Donald Trump, que lleva ya muchos años demostrando que es persona impulsiva y deslenguada, volvió ayer a arremeter contra Colombia y contra el presidente Duque.
No solo reiteró que bajo el mandato de Duque se ha disparado el envío de cocaína a EEUU –cifró el incremento en un 50%, sin detallar la procedencia del dato–, sino que, metiéndonos en el mismo saco que Honduras, Nicaragua y Guatemala, dijo que Colombia está enviando “a propósito” criminales a su país.
“No tengo dudas de que los están mandando a Estados Unidos porque no los quieren, porque creen que la gente de Estados Unidos es estúpida y los recibe”, dijo en San Antonio, Texas, en un acto de recaudación de fondos para su campaña.
En pocas palabras, vino a acusar a nuestro país de participar en una especie de conspiración con tres naciones centroamericanas para exportar no solo drogas, sino pandilleros, con el avieso objetivo de causar daño a los estadounidenses.
Lo curioso es que en esta ocasión elogió a la “gente de México”, que “entra, ayuda en la agricultura y sale, sin problemas”, pese a que en su campaña presidencial tachó a los inmigrantes de ese país de “violadores” y “criminales”.
Incluso asumiendo la hipótesis de que los envíos de droga desde Colombia han aumentado notoriamente bajo la presidencia de Duque, y de que se ha detectado una mayor actividad de delincuentes colombianos en suelo estadounidense, resulta inaceptable el modo despectivo en que Trump se refiere a nuestro país.
El presidente de EEUU debería saber que Colombia no exporta ni cocaína ni pandilleros, sino que los padece como ninguna otra nación. Podrá discutirse si las autoridades colombianas están actuando con la máxima eficacia contra el narcotráfico, o si hay complicidad de funcionarios corruptos en el negocio, pero el hecho es que si la droga entra en abundancia en EEUU no es solo porque ha aumentado la producción en nuestro país, sino, también, porque la demanda es fuerte en la sociedad estadounidense. Y si es verdad que cada vez entran más criminales colombianos en EEUU, no es porque los estemos enviando en virtud de quién sabe qué plan macabro, sino porque han sorteado las barreras migratorias de ese país.
Ante las duras declaraciones de Trump, mal haría el Gobierno en tomar medidas precipitadas. Hay, sin duda, mucho trabajo por hacer en materia de lucha contra los cultivos ilícitos y contra la criminalidad, del mismo modo, por cierto, que EEUU debe afrontar en su suelo las altas tasas de consumo de drogas y delincuencia.
Lo deseable es poder actuar de la mano. Como se ha hecho tradicionalmente. Pensando en el interés de ambas naciones. Sin ofensas.








