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Niña se tapa la cara porque sus compañeros le hacen matoneo. Shutterstock
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Claves para identificar si su hijo es víctima de matoneo

Cuando un niño sufre de acoso escolar presenta resistencia a asistir al colegio, actitudes de aislamiento, ansiedad y estrés, y otras actitudes fuera de lo normal.

Cada vez se escucha hablar más del bullying o matoneo, que se refiere al acoso escolar que ejerce un grupo de estudiantes a un compañero. Esta práctica, que afecta a miles de menores, no surgió en los últimos años. Expertos aseguran que se ha dado desde siempre, y los padres pueden identificar cuándo su hijo está sufriendo uno de esos episodios.

El matoneo es uno de los principales temas que tratan los programas de televisión que buscan educar sobre esta problemática a niños, jóvenes y, por supuesto, a los padres. Estos últimos son los primeros que deberían identificar si su hijo está siendo afectado por esta mala práctica escolar. No obstante, muchos no saben de qué manera pueden hacerlo

Por este motivo, expertos explican cómo se presenta el matoneo, por qué los niños actúan de esta manera y cuáles son los comportamientos específicos que podría adoptar un menor cuando es víctima de bullying.

Matoneo o ¿no?

La psicóloga Luz María Ramón explica que los niños tienen una característica particular y es que son “extremadamente honestos y directos”, lo que puede ser interpretado en ocasiones como una agresión. Cuenta que por medio de la interacción aprenden que esa ‘sinceridad’ puede llegar a percibirse como grosera.

Pero cuando un grupo de niños incurre en agresiones de manera recreativa, donde hay una marcada violencia frente a una minoría, un débil o un niño que se caracteriza por particularidades con respecto al grupo, se está hablando de matoneo.

La experta señala que para entender esta práctica escolar hay que saber que no es una idea común. Generalmente, existe un líder, este niño cuenta con unas características físicas y de comportamientos que lo hace diferente a los demás.

Se convierte, entonces, en un modelo a seguir para un grupo determinado. Sus ideas se vuelven populares y los niños que lo acompañan le aplauden su comportamiento.

Otra de las cosas que hay que tener en cuenta para entender el matoneo, es que la violencia de este tipo es aprendida, ya que los niños no nacen con un instinto de violencia. La psicóloga Luz Marina Ramón explica que “cuando el menor ataca a un compañero es porque le están enseñando en el hogar que la violencia es una forma válida de comunicación”.

Desde la familia

Mayra Alejandra Torres, psicóloga del Hospital Universidad del Norte, coincide en que en muchos casos los niños manifiestan en el contexto escolar alguna forma de violencia que se presenta en su contexto familiar.

Torres explica que algunos de estos menores provienen de hogares disfuncionales. En estos casos, el niño puede tener actitudes agresivas como una forma de expresar su sentir ante un entorno familiar poco afectivo, donde existen situaciones de ausencia de algún padre, divorcio, violencia, abuso o humillación ejercida en el hogar.

También se puede dar este comportamiento agresivo cuando es un niño que posiblemente vive bajo constante presión para que tenga éxito en sus actividades o por lo contrario, es sumamente mimado y no se somete a la autoridad porque todo le ha sido permitido.

Ramón indica que en esta nueva generación, los dos padres trabajaban y los niños terminan siendo cuidados por terceros que no siempre hacen parte de la familia, y sí lo son, no tienen los mismos valores morales.

“Estamos encontrando modelos familiares de padres que llegan agotados de su jornada laboral, que tienen que lidiar con quejas de un tercero”, dice la especialista Ramón. “Pretenden disciplinar a los niños cinco horas después de que ocurrió el acontecimiento. Esto no va a servir para nada”.

Recomendaciones

La psicóloga Ramón afirma que el amor de los padres se ha materializado, que están preocupados por darles lo que ellos no tuvieron, y se olvidan de cosas más importantes como demostrar afecto y la comunicación.“Tenemos que empezar a tomarnos enserio la felicidad de nuestros hijos. Los juguetes nuevos, la ropa, las cosas del colegio, hemos materializado el afecto a tal punto que se nos ha olvidado comunicarnos con nuestros hijos, que se debe dar de una manera afectiva”.

La experta advierte que en algunos casos el niño deprimido puede seguir jugando, brincando, sonriendo y respondiendo académicamente, por esto es importante conversar con el menor a diario, para que exista confianza y él pueda contar lo que le sucede de manera natural.

Entre las recomendaciones de las expertas está ver a los niños cuando se cambian para observar moretones o arañasos y preguntarles después con tranquilidad qué ha pasado.

“Si mantenemos como costumbre estar interpretando su mundo y compartiendo con ellos al nivel de ellos, contarán lo que les esté sucediendo en el colegio”, dice Ramón.

Torres indica que se debe estar pendiente de los síntomas que normalmente muestran que un niño está pasando por esta situación como tristeza, depresión, dolores de estómago sin causa aparente, insomnio, negativismo, ausentismo escolar, entre otros.

Otro consejo es establecer límites y reglas claras con las que se deben regir los niños en todas partes y socialmente para evitar que se conviertan en los agresores.

Torres señala que es importante conocer detalladamente con quién juega y se relaciona el niño, a donde va y qué hace en sus tiempos libres. Así como observar y mantenerse alerta a los cambios de ánimo del menor o cambios en su desempeño escolar.

“Al descubrir que su hijo es víctima de matoneo es importante brindar apoyo y seguridad al menor para que no sienta que se tomarán represalias de parte de sus agresores. Ante todo acudir a la institución educativa, exponer el caso y seguir la ruta de atención de acuerdo al protocolo institucional. De ser necesario, recurrir a instancias judiciales como la Policía de Infancia y Adolescencia para tomar los correctivos en contra de los agresores”, concluye la docente de Psicología de Uninorte.

Señales de matoneo

Resistencia a asistir al colegio: El niño o adolescente puede manifestar esta conducta de manera directa por medio del llanto, la ansiedad y el temor a asistir a las aulas de clases. Es común que pueda ser expresada a través de síntomas físicos como fiebre, vómito, dolores de cabeza que no responden a situaciones médicas y que se manifiestan antes de ir al colegio.

Actitudes de aislamiento: El adolescente o el niño afectado no se integra ni participa de las actividades cotidianas. Suele estar solo, aislado, no habla o responde con monosílabos. Las expertas aseguran que cuando esto pasa, los padres deben buscar la manera de mantener una conversación con sus hijos en la que puedan inspirar confianza para que les cuenten lo que sucede.

Evidencia de Ansiedad y estrés: Es muy normal que cuando un menor está siendo víctima de matoneo desarrolle en su personalidad signos de preocupación, tensión emocional, miedo y temor, que pueden estar acompañados de llanto sin motivo.Es importante que los padres, al detectar estos síntomas, hablen con su hijo sobre lo que sucede en el colegio.

Desmejoramiento en el desempeño académico: En algunos casos de niños que son afectados por el bullying, pueden presentarse dificultades para entender, concentrarse y memorizar. Esto pasa cuando el niño está estresado o ansioso por el acoso que le hacen sus compañeros, provocándole una alteración en sus procesos cognitivos.

Conductas regresivas: Otras de las señales que pueden indicarle que su hijo está siendo víctima de matoneo es que se esté comiendo las uñas, mantenga temor a estar solo, miedo a dormir solo, dependencia a los adultos, no toma decisiones, actitud infantil y pesadillas. Una conversación de padre a hijo podría ayudar al menos a enfrentar la situación y solucionarla.

Para tener en cuenta: otras señales

• Llega a casa con sus pertenencias dañadas o rotas.
• Llega con algún golpe sin justificación o una señal de maltrato.
• No pasa tiempo o no demuestra interés en compartir con sus compañeros fuera del colegio.
• No quiere hacer fiestas o asistir a reuniones sociales por temor.
• Se muestra tímido o retraído.
• Se siente triste y pensativo después del colegio.
• Reacciona alejándose o llorando frente a situaciones de conflicto.
• Se torna hiperactivo e inquieto.
• En algunas ocasiones actúa irritable y agresivo.
•Demuestra baja autoestima o poca aceptación de sí mismo.
• No duermen bien.
• Presentan enuresis involuntaria; es decir, se orina en la cama.
• Rechinan los dientes al punto de fracturarlos levemente.

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