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El conflicto de 52 años que pasará a la historia

Tras 52 años de violencia en la que este grupo guerrillero fue protagonista, comenzará en el país un nuevo escenario, esta vez político, en el que ellos entrarán a formar parte.
Los comandantes guerrilleros ‘Timochenko’, ‘Iván Márquez’ y ‘Alfonso Cano’ –abatido el 4 de noviembre de 2011 – reunidos con Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, en unos de los campamentos de las Farc.
Tras 52 años de violencia en la que este grupo guerrillero fue protagonista, comenzará en el país un nuevo escenario, esta vez político, en el que ellos entrarán a formar parte.

“Tirofijo y sus compañeros de fechorías están siendo seguidos muy de cerca por el Ejército, que en una zona de aproximadamente 50 kilómetros tiene totalmente ‘taponados’, según conceptos del coronel Currea, los posibles sitios por donde podrían intentar la fuga los enemigos de la ley. (…) Según concepto del coronel Currea, en cuestión de días terminará la ‘Operación Marquetalia’, zona que podrá ser devuelta a los dominios del Gobierno Nacional (…)”.

Así lo escribió el 14 de junio de 1964 Jaime Sotomayor, de El Espectador, uno de los dos periodistas que fueron invitados por el Ejército ese día a la culminación de la ‘Operación Marquetalia’ u ‘Operación Soberanía’.

No obstante, esa arremetida militar en “el sector de Marquetalia, cuya población está constituida solamente por tres casas, una de cinc y dos de paja que han servido por mucho tiempo de cuartel general del peligroso bandolero”, sería el prólogo, para muchos, de la conformación de las Farc como el grupo guerrillero más grande del país durante 52 años a partir de ese momento.

 

Violencia política

Como ya lo había descrito el sociólogo barranquillero Orlando Fals Borda en ‘La violencia en Colombia’ (1962), “los ciclos de violencia y terror se han venido repitiendo así con autores y actores redivivos que apenas cambian de nombre o apelación, pero que siguen haciendo los mismos crímenes, desde casi los comienzos del siglo XX”.

Se refiere básicamente el investigador a los estertores de la Guerra de los Mil Días, entre 1899 y 1902, que fue el desenlace en realidad de la desintegración de la república creada por Simón Bolívar en 1830 y las numerosas guerras civiles de la violencia bipartidista que la sucedieron.

Tras unos primeros años del Siglo XX en relativa calma, se reaviva con ferocidad la violencia en 1946 cuando los liberales pierden las elecciones con el conservador Mariano Ospina Pérez y se generan luchas entre rojos y azules, los segundos con la ayuda de la denominada PoPol o Policía Política, produciéndose entonces unos 14.000 muertos.

Crimen de Gaitán

En medio de este drama nacional, asesinan el 9 de abril de 1948 al jefe liberal Jorge Eliécer Gaitán y el ‘Bogotazo’ se esparce desde la capital del país hacia otras partes, en una semana en que se registran otros 3.500 muertos. Ospina asume posiciones dictatoriales al no dejarse juzgar por los liberales en el parlamento y el conservador Laureano Gómez –quien emprende una política de más mano dura contra los contradictores– se hace a la Presidencia en medio de la resistencia de los rojos a participar en la contienda democrática aduciendo falta de garantías.

Eso provocó la conformación de guerrillas liberales en los Llanos Orientales, sur del Tolima, Sumapaz, Magdalena Medio santandereano y Antioquia; mientras, por otro lado, se establecían grupos de ‘pájaros’ y contraguerrillas’, afines al gobierno conservador y al servicio de los terratenientes azules.

Luego, en junio de 1953, el Ejército y la clase política tradicional le propinan un golpe de estado a Gómez. El poder fue asumido por el general Gustavo Rojas Pinilla, quien buscó un acercamiento con los líderes de las guerrillas liberales garantizándoles una amnistía parcial, a la que la mayoría se acogió entre agosto y octubre de 1953, quedando solo las cuadrillas marxistas al mando de Jacobo Prías Alape, alias Charro Negro, en el sur de Tolima y norte del Cauca.

Sin embargo, Rojas prohibió luego al Partido Comunista, acusándolo de querer desestabilizar su gobierno, y, tras la Guerra de Villarrica entre noviembre de 1954 y junio de 1955, las fuerzas comunistas debieron replegarse desde el Sumapaz tolimense hacia pequeños enclaves en la Cordillera Oriental: Alto Sumapaz cundinamarqués, El Pato, Ariari y Guayabero. El asesinato de varios de los jefes liberales amnistiados y el incumplimiento de las promesas, llevó a que las cuadrillas subversivas liberales se rearmaran.

El Frente Nacional

El malestar y la idea de Rojas de ir por otros cuatro años generaron las presiones de los militares, que lo hicieron renunciar en 1957. Los líderes liberales y conservadores acordaron que desde 1958 se alternarían el poder durante 16 años, en lo que se llamó el Frente Nacional, para supuestamente acabar con la violencia bipartidista.
Rápidamente, una vez dicho Frente defraudó a los campesinos, crecieron los movimientos revolucionarios comunistas, inspirados en Cuba. Entre tanto, los Estados Unidos promovieron la denominada Doctrina de Seguridad Nacional, para que las fuerzas armadas de los países latinoamericanos modificaran su misión y combatieran esas ideologías de izquierda.

Nacen las Farc

Entre los grupos adscritos al Partido Comunista que se habían conformado por ese entonces estaban las denominadas Autodefensas Campesinas, divididas dos en facciones en la Cordillera Central: Marquetalia y Riochiquito; dos en la Cordillera Oriental: El Pato y Guayabero, que se enfrentaban en el sur de Tolima a los antiguos guerrilleros liberales y terratenientes locales.

En medio de esos combates, en 1960, fue asesinado en las calles de Gaitania, Tolima, alias Charro Negro. Solo quedaron de las Autodefensas Campesinas en el sur del Tolima, al mando de Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo.

En 1961 se celebró el IX Congreso del Partido Comunista que aprobó, por primera vez, la tesis de combinar todas las formas de lucha.

Después, el senador conservador Álvaro Gómez, hijo de Laureano, denunció ante el Congreso de la República la existencia de las llamadas repúblicas independientes de Marquetalia, El Pato, Sumapaz, Riochiquito, la región del Ariari y la intendencia del Vichada.

Con la llegada a la Presidencia en 1962 del conservador Guillermo León Valencia comienza una especie de pacificación a sangre y fuego. Las repúblicas independientes fueron recuperadas por el Ejército en medio de operativos, entre los que se contó la famosa ‘Operación Soberanía’ u ‘Operación Marquetalia’, bajo la responsabilidad del coronel Hernando Currea, comandante de la VI Brigada en Ibagué.

Con 1.000 soldados avanzan sobre el altiplano de Atá e Iquira, en el sur del Tolima, mientras cuatro helicópteros se apoderan del nudo montañoso y lo ocupan rápidamente entre el 14 y el 15 de junio.

Entre tanto, los guerrilleros, que son unos 150, divididos en dos columnas lideradas por alias Mayor Líster y ‘Tirofijo’, se refugian en Riochiquito, al norte del Cauca. Allí, en julio, se formularía el programa agrario guerrillero. En medio de la primera conferencia se constituye el Bloque Sur. ‘Tirofijo’ fue designado primer comandante; Ciro Trujillo, segundo al mando, y a Jacobo Arenas lo designaron ideólogo. Tras el 15 de septiembre de 1965, cuando la fuerza pública recuperó Riochiquito, el Bloque Sur se constituye en guerrilla móvil, con alrededor de 350 hombres, en el Guayabero, El Pato, Natagaima y Chaparral, Tolima.

Jacobo Arenas (Luis Alberto Morantes Jaimes) y ‘Marulanda Vélez’ o ‘Tirofijo’. (ARCHIVO FARC-EP)

El nombre de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Farc, nació en mayo de 1966, en la segunda conferencia, que se instala cuando esta guerrilla viene de sufrir 75 bajas a manos del Ejército durante enfrentamientos. También adoptan sus primeros estatutos, un reglamento interno, un régimen disciplinario y las normas de comando. Acogieron un plan militar nacional y afirmaron que iniciaban una lucha prolongada por la toma del poder.

Causas de la guerra

De acuerdo con lo dicho en los libros de historia, las causas de la guerra pasan por asuntos como la debilidad del Estado, el conflicto por la posesión de la tierra, la existencia de marcadas diferencias económicas o la polarización y la persecución de la población civil debido a su orientación política.

No obstante,  no todos en Colombia estiman que el conflicto tiene el mismo origen.

Por ejemplo, Alfredo Rangel, senador del Centro Democrático y analista del conflicto, dijo a EL HERALDO que las Farc se conformaron como un proyecto de toma del poder por la vía de las armas, como parte de una política internacional de sectores comunistas, que promovieron ese tipo de movimientos armados en muchos países de América Latina.

“No es verdad  que lo que llaman el conflicto en Colombia hubiera sido una fatalidad que ineluctablemente tenía que ocurrir. Eso no es históricamente cierto. De no haber existido esa decisión del Partido Comunista de la época, de conformar un brazo armado, pues las Farc no hubieran existido”, asegura.

Advierte en este sentido el parlamentario uribista que no hubo una lucha campesina por la tierra: “Es falso lo del alzamiento campesino en busca de la tierra. Los campesinos nunca se han armado ni han apoyado movimientos armados para tener la propiedad de la tierra. Ese es parte del mito de las Farc para justificar toda su política violenta y criminal de décadas”.

Sin embargo, reconoce que esa guerrilla “tiene móviles políticos” que surgieron “combinando las forma de lucha con el Partido Comunista de entonces, que hacía política legal y tenía un brazo armado”.

Jairo Libreros, catedrático de la Escuela de Gobierno del Externado y analista político internacional, señala que “hay una variable política indudable en el surgimiento, consolidación y evolución de las Farc”.

Pero, para él, la persecución a los liberales determinó el alzamiento de esta subversión. “Está relacionado con la violencia partidista y la persecución a los liberales y a todos los movimientos que representaban algún tipo de progreso intelectual desde el punto de vista de apertura y pluralismo, y eso llevó a que muchos sectores se vieran bajo ese fuego cruzado”.

Uno de estos sectores oprimidos, agrega, “fue el de los campesinos, que veían cómo perdían las oportunidades de crecimiento personal y familiar, y también su tierra, porque por cuenta de esa disputa política las tierras campesinas empezaron a ser objeto de ese botín de guerra”.

El narcotráfico

Las Farc, a mediados de los años 60, solo tenían unos 900 hombres que hacían presencia en las selvas del Meta, Huila y Sumapaz, así como en el norte del Cauca, sur de Tolima, Valle del Cauca, Magdalena Medio, Urabá y Arauca.

En los 80 se da un escalamiento de la violencia por los asesinatos selectivos de miembros de la izquierda a manos de los nacientes grupos paramilitares y mientras varios integrantes de la subversión firman la paz, son asesinados unos 3.000 integrantes de la Unión Patriótica, UP.

Entonces, llega a jugar un papel fundamental en el conflicto interno el hecho de que Colombia pasara de ser un país cafetero a uno cocalero. Ello determinó que las Farc se convirtieran en la guerrilla más antigua de América Latina, mientras los otros movimientos rebeldes de países del hemisferio se iban disolviendo.

Rangel describe así el por qué las Farc llegaron a cumplir 52 años: “En Colombia siempre ha habido más territorio que Estado y la guerrilla supo esconderse en aquellas regiones donde no llegaba el Estado, y ahí hibernaron durante décadas. Y cuando surgió el narcotráfico, fue el momento en que se disparó el crecimiento de esos grupos armados. De no haber existido el narcotráfico, la guerrilla hubiera seguido siendo un factor de perturbación absolutamente marginal”.

En palabras de Jairo Libreros “hay una motivación muy clara, y es que caído el muro de Berlín, la crisis económica, ideológica e institucional de Cuba, todo daba a que quienes no habían firmado la paz se iban a agotar por falta de dinero. Muchos en América Latina, literalmente, tiraron la toalla ante la incapacidad de financiar las operaciones militares, pero en el caso de Colombiano hubo un  factor que terminó siendo dramático y crítico para nosotros, y es el narcotráfico”.

Con tráfico de drogas a partir de los 90, las Farc “entendieron que el tema de los cultivos ilícitos, el procesamiento de la droga y los contactos internacionales con los carteles les iba a permitir no solamente tener recursos frescos para reformular en términos militares sus componentes de combate, sino tener dinero para influir políticamente en el plano nacional o internacional, o, en última instancia, suplir los dineros que se perdieron por cuenta de  la caída de las ideas comunistas”.

Con los dineros que de esta manera les entran a las Farc y a los grupos paramilitares, provenientes del narcotráfico, desde la segunda mitad de los 90, se perpetran con mayor ocurrencia, a manos de ambas orillas, las tomas armadas de poblaciones, las desapariciones forzadas, las masacres indiscriminadas de civiles, el desplazamiento forzado masivo y los secuestros colectivos de civiles, militares y políticos. El Caribe colombiano padece el accionar paramilitar en las zonas de los Montes de María, Magdalena, Cesar, Córdoba, Bolívar y Sucre, sobre todo.

Fueron varios los intentos para negociar con las Farc. En esta reunión aparecen César Gaviria, ‘Tirofijo’, Jacobo Arenas, Noemí Sanín y atrás Alfonso López Michelsen. (SEMANA.COM)

Intentos frustrados

Después de los intentos de dialogar con las Farc en los gobierno de Virgilio Barco y Belisario Betancur, el presidente César Gaviria también abrió esa puerta. En Caracas, Venezuela, en 1991 y Tlaxcala, México, en 1992 se hicieron los intentos con la llamada Coordinadora Guerrillera, que además incluía al EPL y al ELN, pero fracasó.

En 1998, Andrés Pastrana creó una zona de distensión de 40 mil kilómetros cuadrados entre Mesetas, La Uribe, La Macarena, Villahermosa y San Vicente del Caguán, para conversar con las Farc. Pero allí la guerrilla cometió numerosas violaciones a los derechos humanos e incrementó la producción y tráfico de drogas, además se dedicó a la compra de armamento ilegal, a los secuestros y las extorsiones para pedir rescates.

Guerrilleros se desplazan al Caguán para los diálogos con Andrés Pastrana.

Es decir, aprovecharon esta zona de distensión para reorganizarse y reclutaron a cientos de menores de edad con lo que fortalecieron sus frentes, con lo cual, bien armados, cambiaron su estrategia de la guerra de guerrilla, con pequeños grupos, y pasaron a lo que llaman los combates o guerra de copamiento.

Fue así como en 1996 cerca de 500 guerrilleros ataron la base militar de Las Delicias, en la Amazonía, donde mataron a 27 militares y secuestraron a 60; en 1997 hicieron lo mismo en la base militar de Patascoy, donde matan a 10 soldados y secuestran a 18; en 1998 atacan la de El Billar, en Caquetá: mueren 65 militares y 43 fueron secuestrados.

Con la misma estrategia, en ese mismo año atacan la base antinarcóticos de Miraflores, en Guaviare, donde secuestran a 56 policías y matan a 40. Y hasta ocupan Mitú, capital de Vaupés. 1.500 guerrilleros la rodearon, tras 12 horas de combate, 16 policías y militares murieron y 61 fueron secuestrados. Para ese entonces, Pastrana que mantenía abierto el diálogo, había ideado con EEUU el llamado Plan Colombia que resultó, a la postre determinante para debilitar militarmente a las Farc, con la entrega de aeronaves, helicópteros y apoyo tecnológico militar. El proceso de Pastrana terminó en 2002 luego del secuestro del avión de Aires en el que iba el senador Jorge Gechem.

El grupo guerrillero llegó a tener un pie de fuerza de 16.000 hombres con presencia en 24 de los 32 departamentos del país.

Cuando Álvaro Uribe asume en 2002 la Presidencia promete mano dura contra la guerrilla. El 1 de marzo de 2008, a la medianoche, en territorio ecuatoriano es abatido en un bombardeo el segundo comandante de las Farc Raúl Reyes. Ese mismo año, el 1 de julio de 2008, las Fuerzas Armadas llevaron a cabo la ‘Operación Jaque’, en la que, con una sofisticada operación de engaño liberan la Ingrid Betancourt, a tres contratistas norteamericanos y a 11 soldados y policías que llevaban entre diez y seis años secuestrados.

‘Mono Jojoy’ , abatido en 2010, limpia sus lentes ante decenas de policías secuestrados, cautivos en la selva. (confidencialcolombia.com)

También en un bombardeo el 22 de septiembre 2010 las Fuerzas Armadas matan a Jorge Briceño Suárez, alias Mono Jojoy, en La Macarena, Meta; y el 4 de noviembre de 2011 Guillermo León Sáenz Vargas, alias Alfonso Cano, fue abatido en la ‘Operación Odiseo’ en Suárez, Cauca.

A la espera de Sí

Para ese entonces, como lo ha revelado ahora el presidente Juan Manuel Santos, ya se habían iniciado unos contactos  secretos con las Farc para iniciar las negociaciones. Tras acordar una agenda de seis puntos, el 17 de octubre de 2012 en Oslo, Noruega, instalaron la mesa de diálogos, que comenzó a sesionar el mes siguiente en La Habana, Cuba.

Casi cuatro años después, en medio de tensiones, presiones y momentos críticos, como los desatados por el secuestro del general Rubén Darío Alzate, en 2014, y el ataque a una patrulla militar en Cauca, donde fueron asesinados 10 soldados, en 2015, el Gobierno y la guerrilla más antigua del continente firmaron el 24 de agosto pasado el llamado Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, con Cuba y Noruega como garantes.

Ataque de las Farc al Ejército en la vereda la Esperanza, Cauca, en abril de 2015, durante los diálogos de paz.

Así, las Farc, que fueron comandadas por ‘Tirofijo’ hasta su fallecimiento por muerte natural en marzo de 2008, guiadas por Alfonso Cano y hoy en día bajo el mando de Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timochenko, firmarán hoy en Cartagena la paz con el presidente Juan Manuel Santos, en representación del Estado, para lo cual pactaron una agenda con temas sobre la reforma agraria, combate al narcotráfico, participación política, reparación a las víctimas y el fin del conflicto. A partir de mañana la Farc queda a la espera de otra especie de ‘Operación Soberanía’, que se llevará a cabo esta vez de manera democrática por el pueblo colombiano, el próximo 2 de octubre, cuando dirá en el plebiscito si está de acuerdo o no con lo acordado tras 52 años de guerra.

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