Uno de los momentos más desafiantes para un técnico es cuando le corresponde tomar la decisión de realizar las sustituciones. Me refiero, por supuesto, a aquellos partidos que aún están en litigio. Esta materia no se la enseñaron en ningún curso. En estos hubo maestros que compartieron sus conocimientos de preparación física, planificación, metodología, sistemas de juego y tácticas, relaciones humanas, psicología, etc.
Pero, cómo, por qué, cuándo, por quién se hace una sustitución, no. Esa decisión la toma el entrenador por su personalísima lectura de juego, por sus experiencias, por el conocimiento que tiene de sus dirigidos, por la confianza que guarda por la opinión de su asistente. Por el resultado, por la época de la competencia, por los números, por las urgencias (no es lo mismo una final o una clasificación que un partido en el inicio del torneo).
Es decir, el técnico es la persona con más autoridad y más elementos para acercarse a tener la razón, aunque es consciente de que se la quita el mal resultado.
En el partido de Junior ante Nacional, tras la tempranera e irresponsable expulsión de Jermein Peña, el cambio que habitualmente se hace es excluir a un delantero, casi siempre el que menos ayuda a dejar en el campo un equipo con 10 que parezca de 11, en el caso de Junior era Muriel. Pero, el técnico prefiere incluir a Jean Pestaña por Harold Rivera para reorganizar la línea defensiva, por ser este último un jugador que apenas reaparecía después de muchos meses sin competencia, y adicionalmente porque está de local y con apenas 17 minutos transcurridos, con lo cual era prematuro no contar con un delantero como Muriel.
Lo dicho, cada sustitución tiene una explicación. Y también muchas opiniones que son contrarias. Son un gran insumo para la necesaria discusión futbolera. Como el fútbol es situacional, las sustituciones también. Dependen de cuál es la que vive el equipo y el partido.








