El Heraldo
Editorial

El Editorial | Defender lo indefendible

La salida familiar de una exreina del Carnaval de Barranquilla y los grados en un tráiler móvil de un colegio privado de la ciudad llaman a reflexionar sobre la inconsciencia ciudadana a todos los niveles.

Está claro que en el Atlántico, donde la COVID-19 alcanza los 7.502 casos y suma 294 muertes, la indisciplina social no conoce nivel socioeconómico. El autocuidado, fundamental para afrontar la compleja realidad sanitaria que atraviesa el departamento, incluida Barranquilla, no es exigible únicamente a los habitantes del suroccidente y suroriente de la ciudad o de los municipios de Soledad, Malambo o Sabanagrande, donde la expansión del contagio está acelerada en sectores vulnerables. Hacerlo, de manera excluyente, no sólo es discriminatorio y estigmatizante con personas que por su extrema vulnerabilidad se ven obligadas a romper la medida de aislamiento obligatorio, sino que además constituye una actitud cínica e hipócrita de una inconmensurable doble moral.

Los actos de irresponsabilidad e inconsciencia individual y colectiva de ciudadanos que se exponen a innecesarios riesgos, al retomar vida social como si no se estuviera en medio de una pandemia, también suceden en sectores donde residen personas de las clases favorecidas, y más lamentable aún, lo protagonizan figuras públicas que por su reconocimiento están llamadas a ser ejemplo. Si bien es cierto que el país ha entrado en una nueva fase de recuperación económica con la apertura de determinados sectores, la emergencia sanitaria está vigente hasta el 31 de agosto y la principal recomendación de las autoridades y de las agremiaciones médico científicas es mantener las medidas de distanciamiento social para evitar que la velocidad del contagio siga desbocándose y generando más presión sobre el sistema de salud hasta llevarlo al colapso. 

Importantísimo fortalecer, en esta coyuntura, la capacidad hospitalaria y la dotación de los centros asistenciales de Barranquilla y el Atlántico. Es la estrategia correcta en esta etapa de mitigación de la pandemia, pero duplicar, triplicar o adquirir el stock global de ventiladores para habilitar más camas UCI en la ciudad y en el resto del departamento, incrementar las pruebas y estrechar los cercos epidemiológicos no servirán de nada si cada persona no asume el compromiso de evitar el contagio poniendo de su parte para minimizar los riesgos a los que se expone. Una vez más, la clave está en la prevención frente a un virus impredecible, que se manifiesta de distintas formas, y que requiere estar alerta para acudir a los servicios de salud antes de que sea demasiado tarde. Es cuestión de vida o muerte y que nadie se llame a engaño.

Es incomprensible que en semejante crisis, que demanda esfuerzos adicionales de compromiso ciudadano, se conozcan bochornosos episodios como el protagonizado por la exreina del Carnaval, Marcela García; su cuñada, la actual reina Isabella Chams, y el resto de sus familiares, que emprendieron una expedición al Magdalena para adquirir ganado, pasándose por la faja la norma que “limita totalmente la libre circulación de personas y vehículos en el territorio nacional”, en vigor hasta el 1 de julio, señalando que estaban dentro de las 43 excepciones. Bien lo indicó el secretario del Interior del Magdalena, José Humberto Torres, al conocer el caso, “nadie está por encima de la ley”. 

El funcionario le confirmó a EL HERALDO que estas personas no contaban con los permisos de movilidad para su ingreso al departamento. Para mayor escarnio en este caso, Asoganorte, la Asociación de Ganaderos de la Costa Norte Colombiana, expidió a estas personas unas autorizaciones exprés para facilitar su desplazamiento. Un “simple favor” a una familia ganadera, dijo el presidente del gremio, Julián Saade, para promover a sus nuevas generaciones, aunque reconoció que él no es autoridad para otorgar permisos. Defender lo indefendible siempre genera más confusión. 

¿Dónde está la responsabilidad de una entidad educativa, llamada a dar ejemplo, como el Colegio Británico de Barranquilla, que graduó a sus estudiantes, mediante una modalidad de ceremonia móvil en un tráiler que se desplazó por la ciudad sin pedir permiso? Nadie está por encima de las normas, que no se olvide. La indisciplina social del Día de la Madre, que hoy pasa factura en Barranquilla y el Atlántico, con una tasa acelerada de contagios y letalidad, resultó evidente en las fiestas callejeras en el sur o en los piscinazos en el norte, que requirieron la intervención de las autoridades. Ninguna diferencia. Misma inconsciencia.  

Seguir desestimando la gravedad de la COVID-19 es tan peligroso e irresponsable como interpretar, de manera personal, las medidas adoptadas para irlas ajustando de tal forma que permitan el incumplimiento de los compromisos individuales y colectivos que una emergencia como esta demanda a ciudadanos e instituciones. Deslizar culpas no ayuda mucho, asumir lo que a cada quien le corresponde es lo más sensato.

 

Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp

Más Editoriales

El Heraldo
Editorial

El Editorial | Talento y disciplina

Como ‘la princesa del sentimiento’, así se dio a conocer María Liz Patiño, la niña soledeña que conquistó con su talento, voz y presencia los votos de los seguidores del reality La Voz Kids y ganó esta nueva edición del concurso que fi

Leer
Ver más Editoriales
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1. Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2. Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3. EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4. Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.