El avance del sector palmero en materia social se refleja en las condiciones de vinculación de la mano de obra, que muestran niveles más altos de los observados por la mayoría de subsectores en la agricultura.
Actualmente se generan aproximadamente 135 mil puestos de trabajo, entre directos e indirectos, bien remunerados, con alto grado de formalización, acompañados frecuentemente de programas de capacitación y promoción empresarial. Asimismo, se adelantan programas dirigidos a mejorar bienestar, vivienda, salud, educación y recreación de las comunidades en zonas de influencia del cultivo.
Según un estudio de caracterización del empleo en el sector elaborado por el Centro de Investigación Económica y Social –Fedesarrollo-, los trabajadores vinculados a la agroindustria ganan cerca de 20% más que los otros trabajadores de las mismas zonas. Los niveles de formalidad laboral son superiores a 60 %, muy por encima del promedio del sector rural, que apenas alcanza 20 %, mientras que en el orden nacional es de 50 %, entre el campo y la ciudad.
De acuerdo con el estudio, pertenecer al sector incrementa en 60,8 puntos porcentuales la probabilidad de contar con salud, pensiones y riesgos profesionales, y en términos de los Indicadores de Calidad de Vida se encontraron mejores condiciones de vida de los hogares de los trabajadores palmeros frente a los de otros renglones productivos en las mismas áreas.
En asociatividad, la palma de aceite es un negocio inclusivo. Una de cada 4 hectáreas sembradas en la última década, corresponde al esquema Alianzas Estratégicas Productivas, que vinculan pequeños y medianos productores organizados en asociaciones de base. Hoy son cerca de 116 proyectos, establecidos hasta 2012, con más de 70 mil hectáreas sembradas y aproximadamente 6 mil productores nacionalmente en estos modelos.
Esto ha permitido la inclusión de población vulnerable. En Cabuyaro (Meta), Hacienda La Cabaña apoya a 26 familias de desplazados que han sembrado en 200 hectáreas. En El Retén (Magdalena), El Roble participa en alianza con Palmapaz, cooperativa que integra 70 desmovilizados de las AUC y 25 campesinos en 550 hectáreas.
Para Colombia dentro del marco de las negociaciones de paz, este es un modelo que puede ser replicado, luego de ajustes en materia de productividad, gracias a los positivos resultados de orden social alcanzados.
Desde 2005, Fedepalma le ha propuesto al sector un Programa de Responsabilidad Social Empresarial Sostenible llamado 'Respetas'. Quince núcleos cuentan con sus informes de sostenibilidad (bajo la metodología del Global ReportingInitiative, GRI.).
El compromiso en desarrollo sostenible se refleja en la certificación de la RSPO (Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible) de iniciativas empresariales como el Grupo Daabon e Indupalma con 75 mil toneladas de aceite certificadas.
Hay otros proyectos para certificarse. Caso de Oleoflores, que incluye a los pequeños productores del Catatumbo, en iniciativa piloto financiada con recursos de cooperación holandesa. También Aceites y Palmaceite, Hacienda La Cabaña, Manuelita, proveedores de Indupalma y de materia prima del Grupo Industrial Alianza Team, con un programa cofinanciado por la ONG Solidaridad Network, que suman aproximadamente 300 mil toneladas, de acuerdo a la proyección estimada de producción sostenible de estas empresas, una tercera parte de la producción del país.
Por Jens Mesa D.
Pte. Fedepalma





















