A casi 16 horas del asesinato de Gloria Guzmán González, su hija de 15 años contó ayer la tragedia que presenció el lunes: su padre, José Darío García Torres, atacó con un destornillador a su mamá, quien falleció por las dos heridas que sufrió en el hombro izquierdo y el cuello.
La adolescente aseguró que su padre siempre hacía caso omiso al amparo policivo que le prohibía acercarse a Gloria. Por eso, hace dos días llegó a las 5:15 de la tarde a la vivienda ubicada en la carrera 4C No. 13C - 27, barrio Barahona, en Baranoa.
'Siempre venía con sus agresiones verbales y, cuando llegó, mi mamá estaba cocinando. Le dijo que le diera comida, pero ella le respondió que si no nos daba, no nos quitara lo que teníamos', recordó la menor de edad.
El vigilante de 36 años insistió en su exigencia y dijo que, de lo contrario, la sacaría de la casa junto con sus dos hijos (incluido un niño de 11 años). Guzmán, sin embargo, se mantuvo en su decisión. 'Él le dijo a mi mamá que la iba a matar y que no le importaba ir preso', recordó.
Esa última advertencia no hizo desistir a la ama de casa, de 31 años. Su reacción, según su hija, fue armarse con una piedra para defenderse. Su prevención no era gratuita: durante los 15 años de convivencia con García Torres, las discusiones y golpes fueron una constante.

La vivienda donde ocurrió el crimen y, abajo, el destornillador usado por el victimario.
García se levantó entonces de la silla donde estaba sentado, a la espera de comida, y llegó a la cocina: quiso servirse arroz en un plato, pero Gloria y su hija se lo impidieron.
'Le quitamos el plato; me señaló y me dijo: tú también eres otra. Luego me empujó y lo mismo hizo con mi mamá, ella cayó entre la nevera y un tanque. Me percaté que sacó un destornillador de un bolso que traía y alcancé a ver que la hirió', contó la adolescente.
Lo que siguió no es muy claro para ella: corrió hacia la puerta de la casa y, mientras gritaba pidiendo ayuda, se vio con manos y ropa ensangrentada. Y mientras una vecina entraba a la vivienda, su progenitor salía. 'Subió en su moto y se marchó. Los vecinos subieron a mi mamá en un motocarro y la llevaron al hospital', agregó.
A las 6 de la tarde, el vigilante que desde julio se dedicaba al mototaxismo, se presentó en la Estación de la Policía de la población y se entregó. 'Maté a mi esposa', confesó. Llevaba un bolso en el que tenía la herramienta con que había asesinado a Gloria.
Una obsesión
Doris Correa, tampoco se imaginó que su hijo llegara al extremo de matar a Gloria Margarita. No era ajena a los problemas que tuvieron durante sus años de convivencia, los cuales continuaron desde que en 2012 acabaron su relación.
'Le aconsejaba que buscara otra mujer, que se fuera a trabajar lejos y buscara un nuevo sentido a su vida, pero nunca pudo superarlo. Estaba obsesionado', aseguró.
La vida juntos acabó para García y Guzmán por los continuo celos y maltratos de él. De ello quedaron evidencias: dictámenes de Medicina Legal sobre lesiones sufridas por ella y citaciones de la Inspección de Policía de Baranoa.
Así lo dio a conocer la Fiscalía durante la audiencia en contra de José García, realizada entre la tarde y noche de ayer en Baranoa, ante el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal.

Gloria Guzmán González, asesinada.
Con la prohibición de acercársele a Gloria, García se fue a Venezuela a trabajar. 'Le iba bien, pero la situación se puso complicada en ese país, vino a pasarse unos días acá y se quedó', contó Correa.
De vuelta, se topó con que su expareja tenía una nueva relación, con Luis Felipe Marchena Escorcia, con quien se dio golpes en una ocasión
'Esa vez a mi papá le partieron el tabique, y él quedó con ese resentimiento', recordó su hija. 'Varias veces le dije a mi mamá que tenía miedo de que le pasara algo, porque él decía que se iba a vengar'.
Los celos enceguecieron tanto al hombre que trabajaba en la moto en el sector donde residían Gloria y sus hijos. 'Lo hacía para tenerla vigilada', dijo su mamá.
En el interrogatorio de la Fiscalía, José Darío confesó que antes del crimen había intentando ahogar sus penas en una cantina. 'Me puse a pensar en todo (...), no contaba que con el pasar de los días me iba a perjudicar de forma psicológica esa situación y ver que mis hijos no me respetaban'.
Al levantarse el lunes por la tarde, tomó la moto y se dirigió a la vivienda que su familia le había regalado para él, Gloria, su hija y su hijo. Allí, en medio de la discusión, le causó dos heridas a Guzmán, que falleció en la Clínica Santa Ana, allí en Baranoa.
'Me llamó y me dijo que se había desgraciado la vida porque había matado a Gloria, que se iba a entregar. Yo en el momento pensé que me estaba tomando el pelo, pero minutos después nos llamaron a confirmarnos lo que había pasado', manifestó Doris.
'Yo le decía que nos dejara en paz, pero me respondía que si él no iba a ser feliz, mi mamá tampoco lo sería', recordó su hija.
A la cárcel
Durante la audiencia, el fiscal primero seccional de Sabanalarga, Gustavo Orozco Pertuz, le imputó cargos a García por homicidio agravado. Por este delito, el confeso homicida afronta una condena que oscila entre los 33 y los 50 años.
La decisión de la juez Marta Zambrano Mutis fue imponerle medida de aseguramiento en establecimiento carcelario.




















