Mujer e Igualdad

Mujeres sin ‘límites’ que tejen bolsos reciclables en Luruaco

Las ecomochilas hechas con bolsas son la fuente de empleo de 20 madres en la vereda Los Límites. Con su trabajo conservan el tití cabeciblanco.

Tejer un bolso en material reciclable significa dinero para sus hogares. Cortar más de 150 bolsas plásticas, enrollar fragmentos simétricos, luego tejer con delicadeza y sin prisa para que no se fracture la materia prima tiene su recompensa final: una mochila llena de esfuerzo y dedicación, lista para ir a una vitrina.

A una hora y media de Barranquilla, en la frontera entre Bolívar y el Atlántico, una vereda del municipio de Luruaco llamada Los Límites y compuesta por dos calles estrechas que albergan alrededor de 66 familias, ofrece a la comunidad local pocas oportunidades de sustento.

En medio de un área marginada económicamente, habitantes del lugar buscan trabajo en pueblos aledaños. Muchas de las mujeres que allí viven coinciden en que las labores domésticas en otros municipios son el único empleo disponible.

Mery Granados

La vida de 20 de ellas cambió a raíz de las artesanías. Las ecomochilas realizadas con bolsas de plástico son ahora visibilizadas en marcas de diseñadoras de alta costura como Judy Hazbún, Francesca Miranda y Viviana Villadiego, quienes comercializan sus productos.

Los bolsos hechos por la Asociación de Artesanas Unidas de Los Límites (Asoartesanas), ganadoras en 2012 del Premio Ecuatorial de las Naciones Unidas en Río de Janeiro, Brasil, son el resultado de una actividad de reciclaje que se ha traducido en la recogida de más de tres millones de bolsas de plástico.

El objetivo principal de la iniciativa, que parte de la Fundación Proyecto Tití, es conservar la especie endémica en peligro de extinción del tití cabeciblanco, evitar la presión en el bosque seco tropical local que se presenta con su tala y generar ingresos para mujeres cabeza de hogar de la vereda.

Durante 17 años las mujeres de la comunidad de Los Límites han estado en constante aprendizaje de su oficio y en concientizar a sus coterráneos sobre la importancia de cuidar la madre tierra. Habitantes de la vereda mantienen limpias sus calles, reciclan y saben de antemano que las bolsas utilizadas se recogen para que Asoartesanas pueda ejercer su labor.

Eco-mochilas realizadas con bolsas plásticas. Mery Granados

“La bolsa se recoge en la fuente. Si está en el basurero ya está contaminada, no nos sirve. Son bolsas que llegan directamente desde la tienda, el supermercado, de haber comprado algo, así que hay que lavarla y enjuagarla. Con la fundación se hacen campañas institucionales. Nuestros familiares y amigos saben que las bolsas no se botan, se reciclan y ellos nos las traen”, dijo Ana Isabel Arroyo, líder de las artesanas de Los Límites a EL HERALDO.

El soporte de su hogar

Mujeres como Ana Isabel Arroyo, Claudia Valencia, Kelly Jiménez y Gladys Puello, todas madres artesanas, han ayudado a sacar a sus familias de la pobreza. Son voceras, líderes, conservacionistas y empresarias.

“Me llamó la atención lo que hacían. Desde los 13 años hago manualidades y esa era mi distracción. Luego me dediqué de lleno a eso. Ya no salgo de casa, estoy con mis cuatro niños, le dedico tiempo a mi hogar y a mi trabajo. Aunque en un tiempo fue muy difícil porque fui madre soltera con tres niños”, recordó Kelly Jiménez de 27 años.

Poder hacer las tejeduras desde su casa significa para Kelly la creación de un vínculo y cuidado con sus cuatro hijos. “A veces es un reto también porque están haciendo tareas, me distraen, me toca estar pendiente de ellos y me toca dividirme en cuatro”.

Las bolsas son la materia prima de las artesanas. Mery Granados

Claudia Valencia, quien lleva 17 años en el proyecto, asegura que al principio su esposo no la apoyaba porque “le parecía complicado y le dedicaba más tiempo a las artesanías que a ellos en la casa”.

En la actualidad son sus hijos los que la ayudan en el corte de las bolsas, a enrollarlas y reciclarlas. Su marido “ya cedió porque se dio cuenta de que esto sí es una fuente de ingresos para la casa”.

Ana Isabel, quien hace parte de la asociación, cuenta que sacó a su familia adelante y logró hacer su casa gracias al tejido reciclable de bolsos.

“Soy madre cabeza de hogar hace más de seis años y anteriormente trabajaba en casas de familia en Barranquilla. Mi hija mayor estudia en la CUC, la menor en Luruaco y el otro en Sabanalarga. Ahora puedo estar más cerca de ellos”, expresó.

Impacto socioambiental

Aunque la pandemia alejó a los visitantes de Los Límites, la virtualidad y el apoyo de la Gobernación del Atlántico con la Secretaría de Cultura abrieron opciones de mercado para las 20 mujeres que quedaron en el proyecto. Junto a la fundación, las plataformas han contribuido al empoderamiento de la mujer y a la continuación de la venta de las artesanías.

Gladys Puello lleva 16 años dedicada a la artesanía. Mery Granados

Las mujeres artesanas son autónomas de su tiempo y la influencia de su trabajo es más que notorio en todos sus entornos.

Por ejemplo, gracias a la fabricación de las eco-mochilas, fuente de ingreso para la economía local de la población, se evita la sobreexplotación de ecosistemas locales, la caza del tití cabeciblanco y la deforestación del bosque tropical seco.

Gladys Puello, tejedora de Asoartesanas, lleva 16 años en el proceso de concientización medioambiental en su propia familia. “El aporte que hacemos las artesanas es sobre todo la conservación del medioambiente, mantener las calles limpias y con el reciclaje cuando vemos algo sucio. Los habitantes ya se han concientizado de que no tienen que ir a coger los animalitos, que deben reciclar, que el plástico va en un lado y que todo es por la conservación del tití cabeciblanco”. 

Así, con mujeres que encabezan y lideran el proyecto hace casi dos décadas, que no conocen de límites, la calidad de vida de los pobladores de esta vereda escondida es más que visible cuando se recorren sus calles.

Luruaco, el paraíso de la arepa de huevo, también es tierra fértil para las artesanías, la superación de la pobreza y la conservación del medio ambiente. La vereda de Los Límites tiene en sus mujeres el eje de su progreso sostenible.

Claudia Valencia es tejedora hace 17 años. Mery Granados
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