Tendrán que acostumbrarse. Deberán resignarse. Cuando del interior del país surgen algunas voces injustamente críticas y repletas de ganas de que la selección Colombia abandone a Barranquilla, la eterna casa del combinado patrio se defiende con argumentos irrefutables y brinda enormes razones para seguir gozando ese privilegio.

Más allá de los indiscutibles éxitos deportivos de Curramba, donde se han forjado seis clasificaciones a los mundiales de fútbol, del calor climático y humano que siempre ha significado una ventaja, la ciudad, con una hegemónica administración en los últimos 18 años, ha crecido y ha cambiado de cara para fortalecer sus virtudes como dulce hogar del ‘equipo de todos’.

En medio de su transformación, la capital del Atlántico se ha consolidado como sede de la Selección y siempre ofrece mayores y mejores posibilidades de todo tipo. Lo más reciente es la ampliación, remodelación y modernización del estadio Metropolitano Roberto Meléndez, que pasará de 46 mil a 60 mil espectadores, lo que multiplicará el colorido, la presión para los rivales y el respaldo para la Amarilla.

Pero lo del mítico escenario de la Ciudadela está en plena ejecución, va avanzando a buen ritmo, y en la segunda parte del año estará listo para abrir de nuevo sus puertas y acoger la final de la Copa Sudamericana 2026, que se disputará ahí el 21 de noviembre.

Lo que ya está completamente listo es el Centro de Alojamiento de la sede de la Federación Colombiana del Fútbol (FCF), en el sector de Alameda del Río. Son 4 mil metros de área construida, con una inversión de 37 mil millones de pesos (de la FIFA, Conmebol y la FCF), un total de 48 habitaciones y amenidades como zona de spa, barbería y masajes, zona de juegos y terraza de familias, entre otras.

Un hotel cinco estrellas, con los más altos estándares para que la estadía de los deportistas sea integral e ideal. De la cama al restaurante, al gimnasio, a la sala de videos o a la cancha. Todo a solo unos pasos. Y operado directamente por la FCF, que ya tiene la experiencia en la sede de Bogotá.

“Esta es una de las mejores sedes del mundo. Seguro está en el top 5 del mundo. Aquí el futbolista se puede concentrar y puede preparar los partidos, es fenomenal”, dijo Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en entrevista exclusiva con EL HERALDO, el martes anterior, cuando hacía su recorrido por el lugar antes del acto inaugural.

Con la presencia de Infantino y del presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, que bañaron de elogios a los barranquilleros Ramón Jesurun, por la sede de talla mundial, y su gestión en la FCF, y a Alejandro Char, por la entrega de los terrenos para la construcción del complejo deportivo, y el proceso de renovación de la ciudad, se dio apertura a este hotel que reafirma a la Puerta de Oro de Colombia como el lugar perfecto para recibir al combinado patrio durante sus compromisos de eliminatorias a la Copa del Mundo.

Pero el Centro de Alojamiento y la sede de la FCF en general no son solo para Luis Díaz y su combo. Permanentemente ese predio y el de Bogotá (dependiendo de las condiciones climáticas que se requieran en la preparación) son utilizados por las selecciones de ambas ramas y de todas las categorías (sub-15, sub-17, sub-20, sub-23 y mayores) de fútbol, futsal y fútbol playa, los tres deportes que rige la FCF.

La idea, de momento, es que sea de uso exclusivo de las representaciones de esas tres disciplinas, pero no se descarta que a futuro, en algún momento, pueda servir de hospedaje para algún club internacional que pague por sus servicios.

En todo caso, la FCF evoluciona y encuentra otro motivo para mantenerse atada a Barranquilla. “Todo está hecho para que se pueda intentar ganar. Este alojamiento es un símbolo de una ciudad y un país proyectado al futuro. Tenemos que creer todos”, afirmó Infantino.

“Ramón, como miembro del consejo de la FIFA que eres, te agradezco por estas instalaciones porque son un ejemplo para el mundo. Los fondos los damos a todas las federaciones, pero no todos hacen las mismas obras en todos los países, y hoy inauguramos este hotel cinco estrellas, siete estrellas, no sé cuántas estrellas podemos darle. Es más que un alojamiento, es un símbolo y orgullo de una ciudad y de todo el país”, concluyó el jerarca del balompié universal.

No se equivocó el suizoitaliano. Tampoco Francisco Maturana, cuando a finales de los 80, con el apoyo de los periodistas Édgar Perea Arias (q.e.p.d.) y Fabio Poveda Márquez (q.e.p.d.), decidió como técnico de la selección Colombia traérsela a Barranquilla.

Acá Maturana la condujo a Italia-1990 y Estados Unidos-1994, y aquí comenzó (con la fase de grupos) la ruta victoriosa hacia el título de la Copa América 2001. Ya pasaron 37 años y la ciudad sigue siendo, ahora más que nunca, la casa ideal de la selección Colombia.