El Heraldo
Sociedad

Hitos de una atípica inauguración olímpica

El Estadio Nacional de Tokio recibió a unos 5.700 deportistas de 207 comités olímpicos nacionales en el desfile más esperado en tiempos de pandemia.

Con tapabocas, alegres y en una ceremonia que mezcló tradición y tecnología, desfilaron este viernes por el Estadio Nacional de Tokio, prácticamente vacío, los deportistas que participan oficialmente desde hoy en los Juegos Olímpicos.

Un año y cuatro meses después del aplazamiento de Tokio 2020, que transcurrieron con un constante runrún sobre su cancelación debido a la pandemia y con incontables traspiés de la organización, la ceremonia inaugural dio por fin inicio oficial al evento deportivo, con un espectáculo que se prolongó durante casi cuatro horas. Así, en el horario de Colombia se inició a las 6:00 a.m, y en Japón a las 8:00 p.m.

Como es preceptivo, abrió el desfile Grecia y lo cerró el país anfitrión, Japón. Tras el equipo heleno apareció el de los Refugiados Olímpicos, amparado por la bandera de los cinco aros.
Luego, siguiendo el orden del alfabeto japonés, que empieza por la ‘a’ y acaba por la ‘n’, desfilaron los demás equipos, desde Islandia hasta Francia.

El silencio de las gradas vacías jugó una mala pasada, ya que dejaba oír las protestas de los manifestantes que se congregaron en los alrededores del Estadio Olímpico de Tokio y que culminaron las concentraciones, minoritarias pero persistentes, que se dan hace semanas en contra de los Juegos.

Colombia, entre el “kimono” y el sombrero vueltiao

Ni el tapabocas pudo ocultar la sonrisa de Caterine Ibargüen en el desfile inaugural de los Olímpicos de Tokio. Al lado de la atleta afrocolombiana que se bañó con oro en Río de Janeiro 2016 estaba otro campeón, Yuberjen Martínez, presea de plata en las mismas justas. Así, 11 deportistas acompañados del campeón de tiro Helmut Bellingrodt y cinco personas más de la delegación, llevaron el pabellón nacional teniendo a millones de televidentes e internautas como testigos. 

“Viviendo algo único, una experiencia maravillosa aquí con los duros del deporte (…) Estamos activos, vamos con toda Colombia”, dijo en un video en Instagram Yuberjen Martínez, quien abanderó la comitiva con la reina del triplesalto. 

Su vestimenta, que para la mayoría fue un kimono, otros vieron una yukata y los más especialistas un happi, se convirtió en uno de los hechos más comentados en Colombia. De color azul oscuro y con figuras amarillas que representaban la riqueza de la flora y la fauna colombiana, el diseño de la marca Totto le rindió homenaje a Colombia y el país anfitrión. El sombrero vueltiao, ícono del Caribe colombiano, acompañó el atuendo.

“Como inspiración gráfica tomamos las orquídeas, específicamente las catleyas, flor icónica de Colombia y lo hemos mezclado con toques de la piel del jaguar, inspiración utilizada en los uniformes. Así mismo el color dorado es símbolo de victoria, es la representación del amarillo de nuestra bandera”, explicó el Comité Olímpico Colombiano (COC).

Imaginar la paz

Los Juegos Olímpicos de Tokio llamaron a la paz y unidad con un globo terrestre formado por drones y la canción ‘Imagine’ de John Lennon interpretada por artistas de los cincos continentes, entre ellos el español Alejandro Sanz.

1.824 drones formaron desde el centro del Estadio Olímpico el emblema de los Juegos en color azul índigo, tonalidad tradicionalmente usada en el archipiélago japonés y se elevaron a la noche tokiota hasta formar un globo terráqueo al son de ‘Imagine.

Interpretada por músicos de los cinco continentes, la voz de Alejandro Sanz cantó a la paz en representación de Europa, junto a la africana Angélique Kidjo y desde Oceanía Keith Urban, John Legend desde América y el coro infantil nipón de Suginami, formado en 1964.

Los Juegos de Tokio presentaron al mundo, en el cincuenta aniversario de su creación este himno pacifista como colofón al desfile de los atletas del mundo.

La letra de la canción, conocida internacionalmente, lleva a imaginar un mundo pacífico, unido, sin fronteras y en armonía y de ella su creador llegaría a decir que tal vez era lo mejor que había escrito.

Los atletas desfilaron ataviados con mascarillas y respetando, algunos más que otros, la distancia social de dos metros que recomiendan los anfitriones en sus protocolos de prevención de contagios durante los juegos, conocidos como “Playbooks”. Unos pocos, además, lo hicieron sin mascarilla, como algunos componentes de los equipos de Kirguistán y Tayikistán, lo que les podría valer una sanción por parte de los organizadores.

En total participaron unos 5.700 deportistas de 207 comités olímpicos nacionales, en un desfile lleno de colorido como es habitual en estas citas.

Predominaron los atuendos inspirados en colores nacionales como los chándal Armani de Italia, resaltaron las vestimentas tradicionales de países africanos, caribeños y del Pacífico, y sorprendieron los musculosos abanderados de Tonga y Vanuatu, que desfilaron a pecho descubierto.

 

Abanderados en parejas

Una amplia mayoría de los 206 equipos que desfilaron este viernes en la ceremonia inaugural de los Juegos de Tokio aceptaron la invitación del COI de presentar por primera vez una pareja, hombre y mujer, de abanderados, con lo que se logró el objetivo del organismo de dar mayor visibilidad a las deportistas, que hace cinco años solo marcharon al frente del 38 % de las delegaciones.

El verdadero alcance de la medida, sin embargo, no se pudo medir debido a que muchos participantes no han llegado aún a Tokio. Las medidas de protección frente a la pandemia les impide llegar a la Villa con una antelación superior a cinco días.

Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Indonesia, Eritrea, Omán, Gabón, Camboya, Comoras, República Democrática del Congo, Samoa, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona, Yibuti, Tayikistán, Bermudas, Mali, Mauricio o Libia fueron algunos de los equipos que solo tuvieron un abandero masculino.

En cambio, Angola, Islas Vírgenes Británicas, Camerún, Gambia, Guinea Bissau, Congo, San Vicente y Granadinas, Togo o Nicaragua contaron solo con una abanderada.

La bandera de Guinea, país que anunció que no participaría en los Juegos debido a la pandemia, fue portada por un voluntario, lo mismo que la de Tanzania.

Entre las abanderadas ilustres del desfile apareció la boxeadora india Mary Kom, que tiene ocho medallas mundiales -más que cualquier hombre o mujer- y ganó un bronce olímpico en Londres 2012.

La atleta jamaicana Shelly-Ann Fraser-Pryce, doble campeona olímpica, la regatista argentina Cecilia Carranza, oro en Río 2016, la tenista letona Jelena Ostapenko, ganadora de Roland Garros en 2017 o las baloncestistas serbia Sonja Vásic, flamante campeona europea, y estadounidense Sue Bird fueron otras deportistas consagradas que llevaron también la bandera.

La abanderada del equipo de Deportistas Olímpicos Refugiados fue la nadadora siria Yusra Mardini, que ya participó en los Juegos de Río. Un año antes la barca en la que se subió con otros 18 emigrantes rumbo a Grecia se salvó del naufragio gracias a que ella, una de las pocas que sabía nadar, se tiró al mar para achicar agua cuando se paró el motor. Precisamente Siria entregó su bandera a la participante más joven de los Juegos, la tenismesista de solo 12 años Hend Zaza. La niña olímpica compite mañana pero se resistió a perderse la fiesta olímpica.

Estaba previsto que la venezolana Yulimar Rojas, campeona mundial de triple salto, hiciera pareja con el karateca Antonio Díaz, pero la sustituyó la judoca Karen León.

 

Pectorales aceitosos

El abanderado de Tonga, Pita Taufatofua, volvió a presentarse a pecho descubierto y generosamente embadurnado en aceite en la inauguración de unos Juegos Olímpicos, en los que esta vez contó con un competidor.

Taufatofua, que sorprendió al presentarse con el torso desnudo en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang 2018, volvió a caldear el ambiente ya bochornoso en la ceremonia de los Juegos estivales de Tokio, aunque en esta ocasión el abanderado de Vanuatu, Rillio Rio Rii, brilló del mismo modo, literalmente.

Rio desfiló sin camiseta, con los pectorales aceitados y vistiendo una colorida falda de flecos que contrastaban con su piel morena.

Las comparaciones en las redes no se hicieron esperar y se inundaron de fotografías y memes de ambos deportistas, que en el caso de Taufatofua participará en la categoría de taekwondo +80, y  Rio, en remo.

 

Protestas y restricciones

Afuera del Estadio, rodeado por un perímetro de seguridad de vallas y un despliegue de miles de policías y tropas niponas, los japoneses seguían la celebración con sentimientos encontrados.

Mientras varios centenares de personas se manifestaron durante toda la jornada en distintos puntos de la capital, culminando en una concentración en los aledaños del estadio, una mayoría silenciosa de japoneses vieron la celebración desde sus casas por televisión o por sus móviles y comentaron todos sus detalles por las redes sociales.

El estado de emergencia sanitaria vigente en Tokio desde el pasado día 12 hizo que tampoco hubiera zonas de visionado público del evento y obligaba al cierre temprano de bares y restaurantes, por lo que el ambiente en el resto de la metrópolis nipona no fue el de una gran celebración multitudinaria.

Y es que, favorables a los Juegos o no, y pese a las restricciones por la pandemia, muchos japoneses se echaron a las calles de la ciudad desafiando también las altas temperaturas, para disfrutar del puente de cuatro días declarado en todo el país con motivo del inicio de unos Juegos sin precedentes históricos. 

Naomi Osaka encendió el pebetero

La tenista japonesa Naomi Osaka fue la encargada de encender el pebetero olímpico en el Estadio Olímpico de Tokio. Osaka subió la escalinata que se abrió ante ella en la estructura que alzaba el pebetero, de forma esférica y diseñado por Oki Sato, que se inspiró en el sol para darle forma. La estructura esférica se abrió para emular la forma de una flor y fue entonces cuando la deportista pasó la llama de la antorcha que portaba para dar por concluida una ceremonia de cuatro horas.

El pebetero, extrañamente fuera de lugar, colocado en una estructura en el terreno de juego del estadio, fue situado en las instalaciones tras su construcción, pues su artífice, el arquitecto Kengo Kuma, no lo incluyó en su diseño original.

La tenista recibió la llama de un grupo de seis estudiantes procedentes de las prefecturas de Iwate, Miyagi y Fukushima, las más castigadas por el desastre natural y nuclear de marzo de 2011 y cuya reconstrucción era originalmente el tema central de los Juegos.

A ellos se unieron en los metros finales del recorrido dentro del estadio la atleta paralímpica Wakako Tsuchida, el doctor Hiroki Ohashi y la enfermera Junko Kitagawa, en un homenaje al personal sanitario que desde hace casi dos años se encuentra en la primera línea de atención de la pandemia de covid-19.

También participaron las leyendas vivas del béisbol Shigeo Nagashima (85 años) y Sadaharu Oh (81), que recorrieron su tramo, acompañados por Hideki Matsui. Ellos recibieron la llama del campeón de judo Tadahiro Nomura y la luchadora Saori Yoshida, ganadora de tres oros olímpicos (Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012), que desde la llegada de la llama en marzo de 2020 han promocionado el relevo.

 

Tradición, tecnología y cultura pop

El espectáculo inaugural arrancó con un homenaje a la soledad y el aislamiento causados por la pandemia, con actores haciendo ejercicio sobre máquinas separadas a una enorme distancia entre sí sobre el terreno de Juego del estadio. Le siguieron diferentes exhibiciones de las artes escénicas tradicionales y contemporáneas japonesas, con guiños a diversas épocas y regiones del país, y con un reparto compuesto por un amplio elenco de celebridades niponas.

Asimismo, varios ‘pictogramas humanos’ con actores vestidos de blanco y azul recrearon los diferentes deportes olímpicos.

También hubo homenajes para los Juegos de Tokio de 1964, como unos gigantescos anillos de madera hechos con árboles nacidos de semillas que plantaron atletas participantes en la anterior cita olímpica tokiota, y a los frecuentes desastres naturales que ha afrontado el país. Durante el desfile de los atletas sonaron las bandas sonoras de videojuegos nipones como ‘Victory Fanfare’ o el tema principal de la franquicia ‘Final Fantasy’, ‘Sonic The Hedheog’, ‘NieR’ o ‘Pro Evolution Soccer’, mientras que en el tramo final hubo una actuación de kabuki a ritmo de jazz contemporáneo.

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