, aunque entiende que no se puede poner a un equipo de seguridad en todos los que también lo son, desde que empezó el proceso judicial por 'Charlie Hebdo' no se habían tomado medidas en la calle donde se encuentra.