Compartir:

Las confesiones de empresarios arrepentidos ante la Justicia han destapado un insólito nivel de podredumbre en la política brasileña, ahogada por una corrupción generalizada que no respeta banderas partidistas y que amenaza al propio sistema.

Los brasileños asisten atónitos e indignados al último capítulo del interminable culebrón de escándalos que involucra a todos los niveles de la administración, incluido el jefe de Estado: Michel Temer.

Durante el último año, el votante brasileño ha ido descubriendo cómo se ha vaciado su empresa de bandera, Petrobras, y se han desviado miles de millones de dólares para financiar campañas electorales, operaciones políticas, comprar voluntades –tanto dentro como fuera de Brasil– y alimentar los bolsillos de candidatos sin escrúpulos.

Las confesiones de Marcelo Odebrecht y de los 77 exejecutivos de su constructora tras pactar con la Justicia llegaron a bautizarse como 'la delación del fin del mundo' y sacudieron los cimientos de la política en Brasil y en varios países latinoamericanos.

Sus revelaciones hablaban abiertamente de sobornos y a cambio de concesiones y favores, mencionaban a empresarios, gobernadores, prácticamente a todos los expresidentes vivos del país, hasta ocho ministros del actual Gobierno, e incluso al presidente Temer.

La tempestad provocada por las delaciones de Odebrecht dio paso a la calma, o al menos eso esperaba el Gobierno, enfrascado en reunir los apoyos necesarios para sacar adelante las impopulares reformas reclamadas por el mercado.

Pero cuando parecía que el terremoto había pasado, un ‘tsunami’ amenaza directamente a Temer: los testimonios de los propietarios del gigante JBS, uno de los mayores exportadores de carne del mundo y también una de las empresas más conocidas en Brasil por sus 'aportaciones' a las campañas políticas.

Los hermanos Joesley y Wesley Batista no solo han revelado sus manejos ante la Justicia a cambio de rebajas en sus posibles condenas sino que han grabado a los políticos en acción, incluido al propio presidente.

Temer, que saltó a la Presidencia hace un año tras apoyar la destitución de Dilma Rousseff por supuestas maniobras fiscales, está acorralado y afronta nueve peticiones de juicio destituyente.

NELSON ALMEIDA/AFPLa compra de un supuesto silencio de un exdiputado por parte de Temer es la principal noticia en Brasil.

El silencio de Cunha cuesta

Las pruebas son contundentes. Joesley Batista le grabó, según la Fiscalía, avalando el pago de sobornos a Eduardo Cunha, expresidente de la Cámara de Diputados y principal impulsor de la destitución de Roussef y, en consecuencia, del ascenso del entonces vicepresidente, Michel Temer.

El silencio de Cunha, en prisión por corrupto, es determinante y se vende caro. Buen conocedor de las cloacas del Estado, el exdiputado admitió esta semana que 'si JBS delata, será el fin de la República'.

De momento, además de la grabación, los Batista aseguran que pagan sobornos a Temer desde que se conocieron, en 2010.

FABIO RODRIGUES POZZEBOM/AFPAFP - EFE

Pero no es el único

Dicen haber sobornado a más de 1.800 políticos de 28 partidos, haber logrado la elección de unos 180 diputados y entregado al menos 150 millones de dólares a las campañas de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff (ver recuadro).

No solo financiaban operaciones puntuales. Pagaban 'sueldos mensuales' –'alpiste', según la jerga utilizada–, a cambio de influencias o favores, presentes o futuros.

Es el caso del ministro Gilberto Kassab, de Ciencia y Tecnología. '¿Por qué le pagábamos? Porque Kassab fue ministro algunas veces, era una persona que nosotros considerábamos de alguna influencia. Había sido alcalde, en algún momento podría ser gobernador, vicegobernador o ministro de nuevo, como es hoy', confesó Wesley Batista.

Los sobornos llegaron hasta el impeachment, y Joesley Batista llegó a comprar, a pedido del diputado João Bacelar, a un grupo de legisladores para que votaran en contra de la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, quien fue despojada del poder en agosto pasado.

Los Batista se han lucrado hasta el último momento del sistema. La víspera del escándalo que acorrala a Temer compraron una gran cantidad de dólares conscientes de que el real brasileño se desplomaría con la crisis. 'Este es nuestro Brasil', resumía Joesley Batista en un momento de su confesión.

Temer mantiene su inocencia

El presidente brasileño Michel Temer decidió resistir al aluvión de acusaciones de corrupción y a los pedidos de renuncia desde su propia base aliada, alegando el sábado que las pruebas presentadas en su contra fueron 'manipuladas'.

Aduce que las acusaciones en su contra se basan en 'una grabación clandestina manipulada y adulterada con objetivos claramente subterráneos'. 'Seguiré al frente del gobierno', agregó el mandatario en su segundo discurso de esta semana a la nación.

Gigante cárnico JBS sobornó a unos 1.800 políticos

La multinacional cárnica JBS financió las campañas de 1.829 candidatos de 28 partidos políticos en Brasil por medio de millonarios sobornos, de acuerdo con el testimonio de un directivo de la compañía divulgado en el marco de un acuerdo de colaboración judicial.

El director de JBS, Ricardo Saud, aseguró en su declaración que las donaciones suman cerca de 600 millones de reales (unos 184 millones de dólares) y que 'todo son coimas', salvo quince millones de reales (unos 4,5 millones de dólares). 'Es importante remarcar que de esos 500 millones (de reales), casi 600 millones (de reales) que estamos hablando aquí, prácticamente, quitando esos 10, 15 millones (de reales), el resto todo es soborno. Todo tiene acto de oficio, todo tiene una promesa, todo tiene alguna cosa (en contrapartida)', resaltó Saud. 'Me gustaría dejar registrado que dimos sobornos para 28 partidos (políticos). Ese dinero fue distribuido para 1.829 candidatos', subrayó.

Saud relata con total tranquilidad en su testimonio que gracias a ese dinero fueron elegidos '167 diputados federales' y además dieron coimas para '28 senadores', que se presentaron a diferentes comicios electorales.

'Y dimos sobornos para 16 gobernadores electos (...). Fue un estudio que hice por mi cuenta. Aquí están todas las personas que recibieron coimas directa o indirectamente de nosotros', agregó. Los testimonios de JBS han provocado el enésimo terremoto político en Brasil, que se suma al que ya provocaron los de 77 ex directivos del grupo Odebrecht, quienes también relataron prácticas corruptas similares. El escándalo ha salpicado directamente al presidente Michel Temer, y que, desde 2005, distribuyeron entre los exmandatarios Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff la suma de 80 millones de dólares, siempre por los 'favores' realizados desde sus posiciones de poder.

Los ejecutivos de JBS, que es uno de los mayores exportadores de carne del mundo, también señalan en sus confesiones a al menos cuatro ministros del Gobierno brasileño y decenas de parlamentarios. Con todo, la Corte Suprema de Brasil informó que la investigación que ha abierto contra Temer se sustenta por sospechas de que el jefe de Estado cometió delitos de obstrucción judicial.

NELSON ALMEIDA/AFPAFP - EFE