Gobernar se ha convertido en el arte de buscar culpables en lugar de resolver problemas. Eso lo tenemos que cambiar. Lo que importa es la capacidad y no la ideología. La experiencia y el conocimiento deben pesar más que los dogmas del gobernante. Más que izquierda o derecha, el país quiere un gobierno en el que pueda confiar.
La exalcaldesa de Bogotá avanza en la recolección de firmas para avalar su candidatura a la Presidencia.
Que la resiliencia y la fuerza del espíritu emprendedor de los colombianos sean el soporte para recuperarnos en poco tiempo de este pésimo gobierno, el que la mayoría de los colombianos eligió.
Aún queda tiempo. Treinta días de legislatura para demostrar que representar no es solo votar. Que sí se puede escuchar, negociar y legislar pensando en la gente. Y, sobre todo, que quienes nos representan todavía pueden ponerse en los zapatos del otro. El país los está mirando.
Colombia nunca había vivido en medio de tanta incertidumbre generada por el mismo gobierno, tal nivel de descoordinación y de burla. Finalmente, lo que se ha perdido, además del terreno que se había abonado para la paz, la seguridad y el desarrollo económico, es la seriedad –al menos al nivel del gobierno nacional– con la que se abordan los problemas graves del país, que son muchos.