A pocas horas de afrontar el partido de la clasificación ante la Selección Argentina, en la Copa del Mundo Rusia 2018, John Obi Mikel, capital y figura de la selección nigeriana, recibía una de las peores noticias de su vida.
De acuerdo a una entrevista publicada en el diario británico ‘The Guardian’, Mikel sostuvo que se encontraba en la encrucijada de su vida.
'Recibí una llamada cuatro horas antes del inicio del partido. Me dijeron que matarían instantáneamente a mi padre si informaba a las autoridades o se lo contaba a alguien', manifestó el actual jugador de 31 años.
Los secuestradores, que raptaron a su padre cuando se dirigía a un funeral, le exigieron alrededor de 24.000 euros por su liberación.
'No sabía qué hacer, pero no podía dejar caer a 180 millones de nigerianos. Tenía que ocultar eso y representar a mi país. No quería que fuera un problema para el grupo porque era un partido importante para todos', explicó.
El padre de John Obi fue secuestrado en la autopista Makurdi-Enugu el 26 de junio. Él y su conductor fueron rescatados por la policía, después de un duelo armado, el 2 de julio, casi una semana después del secuestro.
Tras ser hallado, el padre de Mikel fue llevado al hospital para recibir tratamiento, fuentes cercanas a los familiares informaron que había sido torturado y que había necesitado varios puntos de sutura.





















