El Heraldo
El acoso sexual, con un 67.1%, se ubica en el segundo lugar de las violencias más comunes hacia las mujeres, señala el informe. Shutterstock.
Mujer e Igualdad

Violencia machista, otro enemigo que acecha a las periodistas en Colombia

Un reciente informe reveló que la agresión más común hacia las mujeres en los medios es la psicológica.

“Pensó que por tener un alto cargo en la institución yo debía acceder a sus invitaciones”. Estas fueron las palabras de una periodista barranquillera que relató su “desagradable” experiencia . Recordó que en una ocasión el jefe de una importante institución en la ciudad le ofreció tener acceso a todas las informaciones y noticias de primera mano, a cambio de que ella cediera a sus pretensiones. Contó que cubriendo la fuente de judiciales, en varias oportunidades ocurrieron este tipo de situaciones que la hacían sentir más que “incómoda”. 

Otras dos mujeres, reporteras de importantes medios de comunicación que prefirieron no revelar su identidad, hablaron con EL HERALDO sobre este flagelo y afirmaron “nunca” haber sido víctimas de la violencia machista en su vida laboral. Todas coinciden en que esta problemática “es común” pero, según los casos que conocen, sus colegas prefieren callarlo.

De esta manera, teniendo claro que son muchas las historias por contar de mujeres víctimas de violencia en el medio periodístico, se sigue buscando sensibilizar a la sociedad sobre el tema.

La Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género (RCPVG) y la Fundación Karisma, con el apoyo de la Fundación Acción Comunicar y la financiación de Web Foundation y la Agencia Internacional de Desarrollo Sueca, dieron a conocer recientemente los resultados del nuevo estudio ‘Periodistas sin acoso: violencia machista contra periodistas y comunicadoras en Colombia’. 

“La investigación tiene más trascendencia de la que puede verse. Esto tiene que ver con la construcción de la democracia. Nos habla de la importancia de la libertad de prensa y de expresión, lo primero que se calla cuando una mujer comunicadora o periodista sufre una violencia porque finalmente hay un silencio. No hay una ruta clara de la denuncia, no se confía en las instituciones y hay desconocimiento de los protocolos”, afirmó Fabiola Calvo, investigadora de la RCPVG.

La experta enfatizó en que la normalización de estos actos inician desde que se imponen unos roles a hombres y mujeres desde una postura de poder, y termina por interiorizarse en cada quien. 
El nuevo informe, según Calvo, es una invitación a la acción conjunta del Estado, de los medios de comunicación, de la academia y de las empresas frente a este flagelo. 

EL HERALDO.
El estudio

La investigación nació de la idea de estas organizaciones de conocer cómo está el panorama de las violencias que enfrentan las periodistas en el ejercicio de la profesión. De acuerdo con la medición, ellas están “continuamente expuestas a distintas manifestaciones de las violencias”, no solo por su profesión, sino también por el hecho de “ser mujeres”. 

Por este motivo se optó por la toma de los datos estudiando las violencias dentro y fuera de internet, haciendo un análisis desde la violencia psicológica, física, sexual y acoso sexual. 

La recolección de información se llevó a cabo entre septiembre y diciembre de 2020. Se aplicó una metodología mixta en la que, en primera instancia, se realizó una encuesta de manera online a 470 periodistas entre mujeres, hombres y personas no binarias. También se hicieron entrevistas a cuatro grupos focales en los que participaron 24 personas. Además, se hicieron 10 entrevistas a profundidad a igual número de periodistas de medios nacionales. La muestra se tomó en Bogotá, Valle del Cauca, Antioquia, Boyacá, Atlántico, Tolima y Cundinamarca.

De acuerdo con Amalia Toledo, investigadora y consultora de la Fundación Karisma, para el estudio también se tuvo en cuenta a medios de comunicación, universidades y organizaciones gremiales. En total fueron 504 participantes entre 369 mujeres, 127 hombres, 6 personas no binarias y 2 que prefirieron no identificarse

 

Violencia machista en cifras. EL HERALDO
Hallazgos y conclusiones

“Entre las principales conclusiones está que la violencia machista está muy generalizada y normalizada (...) Situándonos en el periodismo, se identificó que esta violencia empieza desde la formación académica”, dijo Toledo.

La investigadora mencionó que las mujeres para “sobrevivir” terminan aprendiendo mecanismos de defensas para evadir o  minimizar el efecto que tienen estas violencias. Uno de los ejemplos más comunes se da cuando la periodista se encuentra con su fuente y se da un momento de acoso. 

La investigación resalta que la violencia más común hacia las mujeres periodistas es la psicológica con un 73.4%. Entre las manifestaciones más frecuentes de este tipo de violencia se encuentran interrupciones al hablar (43.1%), gritos, manipulaciones y humillaciones en espacios analógicos (35.3 %) y digitales (24 %).

El acoso sexual, con un 67.1%, se ubica en el segundo lugar de las violencias más comunes hacia las mujeres. Entre las manifestaciones más frecuentes están miradas o gestos con connotación sexual (51.7 %), comentarios indeseados sobre el cuerpo o la forma de vestir (29.5 %), y bromas, comentarios o señalamientos sexuales relacionados con la identidad (24.6 %).

Los resultados arrojan que los agresores “suelen ser hombres”, la mayoría de las veces en posiciones de poder. Según las mujeres que han vivido violencia psicológica los agresores fueron funcionarios públicos (19%), usuarios anónimos (18%), y colegas (12%). En cuanto al acoso sexual los victimarios fueron: colegas (51.3 %), jefe o supervisor (38.8 %), y la fuente (27.2%).

En la parte del análisis de los métodos cualitativos, los resultados evidenciaron que a las periodistas se les dificulta mucho hablar del tema del acoso sexual, que según el estudio los espacios en los que más son en el lugar de trabajo (63.4 %), en terreno (35.8 %), y por redes sociales (27.6%). 

 

 

8.1 % de la población encuestada pertenece a medios de comunicación del departamento del Atlántico.
Una de las conclusiones del informe es que las políticas de protección “carecen de un enfoque de género”. Shutterstock.

En cuanto a las mujeres afrodescendientes con identidades de género y orientación sexual diversa, su capacidad profesional es más cuestionada. Son más estigmatizadas, erotizadas, y sexualizadas.

Algunos aspectos que hacen que las violencias detonen son denunciar instituciones o figuras públicas, cubrir temas de política, deporte y economía; incluso, cuando se hace periodismo sobre género y derechos de las mujeres. Además, compartir opiniones en las redes sociales también entra en la lista. 

“En cuanto a las señales de que está siendo víctima de violencia, las experiencias varían dependiendo de cada persona. Lo que puedo decir es que en el momento en el que tú te sientes presionada u obligada a hacer cosas que no te hacen sentir cómoda es probable que estés sufriendo violencia psicológica. Se puede ver desde la intimidación hasta la manipulación”, concluyó Toledo.

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