Separar la obra del autor puede parecer una forma de relativizar conductas reprobables; negarse a hacerlo y rechazar sus aportes puede implicar una renuncia a aquello que esa obra ha significado.
Podría seguir enumerando situaciones de esta complejidad, pero prefiero hacer un llamado a los padres para que revisen el discurso y se dediquen a conocer a sus hijos, ya que muchos no tienen la más mínima idea de quiénes son o qué piensan.
Para el caso de esta columna, hablaré de una mujer que significa milagros, poder, amor, valentía, sororidad y admiración infinita; ella es Clara Medina, una mujer con la fuerza guajira, la grandeza del linaje Acosta Lozano, que se formó entre historias de matronas ejemplares, referentes de fe y bondad.
Pese al canibalismo masoquista, todos andamos encarretados con Abelardo. Se afirma que costeño que se respete debe votar por el tigre: Es como nosotros, habla como nosotros, frentea como nosotros, y no le cabe ni un milímetro de hipocresía.