En memoria de

Esther Forero, la mujer valiente detrás de la tarima

Cantante, compositora y folclorista, Esther Forero Celis se enfrentaba a lo que iba en contravía de sus convicciones, incluso si arriesgaba su vida. 

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Detrás de la Esther Forero que brillaba en las tarimas existió una mujer que siempre fue fiel a sus convicciones.  Esa templanza, como lo recuerda su nieta Teresa González, una vez casi le cuesta la vida. 

Fue en una noche en Santo Domingo (República Dominicana) cuando Esther defendió su valor como artista y se negó a repetir un espectáculo que acababa de hacer. La hija de Rafael Trujillo, el dictador, llegó cuando la presentación había terminado y deseaba escuchar a la barranquillera.

Recuerda Teresa que a su abuela la amenazaron diciéndole que si no cumplía con el pedido de la mujer debía “atenerse a las consecuencias”. Ella, siempre firme, se negó a cantar. 

Lo que Esther creyó como un simple enojo del dictador se convirtió en una amenaza mayor. 

“Un amigo de la embajada llegó y le dijo que se montara al carro porque la iban a llevar al aeropuerto. Cuando lograron escaparse, el amigo le comentó que a ella y su grupo los habían mandado a apresar y que lo más probables es que a ella la iban a fusilar. Eso fue una cuestión de muerte”, recuerda su familia.

Y es que esa actitud en ella no era de extrañarse, su nieta asegura que siempre tuvo esa templanza. Defendía a los artistas, bien fuesen locales o internacionales, y luchaba porque tuvieran un trato digno antes, durante y después de sus presentaciones. De acuerdo con Teresa, Esther decía que esa lucha “dio paso para que los nuevos artistas pudieran disfrutar de las comodidades y respeto que tienen ahora”. 

 

 

Foto de archivo

“Todo lo que ella hizo nadie se atrevió a hacerlo en su momento, mucho menos las mujeres”, sostiene la gestora cultural Daniella Cura, autora del libro Esther Forero, la caminadora. Eso explicaría porque se considera a la folclorista como “una mujer adelantada a su época”. 

A principios del siglo XX, de acuerdo con la investigación de Cura, Forero participaba en debates públicos, apoyaba causas sociales como la defensa de los derechos civiles de la población afro, tenía una posición política marcada y se empeñaba en defender las tradiciones culturales.

Esther rompió los moldes en todos los ámbitos. No se casó, sacó adelante a su familia sin un hombre a su lado, trabajó y se dedicó a un quehacer artístico, que, para ese entonces, no estaba bien visto en una mujer.  A mediados de los cuarenta se atrevió a usar pantalones y posó frente a una cámara vestida de traje completo de cumbiambero. 

Foto de archivo

Lo anterior se puede comprobar al escuchar canciones como ‘La caminadora’, en la que transformó la crítica social en canción, o con ‘Disimúlame’, en la que sostiene que, así como el hombre, la mujer también “tiene el derecho de mirar para donde se le dé la gana”.

Con estos argumentos, Daniella Cura sostiene que Esther Forero es mucho más que carnaval. La artista hizo más de 500 composiciones de diversos géneros y anécdotas que, quizás, no todas cuentan con el reconocimiento que sí tiene ‘La Guacherna’ o ‘La luna de Barranquilla’. 

“Debemos seguir escribiendo, reeducando e interpretando su obra, más allá de las pocas que se conocen. (...) Hay que ser más curiosos e inquietos, más analíticos y más críticos y menos cómodos y conformes”, dice Cura. 

 

La mujer detrás de la artista

Esthercita se las ingenió para sacar a su familia adelante. Luego de perder a su hijo Iván, asesinado en una riña, se encargó de sus cuatro nietos. Dividía su tiempo trabajando en el campo de la publicidad, como música y como madre. Así logró educarlos y volverlos profesionales. Teresa recuerda que su abuela decía: “No habrá lujos, pero siempre buena educación”. 

Así como Esther, sus nietos también crecieron en la desaparecida casa del Barrio Abajo, sobre la calle 41. Allí vivieron hasta que la artista compró una vivienda en el barrio El Silencio, hogar que todavía es habitado por Teresa y que conserva las pertenencias preciadas de la artista. 

Su casa, agrega, se convirtió también en un estudio y hasta sus últimos días Esther grabó canciones en su cuarto. Al lado de su cama mantenía siempre una grabadora, papel y plumeros por si la inspiración llegaba de golpe. La cabecera de su cama la utilizaba como tambor y así sacaba los primeros borradores de sus composiciones y melodías. 

Teresa recuerda que a sus 90 años Esthercita todavía soñaba con irse de gira a donde la música la llevara. Nunca dejó de ser artista, respiró arte hasta su último suspiro. En diciembre de este año se cumplirán 10 años de su muerte y tanto ella como su obra siguen vigentes en el Caribe. 

Teresa González, nieta de Esther Forero, se encarga de preservar su legado. Orlando Amador
La artista

Esther Forero se convirtió en la primera mujer del Caribe colombiano en divulgar internacionalmente la música de la región. Panamá, Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba y Estados Unidos son algunos de los países en los que la compositora pudo interpretar sus canciones. Con la barranquillera trabajaron músicos reconocidos como René Touzett, Avelino Muñoz, Rafael Hernández, entre otros.

Fotos y borradores de partituras escritas a puño y letra por la cantautora barranquillera son guardadas celosamente por sus familiares. Orlando Amador
La mentora musical

El cantante Juan Piña consideró a Esther Forero como “una madre” para él. La artista constantemente lo aconsejaba y le pedía que se mantuviera al margen de los vicios y firme en su profesión como cantante. Para él, “Esthercita fue la compositora más importante que tuvo la música colombiana desde Barranquilla para todo el mundo”. Su recuerdo lo mantiene imborrable.

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