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El escritor magdalenense murió en México en 2014. Efe
Sociedad

Los archivos que revelan el espionaje de la Policía Mexicana a García Márquez

Durante dos décadas el escritor costeño fue vigilado en secreto por su amistad con Fidel Castro. También los visitantes a la casa del autor.

Debido a su estrecha relación con Fidel Castro, el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez se convirtió en un objetivo de interés para la Dirección Nacional de Seguridad (DNS), el servicio de espionaje político del régimen priista en México. 

La mayor preocupación del Partido Revolucionario Institucional (PRI) era la cercanía de García Márquez con Cuba y con el resto de gobiernos asociados a la izquierda de la región. 

Una exhaustiva investigación liderada por el periódico El País de España, revisó el expediente del autor de Cien años de soledad, el cual se extiende desde finales de los 60, época donde el autor fijó su residencia en México, hasta 1985, último año de funcionamiento de la DNS.

El periódico español tuvo acceso a más de un centenar de informes a través de una petición formal de transparencia efectuada ante el Archivo General de la Nación. 

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Allí, no sólo se consigna un seguimiento personal en actos públicos y reuniones de carácter privado, sino también fotografías de las personas que llegaban a su domicilio particular y un minucioso registro de sus viajes a Cuba a partir de 1975.

Jacinto Rodríguez Munguía es periodista e investigador y durante más de dos décadas ha indagado en archivos del poder político y la policía secreta en México.

Según el comunicador, el espionaje fue ordenado “por una preocupación por la amistad tan cercana de Gabriel García con Fidel Castro y con otros gobiernos de tendencias de izquierda”.

En los archivos se afirma que la cercanía entre Gabo y Fidel era casi permanente.

“El seguimiento está ahí en los documentos, solo sabemos una parte de los seguimientos. Es una apertura de solo 20 años que duró décadas”, explicó el periodista.

Los archivos mostraron cómo estaba configurada la estructura de los intelectuales de Latinoamérica: “La red es bastante interesante, viendo todo el mapa y Cuba como un asunto prioritario. Había un grupo interesante que si bien no estaban respaldando todo lo ideológico, tenía una inclinación hacia la revolución. El seguimiento fue ordenado más para tener un registro de esas relaciones”.

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Rodríguez Mungía, que prepara un libro sobre el espionaje de la DFS a intelectuales de la época, resaltó que existe otro tipo de material, sin embargo, en ellos se ve la relación que había entre los personajes y si estas podrían llevar a otro tipo de relaciones que pudieran generar malestar en el gobierno mexicano.

“Tenemos elementos para creer que Gabo no era un personaje de riesgo, pero sí algunos de sus contactos”, dijo.

Gabo se radicó en México a finales de los años 60. Archivo particular
La época más espiada

La relación de García Márquez con Cuba se inició en enero de 1959, a pocos días del triunfo de la Revolución. El escritor pasaría seis meses en la isla caribeña, tras ser invitado como corresponsal de Prensa Latina (la agencia de comunicaciones cubana cofundada por el autor).

Sin embargo, de forma paulatina el novelista se empezó a distanciar de los ideales revolucionarios, por lo que a partir de 1967 decidió radicarse en Barcelona junto a otras luminarias del llamado Boom latinoamericano, como el peruano Mario Vargas Llosa.

En plena residencia catalana, la noticia sobre el golpe de estado chileno en contra del presidente Salvador Allende en 1973 despertó en García Márquez la necesidad de acercarse nuevamente a Cuba, bajo la intención de reactivar su periodismo militante. 

Esta segunda etapa de espionaje sería la más intensa.

La fundación Habeas, organización creada por García Márquez para la defensa de los derechos humanos, especialmente centrada en los presos políticos, también despertó el interés de los espías mexicanos.

La vida de su hija secreta

La cineasta mexicana Indira Cato ha acaparado las miradas del mundo cultural desde que se reveló la semana pasada que es la hija “secreta” de Gabo. 

Indira, de 31 años, nació tras la relación extramatrimonial que sostuvo García Márquez con la también periodista Susana Cato mientras escribían el guion de El espejo de dos lunas (1990).

Pero Indira ha forjado su propia carrera en México, donde ya era conocida por participar en el guión y producir Llévate mis amores (2014), un documental sobre Las Patronas, el grupo de mujeres mexicanas que desde 1995 alimentan a migrantes que viajan por la frontera entre México y  Estados Unidos.

Indira estudió Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con especialidad en Diseño y Producción.

También ha escrito críticas de cine en el sitio Butaca Ancha y colaboró en el libro Cine político en México (1968-2017). 

Asimismo, ha colaborado en la revista mexicana Proceso como autora de la columna ‘Puro drama’ y en asignaciones especiales, como una entrevista al expresidente uruguayo José Mujica.

Recientemente se conoció que su padre le había regalado una casa y un automóvil.

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