Curramba celebra el nuevo título del cuadro ‘tiburón’ que sabe a hazaña por sus remontadas épicas y la total complicidad con su devota afición que es eterna.
Por su gran proyección económica, la obra apunta a ser el nuevo símbolo de orgullo de una ciudad que, con su probado liderazgo, busca generar progreso colectivo.
Existe mucha ilusión y efervescencia en la ciudad con esta nueva final, la número 13 en los torneos cortos. Es el segundo equipo con más finales.
La ceremonia, incluso sin Machado, fue la vitrina que visibilizó la fragilidad de la tiranía y reconoció el valor de quienes mantienen viva la lucha democrática.
La crisis por la elección de rector, al que se le exige renunciar, deja profundas fracturas en el alma mater que necesitarán diálogo para restablecer confianza.