Las mariposas amarillas toman un nuevo vuelo por Macondo, y todo por cuenta de una fecha significativa. Estamos a 12 meses de la conmemoración del natalicio número 100 del único nobel de literatura que tiene Colombia, el escritor magdalenense Gabriel José García Márquez.

Esta es una fiesta que empieza a ser visionada desde esta esquina del Caribe colombiano y a la que seguramente se sumará todo el mundo literario que ha sido seducido por la pluma de este genio que por primera vez abrió sus ojos el 6 de marzo de 1927.

Como abrebocas de lo que será esta magna celebración sus paisanos desarrollaron la edición número 11 del Encuentro de Cuento y Poesía denominado ‘Tras las huellas de Gabo’, en el que los nuevos talentos se inspiran en la obra del orgullo de ‘Cataca’ para comenzar a escribir su propia historia.

La efeméride empieza a despertar todo tipo de sentimientos, especialmente entre sus coterráneos, como el periodista José Manuel Polo, quien se muestra dichoso de que sean precisamente las nuevas generaciones las que más valoren su legado.

“Es increíble ver como desde pequeños en las escuelas los cataqueros una vez aprenden a leer comienzan a tener un acercamiento con sus cuentos y novelas. Aquí es un ritual memorizarlas, analizarlas y luego escribir con ese estilo en el que la realidad y la imaginación se cruzan”.

El escritor y periodista insignia de nuestro país nació el domingo 6 de marzo de 1927 a las nueve de la mañana, según consta en el libro 12, folio 126, marginal 324 de la iglesia parroquial de San José de Aracataca, Magdalena. Esa tierra posteriormente se convertiría en su máxima inspiración para crear Cien años de soledad, obra maestra de la literatura hispanoamericana y universal, traducida a más de 45 idiomas.

Omaris Mendoza Guerra, secretaria de Desarrollo Social de Aracataca indicó que la cercanía a los 100 años de Gabo, representa alegría. “Todavía no podemos adelantar nada, pero lo que sí pueden estar seguros es que va a retumbar a nivel mundial, porque Gabriel García Márquez no solo es el hijo ilustre de Macondo, sino de Colombia entera y el mundo”.

Las palabras de Mendoza tienen mucho sentido, ya que Gabo desde Aracataca supo plasmar la esencia de nuestro Caribe y mostrarle a Colombia y al mundo que es aquí donde los verdaderos genios se gestan para luego crear obras memorables.

Preparar una conmemoración de semejante tamaño es un verdadero reto, al que se le ha medido la Fundación Gabo, que ha venido trabajando con el apoyo de la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) y con Rodrigo García Barcha, hijo de Gabo, según le ha revelado a EL HERALDO el director de la Fundación Gabo, Jaime Abello Banfi. “Este es un centenario que debe ser abierto, nos interesa generar una conversación que apunte a ampliar la mirada sobre Gabriel García Márquez. Uno de los ejes será promover la lectura y nuevas interpretaciones de su obra, especialmente entre los jóvenes, y también presentar a García Márquez como un factor de orgullo e identidad”.

Otro eje fundamental para la celebración de su natalicio son las rutas Macondo que se han tejido en Cartagena y Aracataca, donde sus admiradores pueden hacer una inmersión por aquellos lugares que fueron clave en sus libros. Por ejemplo, el circuito Getsemaní, en este barrio de Cartagena, Gabo vivió momentos importantes en su formación como periodista y escritor, y se inspiró para crear diversos escenarios y personajes memorables.

La cercanía de este centenario debe invitarnos a algo más que homenajearlo, Colombia tiene al frente la tarea de redescubrirlo no solo como un autor célebre, sino como un cronista profundo de nuestras realidades. Antes de ser novelista fue periodista, y nunca dejó de serlo. Su mirada crítica sobre el poder y la violencia sigue siendo vital para entender el país. A cien años de su nacimiento, quizás la mejor forma de celebrarlo no sea solo recordarlo, sino leerlo otra vez, con ojos nuevos, para descubrir que en sus páginas todavía late nuestra esencia caribe.