Solicito cordialmente la publicación del siguiente comentario en relación con la columna de opinión de la señora Carolina Piñeros Ospina, titulada “Mi casa es Colombia: carta a los candidatos presidenciales”, publicada en su prestigioso diario.
Coherencia desde el origen
Estimada Carolina, recibo con entusiasmo sus reflexiones en su columna “Mi casa es Colombia: carta a los candidatos presidenciales”. Coincido plenamente en que la protección de la niñez debe ser el eje central de cualquier plan de gobierno y que garantizar entornos seguros para la primera infancia es una deuda histórica que el país debe priorizar.
Sin embargo, al hablar de esa “casa” que es Colombia para nuestros niños, es inevitable reflexionar sobre una contradicción profunda en nuestro marco legal. Mientras trabajamos por los derechos inherentes a la primera infancia, no podemos olvidar que esa criatura que aún no ha nacido carece hoy de la protección mínima para llegar a esa etapa.
Bajo la actual Sentencia C-055 de 2022, el aborto está permitido en Colombia hasta la semana 24 (6 meses de gestación) sin requisitos adicionales. Es difícil hablar de una protección integral de la vida y de la niñez cuando, legalmente, un ser humano en un estado tan avanzado de desarrollo puede ser despojado de su derecho a nacer. Si queremos que Colombia sea una casa segura, la protección debe empezar desde el inicio mismo de la vida.
Orlando Abello Martínez-Aparicio
oabello@hotmail.com


