No se olvida del pueblo latinoamericano. El nuevo papa León XIV saludó en español a su antigua diócesis de Chiclayo en Perú en donde estuvo durante varios años de su trayectoria.
“Y si me permiten también una palabra, un saludo... a todos aquellos, en modo particular, a mi querida diócesis de Chiclayo en el Perú”, proclamó el recién elegido pontífice desde el balcón de la basílica de San Pedro del Vaticano.
El norteamericano agregó que ese fue “un pueblo fiel” que “ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe y ha dado tanto, tanto para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo”.
Su historia en Perú no fue de paso. Duró una década en Trujillo formando seminaristas, enseñando derecho canónico, sirviendo como párroco y siendo prefecto de estudios.
“Fue una etapa profundamente formativa para mí. Perú me cambió para siempre”, dijo una vez. Lo marcó el contacto con comunidades pobres, alejadas y olvidadas, donde la Iglesia no es poder, sino refugio.
En 1999 regresó a su natal Chicago, pero pronto fue elegido prior general de los agustinos en Roma, cargo que ocupó durante dos mandatos hasta 2013. Y justo cuando parecía que su ciclo internacional terminaba, el papa Francisco lo mandó de vuelta a Perú como administrador apostólico de Chiclayo en 2014. Un año después lo nombró obispo de esa diócesis.
Desde allí, Prevost se convirtió en una figura clave en la Conferencia Episcopal Peruana, especialmente entre 2018 y 2023, periodo en el que los obispos jugaron un papel crucial en medio de las turbulencias políticas del país. También fue administrador apostólico de Callao entre 2020 y 2021.
Además, era presidente de la Pontificia Comisión para América Latina y desde 2023 fue llevado a Roma por el papa Francisco, al que era muy cercano, para dirigir el Dicasterio para los Obispos.
El pequeño tomasino está convencido de que este baile, de fuerza y resistencia, es tan suyo como lo fue para sus antepasados que no duda en afirmar que su único interés es que se perpetúe a punta de expresiones desaforadas, reflejo de su pasión. ‘Keyner’ y el son de negro es un dueto sin fecha de caducidad.
Con apenas 11 años, Lucía Vélez Montes representa la cuarta generación de las Negritas Puloy de Montecristo, una comparsa con más de cuatro décadas de historia en el Carnaval de Barranquilla, símbolo de tradición, empoderamiento femenino y relevo generacional.
El rey Momo infantil de Santo Tomás 2025 encontró en la expresión folclórica una manera de seguir unido a su padre, el bailarín y coreógrafo Víctor Cerpa, fallecido en 2023.
Varios niños disfrutan y gozan de las fiestas del carnaval con los versos que salen del alma. Desde hace tres años vienen demostrando su talento y pasión por esta tradición caribeña.